Agricultura Agricultura regenerativa

Del huerto a la mesa: la agricultura regenerativa y la hostelería unen sus fuerzas en Baleares

Fitaroni SL obtiene la primera certificación de Agricultura Regenerativa de AENOR en el archipiélago

Esta empresa agropecuaria ha desarrollado una patente relacionada con la absorción de carbono

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Huerto de agricultura regenerativa de MarSenses en Mallorca. Cortesía del grupo hotelero.
Huerto de agricultura regenerativa de MarSenses en Mallorca. Cortesía del grupo hotelero.

La agricultura regenerativa está contribuyendo a transformar la acción medioambiental: el objetivo ya no es únicamente reducir los impactos negativos de nuestras actividades sobre el entorno, sino que es posible ir un paso más allá y aplicar prácticas capaces de restaurar ecosistemas degradados.

Un interesante ejemplo es Mallaviva, un nuevo proyecto que combina agricultura regenerativa, innovación ambiental y gastronomía en las Islas Baleares. Sus responsables son la cadena hotelera MarSenses Hotels & Homes y Fitaroni SL, sociedad responsable de los terrenos de cultivo vinculados a la compañía turística.

El proyecto cuenta además con la certificación de Agricultura Regenerativa de AENOR, que ha recibido Fitaroni SL por sus 6,5 hectáreas de terreno distribuidas entre Santa Maria del Camí y Consell, en Mallorca. De este modo, se ha convertido en el primer proyecto de estas características certificado por la entidad en el archipiélago balear.

Gastronomía con identidad propia

Rodrigo Fitaroni, director general de la cadena hotelera y dueño de Fitaroni SL, calcula que la explotación agrícola producirá hasta 250 toneladas anuales de frutas, verduras y hortalizas cuando alcance su nivel pleno de madurez. Todos estos productos se destinarán a través de Mallaviva a la elaboración culinaria en los hoteles y restaurantes del grupo.

«Mallaviva nos permite trabajar con productos frescos, de temporada y proximidad, tener mayor control sobre su calidad y construir una propuesta gastronómica con identidad propia», asegura el CEO, que también destaca la buena acogida que está teniendo el proyecto entre los clientes.

«El cliente valora muchísimo esta propuesta, especialmente por la frescura, la calidad y el sabor de los productos. También le gusta conocer el origen de los alimentos y descubrir que detrás de lo que encuentra en su plato existe un proyecto que contribuye a recuperar la tierra de Mallorca», añade.

MarSenses informa a sus clientes de que ofrece alimentos saludables y de origen local.
MarSenses informa a sus clientes de que ofrece alimentos saludables y de origen local.

Certificado AENOR

Sin embargo, el valor diferencial de esta iniciativa va más allá de la obtención de alimentos para el director general. «Estamos regenerando suelo agrícola que, gracias a nuestra actividad, puede recuperar su fertilidad, biodiversidad y capacidad de almacenar agua y carbono», enumera.

Esta labor es la que justifica que su proyecto se haya convertido en el primero que obtiene en las Islas Baleares la certificación de AENOR en agricultura regenerativa. Dicho sello pone precisamente el foco en el suelo como elemento clave en la producción agrícola.

«Un suelo sano es la base para producir alimentos de máxima calidad y la agricultura regenerativa es un sistema de producción que contempla la regeneración de los suelos para mantener e incrementar su fertilidad», explican desde AENOR.

En la imagen: Ángel Luis Sánchez (director de la Región Mediterránea de AENOR), Tatiana Hernández (responsable de Proyectos de Fitaroni S.L.) y Rodrigo Fitaroni (CEO de Fitaroni S.L. y de MarSenses).
En la imagen: Ángel Luis Sánchez (director de la Región Mediterránea de AENOR), Tatiana Hernández (responsable de Proyectos de Fitaroni S.L.) y Rodrigo Fitaroni (CEO de Fitaroni S.L. y de MarSenses).

Devolver vida

«Durante décadas, muchos modelos agrícolas se han centrado en cuánto podemos extraer del suelo. Nosotros queremos cambiar esa lógica y preguntarnos cuánto podemos devolverle», sostiene Fitaroni. El objetivo es, apunta, «que cada cosecha no represente algo que le quitamos a la tierra, sino una oportunidad para devolverle vida».

Para alcanzar esta meta, se trabaja con técnicas de agricultura regenerativa que emplean compost, humus, biochar (carbón vegetal), cubiertas vegetales y otras prácticas que ayudan a proteger el suelo, reducen su alteración y favorecen su actividad biológica.

Con ello se obtiene un suelo con mayor contenido de materia orgánica, la cual puede a su vez retener más agua, «algo especialmente importante en Mallorca, donde la sequía es uno de nuestros grandes desafíos», remarca el CEO.  También mejora la infiltración del agua de lluvia, reduce la erosión y favorece que las plantas desarrollen raíces más sanas.

Huerto de agricultura regenerativa de MarSenses en Mallorca. Cortesía del grupo hotelero.
Huerto de agricultura regenerativa de MarSenses en Mallorca. Cortesía del grupo hotelero.

Beneficios interrelacionados

Un suelo vivo alberga además una mayor cantidad de microorganismos, hongos y otros organismos que participan en los ciclos de nutrientes y ayudan a mantener su fertilidad, al mismo tiempo que se reduce la dependencia de determinados insumos externos, como los fertilizantes sintéticos.

La regeneración favorece asimismo la recuperación de la biodiversidad en sentido amplio: desde los organismos microscópicos que viven bajo el suelo hasta los insectos polinizadores y otras especies que forman parte del ecosistema agrícola.

Todos estos beneficios están además interrelacionados. «Cuando mejoramos la estructura del suelo, también mejoramos su capacidad de gestionar el agua; cuando favorecemos su biodiversidad, reforzamos sus procesos naturales; y cuando aumentamos la materia orgánica, podemos incrementar simultáneamente su fertilidad y su almacenamiento de carbono», expone Fitaroni.

MarSenses Ferrera Blanca Hotel en Cala D'or (Mallorca). Cortesía del grupo hotelero.
MarSenses Ferrera Blanca Hotel en Cala D’or (Mallorca). Cortesía del grupo hotelero.

Absorción de CO₂

Esta capacidad de almacenar carbono evidencia el potencial de los suelos regenerados para mitigar el cambio climático. «Normalmente pensamos en los árboles cuando hablamos de absorción de CO₂, pero el suelo también puede convertirse en un importante reservorio de carbono gracias a la materia orgánica, las raíces y la actividad biológica», argumenta el director general.

Fitaroni ha desarrollado incluso una patente relacionada con la absorción de CO₂ mediante agricultura regenerativa que ha sido recientemente aprobada por la Dirección General de Economía Circular de Baleares.

Según los cálculos realizados, gracias a dicha patente es posible conseguir en la explotación agrícola una absorción neta de unas 4.181 toneladas de CO₂ equivalentes, una cantidad similar a las emisiones anuales de unos 900 coches de combustión. Se trata de una estimación acumulada a largo plazo, no de una absorción anual ni de una cantidad que ya se haya retirado de la atmósfera.