¿Envases de comida preparada retornables? Un sistema español podría reducir un 95% el residuo plástico
El proyecto ReLoop funciona como un sistema de envases retornable para que pueda ser reutilzado
El consorcio español diseña envases de plástico para comida preparada capaces de soportar hasta 40 usos seguidos

Un proyecto español se propone transformar el modelo de distribución de alimentos en colectividades: los envases reutilizables diseñados para comida preparada podrían recortar entre el 90 y el 95% la huella de carbono asociada al plástico de un solo uso.
La iniciativa se llama ReLoop y constituye el primer sistema que integra en un mismo circuito la dispensación automática de alimentos y el retorno automatizado del envase para su limpieza y nueva puesta en circulación.
La magnitud del problema que pretende atacar es grave. Cada año se generan en el mundo más de 400 millones de toneladas de plástico, aproximadamente la mitad concebida para utilizarse una sola vez, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Menos del 10% de esos residuos acaba reciclándose, una proporción que mantiene al alza la contaminación global.
El retornable vuelve en versión digital
El modelo que propone ReLoop no resulta del todo ajeno a la memoria colectiva española. Su lógica recuerda al antiguo sistema de devolución de botellas de vidrio: el consumidor entrega el recipiente, que se recoge, higieniza y reintegra al ciclo.
Es la misma filosofía, aunque con matices, que España está implantando con el sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) para botellas de plástico, latas y briks, y que se estudia extender próximamente a la ropa usada.
La diferencia en el caso de los envases reutilizables para comida preparada de ReLoop es que el circuito se cierra de forma automatizada y en tiempo real, sin depender de la voluntad del consumidor en un punto de recogida convencional. La devolución queda integrada en el propio acto de compra de comida preparada.

Un consorcio de cuatro socios
Detrás del proyecto hay cuatro empresas con perfiles complementarios: AUSOLAN, líder en alimentación para colectividades; Awayter, especialista en soluciones de IoT y autoservicio; ITC Packaging, referente en diseño de envase; y AIMPLAS, instituto tecnológico del plástico. El consorcio trabaja para desarrollar un modelo circular integral que permita poner en circulación estos envases reutilizables para comida, monitorizar su vida útil y gestionar su retorno de forma automatizada.
«La reutilización en circuito cerrado constituye una de las alternativas más eficaces para reducir el uso de plásticos de un solo uso, pero requiere superar importantes retos tecnológicos y logísticos», señala Amaia Agirre, directora de Innovación de Ausolan.
40 usos por envase
Uno de los objetivos centrales del proyecto es desarrollar un recipiente alimentario que soporte al menos 40 ciclos de uso sin comprometer la seguridad alimentaria, la funcionalidad ni la apariencia ante el consumidor. El consorcio investiga nuevos materiales capaces de resistir los procesos de lavado y secado industriales y que, llegado el final de su vida útil, puedan reciclarse.
«No se trata sólo de que el envase dure más, sino de garantizar que siga siendo seguro, funcional y aceptado por el usuario en cada reutilización», explica Nuria López, investigadora líder en packaging en AIMPLAS.
Cantina digital 24 horas
ReLoop incluirá una cantina automática totalmente digital que integrará por primera vez la entrega y la devolución automatizada de envases reutilizables en un mismo punto de servicio. El sistema permitirá reservar comida preparada y pagar sin contacto, incorporando además un módulo de retorno del envase para su limpieza y nueva puesta en circulación.
Hasta ahora no existía ninguna solución en el mercado capaz de combinar en un mismo aparato la dispensación de comida preparada y la recuperación del recipiente para reutilizarlo. «El objetivo es cerrar el círculo: entregar el alimento, recuperar el envase, higienizarlo y volver a utilizarlo con todas las garantías», recalca Agirre.

Lavado y seguridad alimentaria
El proyecto aborda también los protocolos de limpieza y secado específicos para estos materiales. Un secado deficiente puede favorecer el crecimiento microbiano, por lo que los investigadores trabajan en procesos que garanticen la higiene sin deteriorar los envases reutilizables ni comprometer la inocuidad de los alimentos.
La trazabilidad es el otro pilar de este sistema de envases reutilizables. ReLoop investiga soluciones que permitan conocer el recorrido exacto de cada recipiente y controlar el número de usos acumulados dentro del circuito, lo que facilita tanto la gestión logística como la verificación del impacto ambiental real del modelo.
Marco normativo favorable
El contexto legislativo en España empuja en la misma dirección. La Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados establece una tasa de 0,45 euros por kilo de plástico no reciclado puesto en el mercado, lo que encarece el uso de envases desechables y acelera la transición hacia modelos más sostenibles sin perder competitividad.
La directora ejecutiva del PNUMA advirtió de que el reciclaje por sí solo no puede resolver la crisis del plástico y que hace falta una transformación sistémica hacia la economía circular. ReLoop apunta precisamente en esa dirección: no reciclar más, sino usar menos y reutilizar mejor.
Financiación pública
El proyecto de envases circulares para comida preparada cuenta con el respaldo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través de la convocatoria de Colaboración Público-Privada de 2024 de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), y está cofinanciado por la Unión Europea mediante los Fondos FEDER.
«La colaboración entre empresas y centros tecnológicos es esencial para que estos nuevos modelos de reutilización puedan llegar al mercado con garantías de éxito», concluye López desde AIMPLAS.