Cosechadoras bajo control: así evita la Comunidad de Madrid que provoquen incendios en verano
El Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid supervisa el cumplimiento de las medidas de seguridad agrícolas
La campaña, encuadrada dentro del Plan INFOMA, protege también a las aves que anidan en los cultivos
Ovejas, cabras, hidroaviones y bomberos: así previene Madrid los incendios en más de 5.000 hectáreas

La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha esta semana una campaña de vigilancia sobre el uso de cosechadoras en terreno forestal. El objetivo es evitar que estas labores agrícolas, habituales en esta época del año, terminen provocando un incendio forestal.
La acción se enmarca en el período de riesgo alto de incendios, que se extiende del 15 de junio al 30 de septiembre, y forma parte del Plan Especial de Protección Civil de Emergencias por Incendios Forestales, conocido como INFOMA 2026.
Es el Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid el encargado de supervisar que se cumplen todas las condiciones de seguridad exigidas por la normativa autonómica durante el desarrollo de estos trabajos agrícolas.
Aviso previo y equipos contraincendios
Los agricultores que vayan a cosechar en terreno forestal durante estos meses están obligados a comunicarlo previamente. Para ello disponen del teléfono gratuito 900 720 300, donde deben indicar la ubicación exacta de la parcela y el horario en el que se van a realizar los trabajos.
Además, la maquinaria debe ir equipada con medios suficientes para sofocar un posible conato de incendio. Entre ellos, un batefuegos, dos extintores de polvo de al menos seis kilogramos cada uno o mochilas de agua que permitan actuar de inmediato ante cualquier imprevisto.

A esta exigencia se suma la obligación de contar con una persona que ejerza labores de observador. Debe situarse a una distancia prudencial de la maquinaria y avisar al 112 si se origina un siniestro, además de portar su propia mochila de agua, una pala y un batefuegos.
Seguridad y condiciones meteorológicas
Las máquinas que operen a menos de 400 metros de masa forestal deben realizar antes de empezar un recorrido perimetral de, al menos, ocho metros de ancho. Este recorrido ha de iniciarse en la parte contraria a la procedencia del viento.
Después se trazarán fajas perpendiculares a la dirección del aire, una medida pensada para frenar el avance de las llamas en caso de que llegaran a producirse durante la cosecha.
Las exigencias se endurecen en jornadas de viento superior a 20 kilómetros por hora, con sequedad extrema y superficies a cosechar iguales o superiores a 20 hectáreas. En esos casos, el agricultor deberá contar con un tractor o apero de gradas para abrir una franja de arado de 10 metros junto al terreno forestal. Si el riesgo de incendio es elevado, la actividad quedará directamente suspendida.

También se protegen los nidos de las aves
La vigilancia de la Comunidad de Madrid no se limita a la prevención de incendios. El Cuerpo de Agentes Forestales también realiza un seguimiento de las especies protegidas que utilizan los campos de cereal para reproducirse durante esta época.
Entre ellas destacan el aguilucho cenizo, el aguilucho pálido, la avutarda y el sisón, aves que construyen sus nidos directamente sobre el suelo y cuyos pollos, al no saber aún volar, pueden quedar expuestos durante las labores de cosecha. Cuando se localiza un nido en una zona pendiente de cosechar, se informa al agricultor para valorar la posibilidad de retrasar temporalmente los trabajos.

Si posponer la cosecha no resulta viable, los nidos se protegen con pequeños vallados de seguridad que permiten a los pollos sobrevivir hasta que pueden abandonar el lugar por sí mismos, compatibilizando así la actividad agrícola con la conservación de la biodiversidad madrileña.