La hostelería adelantará dinero por reciclar botellas y latas pero aún desconoce cómo funcionará el sistema
La hostelería debe empezar a pagar un depósito por botellas y latas en noviembre de 2026, pero el sistema sigue sin estar descrito por MITECO
Descubre cómo te devolverán dinero al reciclar botellas de plástico, latas y briks

La hostelería española tendrá que empezar a adelantar dinero por cada botella y lata que compre. Es la consecuencia de un nuevo sistema de depósito que la ley obliga a tener en marcha en noviembre de 2026.
El mecanismo se conoce técnicamente como SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases) y ya genera dudas entre los hosteleros, según ha explicado Hostelería de España. El Ministerio para la Transición Ecológica no ha cerrado todavía cómo funcionará en la práctica.
Es una fianza, no un impuesto
El sistema obliga a que cada envase de bebida de un solo uso —botellas de plástico de hasta 3 litros, latas y cartón para bebidas— lleve asociado un depósito económico que el consumidor abona al comprar el producto.
Ese importe se recupera al devolver el envase vacío en un punto habilitado. No se trata de un impuesto, sino de una fianza reembolsable que desaparece del precio final si el envase regresa al circuito de reciclaje. Su activación en España no es una decisión discrecional del Gobierno, sino la consecuencia de un objetivo de reciclaje incumplido, tal y como recoge la Ley 7/2022.
Un modelo que funciona en Europa
En 2023 se recogió de forma separada el 41,3% de las botellas de plástico puestas en el mercado español, muy lejos del 70% que exige la normativa vigente en la materia.
La propia ley establece que ese incumplimiento activa de forma automática la obligación de implantar el sistema, con un plazo máximo de dos años desde que se certifica el fallo. El cálculo sitúa el límite en noviembre de 2026. España no estrena modelo: Alemania, Dinamarca, Suecia y Países Bajos llevan años operando sistemas equivalentes, con tasas de reciclaje que superan el 90%.

La exención del consumo en el local
Este es el punto que más confusión genera entre los hosteleros. El depósito está ligado al producto, no al canal de consumo: cuando un establecimiento compra envases afectados a su distribuidor, paga el depósito igual que cualquier otro eslabón de la cadena.
Si esos envases quedan vacíos en el propio local porque el cliente ha consumido en la mesa o en la barra, la gestión de esos residuos y la recuperación del depósito por parte del establecimiento son aspectos que el desarrollo normativo pendiente todavía debe concretar.
La modificación del Real Decreto 1055/2022 tiene que resolver un aspecto clave: si la hostelería estará obligada a actuar también como punto de recogida de envases que un cliente trae desde fuera.
Qué falta por cerrar
Para las bebidas que se venden para llevar, la mecánica sí está más definida: el establecimiento ya habrá pagado el depósito al comprar los envases, y el cliente podrá recuperarlo devolviendo el envase en cualquier punto habilitado.
Queda por determinar qué establecimientos deberán actuar como esos puntos de devolución, cómo se organizará la logística de los envases retornados y si habrá periodos de adaptación según el tipo de negocio.
Para que el sistema arranque, hace falta, además, que haya operadores autorizados. Prr ejemplo, hay solicitudes que se han presentado en la Comunidad de Madrid, pero a día de hoy la región no ha dado luz verde a ninguna, según señalan fuentes del sector.

Hostelería de España, dentro de la negociación
Hostelería de España participa activamente en la Asociación SDDR España, una de las iniciativas presentadas para gestionar el sistema y la que reúne mayor representatividad de los sectores afectados por su implantación.
Su objetivo declarado es que el modelo final respete las particularidades del canal HORECA, las exenciones que le corresponden por normativa europea y las necesidades operativas reales de bares, restaurantes y cafeterías.
La patronal ha anunciado que seguirá el proceso e informará al sector a medida que se cierren los detalles, para que cada establecimiento sepa exactamente qué debe hacer y desde cuándo.
Otra norma europea, otra fecha: el 12 de agosto
Por otra parte, el 12 de agosto de 2026 entró en aplicación en toda la Unión Europea el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), una norma distinta al sistema de depósito español que ha confundido a la opinión pública.
Según la asociación EsPlásticos, que representa a la industria española del sector, la entrada en vigor del reglamento no coge por sorpresa a las empresas, que llevan años trabajando en esa dirección.
El PPWR afecta a cualquier producto envasado —desde la caja de un pedido online hasta el envase de un yogur— y persigue que los envases sean más reciclables e incorporen más material reciclado.
Desde agosto, los fabricantes sólo pueden introducir en el mercado envases conformes con el reglamento. Eso obliga a una evaluación de conformidad, documentación técnica y una declaración UE de conformidad por cada envase.
Esa documentación deberá conservarse entre cinco y diez años según el tipo de envase, y la responsabilidad legal recae en un único fabricante en toda la Unión.

El plástico de las cajas de pizza y los vasos, bajo la lupa
El PPWR también restringe las sustancias PFAS —compuestos que no se degradan en la naturaleza y pueden acumularse en el organismo— en cualquier envase alimentario, sea cual sea el material con el que esté fabricado.
Desde agosto no pueden introducirse en el mercado envases en contacto con alimentos que superen los límites fijados, lo que afecta a productos muy habituales en hostelería: vasos de papel con recubrimiento, cajas de pizza de cartón o envases de comida para llevar. La norma obliga a revisar materiales y proveedores con antelación, ya que muchos de esos formatos forman parte del día a día de bares y restaurantes.
El reciclaje de plástico ya crece en España
En 2022 se reciclaron en España más de 1,1 millones de toneladas de plástico, cuatro veces más que en el año 2000 y un 85% más que en 2015, con los envases y embalajes concentrando el 80% de ese esfuerzo.
EsPlásticos sostiene que ese esfuerzo no depende de un único actor: la industria debe seguir innovando, pero reclama una normativa armonizada y estable, con tiempo suficiente para implementarla. Entre el sistema de depósito y el reglamento europeo, hostelería y sector del plástico afrontan dos procesos regulatorios distintos pero paralelos, con fechas que se solapan y que ambas patronales piden aclarar con más seguridad jurídica.