La guerra en Ucrania desvela que todos los tejados de Europa aportarían el 40% de la electricidad en 2050
Sólo el 10% de los tejados de la UE tiene placas solares pese a que la tecnología ya es madura y barata
Un nuevo análisis del Centro Común de Investigación cifra en 2.750 TWh anuales su potencial de generación
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El ataque ruso a la infraestructura eléctrica de Ucrania ha dejado una lección que Europa empieza a estudiar con atención. Las placas solares y las baterías instaladas en bloques de viviendas, edificios públicos y hospitales mantienen encendidas las luces, los ascensores y las bombas de agua cuando las centrales, los transformadores y las líneas de alta tensión caen bajo los bombardeos.
Esa resiliencia demostrada sobre el terreno es la que ha llevado a plantear una pregunta de fondo: ¿y si los tejados del continente dejaran de ser un simple complemento verde para convertirse en un pilar deliberado de la seguridad energética? El debate ya está sobre la mesa de las instituciones comunitarias.
Un nuevo análisis del Centro Común de Investigación calcula que los 271 millones de tejados de edificios de la Unión Europea podrían albergar unos 2.300 GWp de capacidad solar instalada. Esa cifra permitiría generar alrededor de 2.750 TWh de electricidad al año.
Casi el 40% del sistema renovable
Es una cantidad próxima al 40% de lo que necesitaría un sistema eléctrico europeo totalmente renovable en 2050. Sin embargo, sólo el 10% de los tejados de la UE tiene hoy paneles solares, pese a que la tecnología es madura y los costes han caído de forma notable.
La revisión de la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios y la estrategia solar comunitaria bajo REPowerEU ya introducen requisitos de preparación para el autoconsumo y mandatos solares progresivos. El objetivo europeo es alcanzar 700 GW en 2030, frente a los 406 GW de 2025.
De esa potencia, apenas 89 GW corresponden a la solar en tejados residenciales. Una instalación fotovoltaica cuesta hoy en Europa entre 900 y 1.300 euros por kWp, unos 3.000 a 4.000 euros por vivienda; añadir una batería suma otros 4.000 o 5.000 euros.

El auge de la solar de balcón
La alternativa más económica es la solar de balcón. Los sistemas pequeños oscilan entre 200 y 1.000 euros en los modelos más grandes con almacenamiento limitado. Alemania lidera esta adopción con cerca de 435.000 nuevos equipos de balcón registrados durante 2024.
El fenómeno no es exclusivo del continente. En Pakistán, un auge solar impulsado por los consumidores ha añadido gigavatios de capacidad detrás del contador, hasta el punto de volver poco fiables las estadísticas eléctricas nacionales y hundir los ingresos de las eléctricas.
Los edificios son responsables de en torno al 42% del consumo energético de la UE y del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero ligadas a la energía. Pueden transformarse en nodos activos del sistema: producen, almacenan y a veces sostienen la estabilidad de la red.
Sin baterías no hay escudo
El almacenamiento es la pieza central de esa ecuación. La energía solar produce durante las horas de luz y se apaga por la noche, de modo que un edificio sólo puede dar servicio en un apagón si combina inversores formadores de red y baterías.
La resiliencia que se vio en Ucrania depende de esa combinación, no de los paneles por sí solos. Los cálculos y las observaciones avalan que sin almacenamiento suficiente el escudo energético se desvanece en cuanto cae el sol.
El abaratamiento de los equipos convierte a los hogares en productores activos, pero traslada un problema a las redes. A medida que la generación se desplaza detrás del contador, los operadores pierden visibilidad sobre la oferta y la demanda, y las tarifas por volumen recaudan menos.
Las redes ante los flujos bidireccionales
Las redes tampoco están siempre preparadas para gestionar los flujos bidireccionales de electricidad. A ello se suman las preguntas sobre gobernanza de datos y ciberseguridad, que obligarán a operar dentro del marco de la Directiva NIS2 y la Ley de Ciberresiliencia.
Ni los tejados ni los balcones pueden sustituir la planificación del sistema, la ampliación de la red o la generación limpia a gran escala. Pero sí pueden reforzar la seguridad del suministro, como han demostrado los casos de Ucrania y Pakistán.
Varios Estados miembros ya avanzan en esa dirección. El registro simplificado alemán para sistemas de balcón y la rebaja del IVA a los equipos solares en varios países demuestran que las barreras de entrada pueden reducirse con rapidez.

Alemania y Francia marcan el camino
Francia impulsa la fotovoltaica obligatoria en edificios comerciales e industriales, en aparcamientos cubiertos y en el autoconsumo colectivo. Estos modelos resultan transferibles a otros socios que operan dentro del mismo marco regulatorio comunitario.
El almacenamiento sigue siendo el habilitador clave, aunque también el más caro. Los precios de las baterías han bajado con fuerza, pero incorporarlas encarece de forma sustancial el sistema doméstico, por lo que se necesitan incentivos claros y señales de precio nítidas.