Ignacio Pérez-Carasa (Alsa): «No hay que demonizar al motor de combustión»
Directivos de Alsa, Heineken y Moeve desgranan en la mesa sobre transporte e industria de la V Jornada OKGREEN la urgencia de aplicar la neutralidad tecnológica, desbloquear los incentivos públicos y no penalizar fiscalmente a los combustibles renovables.
La descarbonización ya no es un proyecto de futuro, sino una exigencia del presente que obliga a las empresas a transformar por completo sus modelos de negocio. Así ha quedado patente durante la mesa redonda “Recetas para la descarbonización de la industria y el transporte”, enmarcada dentro de la V Jornada OKGREEN.
Bajo la moderación de Vicente Gil, subdirector de OKDIARIO, el encuentro ha contado con la participación de Carmen Ponce, directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Heineken España; Carlos Aguilera, responsable Commercial Development & Customer Solutions del área Descarbonización y Alianzas Estratégicas en Moeve; e Ignacio Pérez-Carasa, director de relaciones institucionales y ESG de ALSA.
A través de sus intervenciones, los tres directivos han dibujado un mapa claro de los retos que afrontan sus respectivos sectores: desde la electrificación y las nuevas moléculas verdes hasta la necesidad imperiosa de contar con una administración que actúe como facilitadora.
La transformación energética: el auge de las moléculas verdes
Para que la industria y el transporte logren sus objetivos, el sector energético debe ser el primero en reinventarse. Así lo explicó Carlos Aguilera, quien detalló el profundo cambio estratégico experimentado por Moeve. «Nos hemos transformado como compañía, hemos vendido gran parte de nuestros negocios para centrarnos en la transición, en las moléculas verdes y en ayudar a nuestros clientes industriales, marítimos, terrestres y de aviación a transformarse», señaló.
Aguilera destacó la oportunidad única que tiene España de convertirse en un referente en «electrones verdes, biomasa y biocombustibles». Para lograrlo, desde Moeve apuestan por acompañar a los clientes buscando soluciones adaptadas a cada necesidad, combinando la eficiencia y la electrificación con el uso de biocombustibles avanzados como el HVO (aceite vegetal hidrotratado) y el biometano.
Sin embargo, para que estos proyectos a gran escala —como el site de Huelva para producir 2,5 millones de toneladas de biocombustibles y el mayor electrolizador de Europa— sean una realidad, Aguilera reclamó un marco regulatorio claro. «Necesitamos administraciones que ayuden a que los proyectos ocurran lo antes posible», sentenció.
El transporte público como principal solución climática
El sector de la movilidad se enfrenta a un desafío mayúsculo. Según recordó Ignacio Pérez-Carasa, el transporte es responsable de más de un tercio de las emisiones globales en España, y de ese porcentaje, el 95% corresponde a la carretera. Sin embargo, el autobús apenas representa el 3%. «Casi un 20% de las emisiones globales están en el vehículo privado. Si tenemos un transporte de calidad, eficiente y que fomente la conectividad, estamos actuando directamente contra la reducción del vehículo privado con una alternativa real», argumentó.
Por ello, la estrategia de ALSA se basa en el fomento del transporte público, seguido de una descarbonización propia basada en la neutralidad tecnológica. Pérez-Carasa explicó que, mientras el vehículo eléctrico es la solución ideal para entornos urbanos (donde ALSA ya opera más de 430 vehículos), el transporte de medio y largo recorrido necesita otras vías.
«Lo que no es descarbonizable ahora mismo es el largo recorrido. Ahí estamos actuando con biocombustibles avanzados, como el HVO, que nos están produciendo una reducción de emisiones muy potente», explicó. Respecto al hidrógeno, indicó que, aunque es viable técnicamente, necesita «escalabilidad para que su precio sea asequible y suministro energético».
Además, el directivo de ALSA dejó un mensaje claro frente a las normativas europeas más restrictivas: «No demonicemos al motor de combustión». Pérez-Carasa defendió el papel clave que jugarán los combustibles sintéticos (producidos captando CO2 e inyectando hidrógeno verde) para el transporte pesado de mercancías y pasajeros, donde las baterías eléctricas no son una opción viable por cuestiones de peso y autonomía.
Producción 100% renovable sin alterar el producto
El caso de Heineken España demuestra que la industria puede descarbonizarse manteniendo su competitividad. Carmen Ponce compartió con orgullo un hito alcanzado a finales de 2023, cinco años antes de su objetivo global: «Desde diciembre, todas las cervezas, las ciders y los tintos de verano que se elaboran en Heineken en España se hacen con 100% energía renovable».
Este viaje, que comenzó antes de la pandemia, se ha apoyado en dos pilares: la eficiencia (ahorrando un 20% de energía) y un portfolio tecnológico pionero para generar su propia energía renovable. Ponce reconoció que el mayor reto fue la energía térmica, para lo cual apostaron por plantas termosolares en Sevilla y Valencia, además del uso de biomasa, biogás y biometano.
«Lo hemos hecho de forma competitiva, asumiendo costes de aprendizaje y riesgos con control, pero sobre todo porque hemos tenido a los mejores partners a nuestro lado», explicó Ponce. De cara al futuro (el conocido como Scope 3), el reto de Heineken está en el campo: descarbonizar la producción de la cebada cervecera mediante fertilizantes verdes y apoyo a los agricultores, garantizando siempre que la cerveza mantenga «la misma calidad, el mismo color y el mismo sabor».
La colaboración público-privada, el «compañero de viaje» indispensable
Si hubo un consenso total durante la mesa redonda, fue la necesidad de tejer alianzas. Carmen Ponce definió a la administración pública como un «compañero de viaje» fundamental para aportar la seguridad jurídica y el apoyo económico necesarios en inversiones a largo plazo.
Por su parte, Ignacio Pérez-Carasa fue un paso más allá, reclamando no solo colaboración público-privada, sino «colaboración público-público»: «Que las distintas administraciones se entiendan a nivel nacional para que el fomento del transporte público se garantice en los presupuestos».
La descarbonización de la industria y el transporte en España pasa por diversificar las tecnologías, escalar la producción de energías limpias con ayudas e incentivos coherentes (evitando gravar los biocombustibles como si fueran hidrocarburos fósiles, como apuntó ALSA), y mantener una firme convicción empresarial de que la sostenibilidad es, hoy en día, el mayor factor de competitividad.
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