China Crisis energética

El inesperado efecto de la guerra en Irán que favorece a China: más renovables y más coches eléctricos

El cierre del estrecho de Ormuz desata una crisis energética que impulsa la tecnología limpia china

BYD y CATL ven crecer sus exportaciones un 47% mientras el mundo huye de los combustibles fósiles

China fabrica el 70% de los vehículos eléctricos y el 85% de las baterías del planeta

China Irán
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La guerra en Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026 con una serie de bombardeos aéreos de Estados Unidos e Israel, ha generado un efecto paradójico que pocos analistas anticiparon: convertirse en el mayor catalizador de la transición energética global a las renovables con China como principal beneficiaria del caos fósil.

La crisis provocada por el conflicto en Irán disparó los precios del combustible en Estados Unidos y Europa, mientras el cierre casi total del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial, ponía en jaque el suministro energético de medio planeta. La respuesta de los mercados fue inmediata: el pánico fósil se tradujo en demanda renovable.

Las renovables, escudo energético

Regiones con mayor penetración de energía renovable resistieron el golpe con más solidez. España y Portugal vieron caer sus precios eléctricos en las semanas posteriores al inicio del conflicto, mientras países altamente dependientes de las importaciones de gas licuado sufrían cortes y racionamientos de suministro.

Jan Rosenow, profesor de energía en la Universidad de Oxford, lo resumió con una frase que define el nuevo paradigma: «La electricidad generada por el viento y el sol está en gran medida aislada de la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles. Una vez construida, el combustible es gratuito.» España y Portugal demostraron que la teoría era práctica.

paneles solares china

China, la gran ganadora

En ese contexto de urgencia energética, China aparece como el actor mejor posicionado para capitalizar el reordenamiento global. El país asiático domina como ningún otro la fabricación de las tres tecnologías que el mundo necesita con más urgencia: paneles solares, baterías y vehículos eléctricos, una combinación que ningún competidor puede ofrecer a su escala.

Empresas como BYD y CATL, líderes mundiales en movilidad eléctrica y almacenamiento de energía, vieron subir sus acciones en la bolsa de Hong Kong un 11% y un 24%, respectivamente, en marzo de 2026. El mercado apostaba por lo evidente: la crisis de Irán iba a disparar la demanda de tecnología limpia china en todo el mundo.

70% de los eléctricos

Según la Agencia Internacional de la Energía, China fabrica más del 70% de los vehículos eléctricos del planeta y cerca del 85% de las celdas de batería a nivel mundial. Su ventaja en la cadena de suministro de energía limpia es estructural, no coyuntural, y se ha construido durante dos décadas de política industrial deliberada.

Fabrica de coches china

Las exportaciones chinas de tecnologías limpias alcanzaron un récord de casi 22.300 millones de dólares en diciembre de 2025, lo que supuso un aumento del 47% respecto al año anterior, con Europa y el Sudeste Asiático como principales destinos, según el centro de análisis Ember. La guerra aceleró una tendencia que ya era imparable.

El boom fotovoltaico

Entre febrero y marzo de 2026, la industria fotovoltaica china, que controla prácticamente todo el sector global, casi duplicó sus exportaciones mundiales. Las ventas de obleas, células y paneles solares se dispararon de forma simultánea, impulsadas por la demanda de países que buscaban reducir su exposición al petróleo iraní y diversificar sus fuentes de energía.

En Europa, las importaciones de paneles chinos, que llevaban estancadas desde 2022, experimentaron un repunte notable en el arranque de 2026. Los precios, que habían caído a un tercio de su valor en cuatro años, subieron un 10% en paneles y un 25% en células. Una corrección que no frenó la demanda, sino que confirmó la urgencia del giro energético.

Coches eléctricos: exportaciones récord

Los fabricantes chinos de vehículos eléctricos exportaron 350.000 unidades sólo en marzo de 2026, un incremento del 30% respecto a febrero y del 140% en comparación con marzo del año anterior, según datos de la Asociación China de Automóviles de Pasajeros. En el conjunto del primer trimestre, las exportaciones crecieron un 77,5% interanual, cifra que habría parecido irreal meses antes.

El encarecimiento de la gasolina y el diésel en todo el mundo actuó como el argumento comercial más poderoso que BYD o cualquier otro fabricante chino podría desear. En varios países del Sudeste Asiático, el precio del diésel se disparó más del 100% desde el inicio de la guerra en Irán, según el monitor Global Petrol Prices. La ecuación de coste del vehículo eléctrico cambió de golpe.

recarga electrica coche china

La bifurcación energética

La guerra en Irán no ha hecho sino acelerar una divergencia estratégica que ya estaba en marcha antes del conflicto: la que separa el modelo energético chino del estadounidense. Sam Reynolds, del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero, lo formuló con precisión: «El enfoque de China sobre el desarrollo del sector energético ha quedado completamente validado por el conflicto con Irán».

Mientras Pekín priorizaba desde hace más de una década las renovables como cuestión de seguridad nacional, Washington apostaba por el drill, baby, drill de Trump. El resultado es que Estados Unidos, mayor productor de petróleo del mundo, ha impulsado nuevos contratos de gas licuado y proyectos de extracción en plena crisis, mientras China exporta paneles y vehículos eléctricos a los países que buscaban alternativas urgentes.

Xi y la seguridad nacional

El presidente chino Xi Jinping fusionó la seguridad energética con la seguridad nacional hace más de una década. Desde entonces, su país invirtió masivamente en capacidad solar y eólica, en redes de carga para vehículos eléctricos y en el control de la cadena de suministro de minerales críticos como el litio y el cobalto. Una visión a largo plazo que hoy se revela como una ventaja geopolítica de primer orden frente a la dependencia fósil occidental.

Trump Xi Jinping
Donald Trump durante su visita a China con Xi Jinping. (Foto: Europa Press).

Amy Myers Jaffe, del Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York, fue más directa al valorar el impacto sobre la industria global: el shock energético «va a ayudar a la industria china a nivel global y perjudicar a la industria automotriz estadounidense a nivel global». Una afirmación que resume el reordenamiento competitivo que la guerra en Irán está acelerando en el sector del automóvil y de la energía a escala planetaria.

Diplomacia verde china

Pekín ha utilizado la crisis para proyectar poder blando de un modo que la Iniciativa de la Franja y la Ruta nunca pudo hacer con tanta limpieza reputacional.

Michal Meidan, directora de investigación sobre energía en China del Instituto Oxford de Estudios Energéticos, describió así la estrategia: China está interviniendo para apoyar a sus vecinos, utilizando la crisis como herramienta de poder blando para prometer seguridad energética, «con la salvedad de que China tiene prioridad», sentando las bases para vender tecnología verde como garantía de estabilidad futura.

paneles solares

En un artículo de opinión redactado semanas antes del inicio de la guerra con Irán, los medios estatales chinos argumentaron que convertirse en una potencia energética fortalecería la «iniciativa estratégica de China en la competencia entre grandes potencias».

Wei Xiaowei, director del Departamento de Cooperación Internacional de la Administración Nacional de Energía china, destacó proyectos en decenas de países, entre ellos parques eólicos en Kazajistán y Montenegro, y plantas solares en los Emiratos Árabes Unidos, Argentina y Argelia.

Riesgos de una política verde

El cierre del estrecho de Ormuz también afecta al transporte de aluminio, metal esencial para la fabricación de paneles solares, lo que podría encarecer y retrasar nuevas instalaciones. El Sudeste Asiático, además, ha recurrido al carbón para compensar la falta de gas licuado, convirtiendo a este combustible fósil en uno de los beneficiados a corto plazo del conflicto en Irán.

La inflación derivada de la crisis también encarece los proyectos renovables, que requieren grandes inversiones iniciales. Y las sanciones y aranceles que mantiene Estados Unidos sobre los productos chinos limitan el alcance de esas exportaciones en el mayor mercado del mundo.

La paradoja resulta llamativa: los aranceles de Trump sobre los vehículos eléctricos chinos los mantienen fuera del mercado estadounidense, pero no impiden que el resto del mundo los adquiera con cierta inquietud de urgencia energética.

El primer shock con alternativa

Pakistán ofrece uno de los ejemplos más claros de cómo la combinación de solar y batería puede actuar como escudo frente a las crisis fósiles. El país registró un boom en la instalación de paneles fotovoltaicos en los cinco años previos al conflicto en Irán, lo que permitió a hogares y empresas capear las interrupciones en el mercado del gas con una resiliencia que habría resultado impensable antes del auge del autoconsumo solar de bajo coste chino.

China

Kingsmill Bond, estratega del laboratorio de energía Ember, sintetizó la situación con una observación histórica: «Este es el primer shock petrolero de la historia en el que el petróleo se enfrenta a una alternativa superior».

«La energía solar, la eólica y los vehículos eléctricos son más baratos, locales y rápidos de instalar. Estaban ganando incluso antes de la crisis, y el conflicto sólo galvaniza el cambio», concluye Bond. La guerra en Irán ha creado la ventaja china en tecnologías limpias, la ha acelerado hasta un punto de no retorno.