Jennifer López (TK Elevator): «Si cambias un ascensor nuevo por uno viejo, el ahorro energético puede ser del 60%»
La directora de Marketing, Comunicación y ESG de TK Elevator habla en la V Jornada OKGREEN sobre los retos de la "movilidad vertical": desde la necesidad de rehabilitar un parque envejecido hasta la falta de técnicos cualificados para afrontar el cambio.
Cuando hablamos de movilidad y transición ecológica, el foco suele ponerse en los coches eléctricos, las zonas de bajas emisiones o el transporte público. Sin embargo, se suele pasar por alto el primer eslabón de la cadena de movimiento de cualquier ciudadano: salir de su propio edificio. España es uno de los países con mayor número de ascensores por habitante de Europa —24 por cada 1.000 habitantes—, pero arrastra una pesada herencia urbanística: cinco millones de personas viven en edificios sin ascensor y más de 400.000 equipos superan los 30 años de antigüedad.
En el marco de la V Jornada de OKGREEN, Jennifer López, directora de Marketing, Comunicación y ESG de TK Elevator, abre un debate tan necesario como poco habitual: la accesibilidad sostenible o, como ella misma lo define, la «movilidad vertical».
PREGUNTA.- Siempre hablamos de movilidad sostenible o eléctrica, pero nunca de la movilidad vertical. Hoy vamos a hablar de ella, de movilidad social y movilidad sostenible. ¿Todo eso está en un ascensor?
RESPUESTA.- Todo eso está en un ascensor. Siempre que hablamos de movilidad, la gente piensa en el transporte público, en los coches, en las carreteras, pero resulta que si alguien no puede salir o entrar de su edificio, la movilidad no es posible. Muchas veces nos saltamos esa primera etapa de la movilidad, que es la movilidad vertical. Y tiene un componente social enorme.
P.- Somos uno de los países del mundo con más ascensores por habitante, pero también uno de los países con más edificios envejecidos, con lo cual dentro de las tripas está un ascensor que también está envejecido.
R.- Sí, es verdad que tenemos cierta paradoja. Yo creo que en tema de accesibilidad somos un país bastante avanzado, porque tenemos una gran conciencia social, esto es así, y también porque tenemos una normativa muy exigente que nos acompaña. Todos lo vemos muchas veces cuando viajamos, lo accesible que es nuestro transporte público o nuestras estaciones, y si tú viajas a una ciudad como Londres o París, el acceso a los metros, por ejemplo, es mucho más complejo que aquí.
En España estamos muy avanzados, pero también es verdad que hay cinco millones de personas que viven en edificios sin ascensor. ¿Por qué? Porque hubo un boom en los años 60 y 70 de construcción, en el que había tanta urgencia por construir que se intentó ajustar los costes y se decidió prescindir de los ascensores. En aquellos momentos, la gente que vivía en esos edificios subía las escaleras sin problema, pero 30 años después, las necesidades de esas personas que habitan en esos edificios han cambiado.
Además de eso, aunque hay muchos edificios en España que tienen ascensor, que un edificio tenga ascensor no significa que sea accesible. En los años 80 y 90 también hubo un boom de construir los portales señoriales con escaleras y tenemos esa barrera. Entonces, si yo para coger el ascensor tengo que subir a las escaleras, no me vale. O bien que haya ascensores a los que, por sus dimensiones, no pueda acceder una persona en silla de ruedas.
P.- Habéis elaborado un informe de retos y oportunidades de la movilidad accesible en España. Hay una cosa que me llamó mucho la atención. El 50% ha cambiado su ruta habitual por problemas de accesibilidad y el 30% ha dejado de visitar a alguien porque su edificio no era accesible.
R.- Efectivamente. Es que, de hecho, los objetivos del informe que sacamos hace casi un año, y del que ya estamos trabajando en la segunda edición, son poner cifras a una realidad que, o la sufres directamente, o no eres consciente de ello.
Uno de los mensajes principales del informe es que las barreras arquitectónicas nos afectan a todos, pero hasta que no lo vives no te das cuenta. Evidentemente, las más afectadas son las personas con movilidad reducida, personas mayores, gente en silla de ruedas, pero nosotros en algún momento de nuestra vida, aunque seamos jóvenes y saludables, lo vamos a sufrir.
P.- Hablamos de accesibilidad sostenible. Una parte del reto de los edificios que ya existen es la rehabilitación de edificios y mejora de accesibilidad con sostenibilidad. Porque sí, funcionan los ascensores, pero el consumo de antes no es comparable al de ahora.
R.- Cuando hablamos de rehabilitación, muchas veces pensamos en la fachada del edificio o en hacer que cambie la calefacción, pero no pensamos en que ese edificio sea habitable para todo el mundo. Un ascensor debe reducir el consumo energético y que sea habitable. De hecho, hay ascensores ahora que te ahorran hasta un 30%. Incluso si cambias un ascensor nuevo por uno viejo, el ahorro energético puede ser incluso del 60%. O sea que, efectivamente, la sostenibilidad, que es el objetivo de la mesa, tiene siempre un fuerte componente social.
P.- Ahora mismo, el parque español de ascensores consume alrededor de 2 teravatios de energía. Si hiciéramos una sustitución radical, reduciríamos el consumo al que va entre 70.000 hogares.
R.- Un dato relevante es que a día de hoy en España, según datos de la Federación Española de Ascensores, hay 400.000 ascensores que tienen más de 30 años y, curiosamente, todo el mundo está concienciado en cambiar su coche para tener uno que consuma menos, cambiar su calefacción para que consuma menos, pero ¿qué pasa con el ascensor? Que no es de nadie, relativamente. Al final, es de la comunidad; el recibo lo pagamos entre todos, pero no somos conscientes porque no nos llega todos los días lo que estamos pagando por ese ascensor. Entonces, como no somos conscientes, no priorizamos ese cambio del ascensor que deberíamos, porque consume mucho.
P.- Para poner ascensores, repararlos, mantenerlos, os tenéis que mover. En ese ámbito, vosotros también en el tema de movilidad sostenible tenéis un reto y lo estáis implantando en la compañía.
R.- Como decía antes, España es uno de los países más exigentes en cuanto a normativa de ascensores y, por ejemplo, en España es obligatorio por ley que una vez al mes un técnico de mantenimiento vaya a revisar un ascensor y, en cambio, en países como Portugal o Italia es una vez cada tres o cuatro meses. Entonces, sí que tenemos una necesidad muy elevada de mover a nuestros técnicos, los cuales se desplazan, obviamente, en coches particulares.
¿Cómo lo estamos haciendo para intentar reducir esa emisión que hacemos a través de nuestra flota? Apostamos por la electrificación de la flota, que es una de las partidas más importantes, pero tenemos que ser conscientes de las necesidades de negocio. En ciudades como Madrid es muy fácil mover o utilizar el coche eléctrico, pero a lo mejor si un técnico tiene que desplazarse cientos de kilómetros, es complicado. Hay que ser realistas también hasta qué punto podemos electrificar nuestra flota y por eso estamos favoreciendo el uso de biodiésel en aquellos sitios donde no podemos electrificarla.
Estamos también trabajando mucho en el mantenimiento predictivo. A través de Big Data, Inteligencia Artificial y demás, podemos anticipar cuándo un ascensor va a tener una avería. Lo que hacemos es eficientar las rutas de nuestros técnicos. Si tú vas a hacer el mantenimiento mensual de ese ascensor, aprovechas para cambiar esa pieza, porque sabemos que se va a estropear en algún momento, antes o después. Además, también hemos implementado puntos de recogida a la hora de cambiar el material de los ascensores para que los técnicos no tengan que desplazarse hasta la delegación, sino que lo tengan alrededor de su zona de trabajo.
P.- ¿Cuál es el reto para el próximo año?
R.- El mayor reto es poder acometer todas las reformas que requiere nuestro parque de ascensores a día de hoy. Debido a la nueva normativa, hay muchas comunidades que tienen que cambiar sus ascensores, pero falta personal cualificado.
Ese es uno de los problemas que tenemos muchas empresas del sector y también de la industria en general. Faltan técnicos de mantenimiento porque la gente sigue insistiendo en estudiar en la universidad, que está fenomenal, pero resulta que la formación profesional tiene bastantes más salidas laborales de las que tienen ahora muchos estudios universitarios.
Entonces, nos falta personal técnico y nos falta seguir cambiando esos 400.000 ascensores que a día de hoy tienen más de 30 años de vida. Es un sector que ofrece trabajo asegurado, buen salario y estabilidad. Es una salida profesional muy válida.
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