Cocina Plástico desechable

Alternativas y trucos para eliminar completamente los productos de plástico de un solo uso en tu cocina

En Europa no se reciclan ni la mitad de los envases de plástico

El film transparente es un material muy difícil de reutilizar

Sustituir las bolsas de plástico por otras de tela contribuye a producir menos residuos

Productos para la cocina elaborados con diferentes materiales, como vidrio, madera y plástico. Generado por IA.
Productos para la cocina elaborados con diferentes materiales, como vidrio, madera y plástico. Generado por IA.

El plástico se ha convertido en un elemento omnipresente en nuestras cocinas: espátulas, cucharones, tablas de cortar, tuppers, escurridores, jarras, coladores… con el inconveniente de que todos estos artículos desprenden microplásticos cuando se degradan con el tiempo, lo cual favorece la transferencia de sustancias tóxicas a los alimentos y líquidos que ingerimos.

Cuando además se trata de objetos de plástico pensados para un solo uso, como el film transparente, las pajitas o los envases de comida para llevar, nos encontramos con un problema adicional, debido a que son objetos que están diseñados para durar minutos o, como mucho, unos pocos días, pero que, después, son capaces de permanecer durante décadas en el entorno.

Podríamos caer en el error de pensar que este es un asunto resuelto gracias al reciclaje, cuando la realidad es que, según Eurostat, únicamente el 12,2% de los materiales utilizados en la Unión Europea se reciclan. Si hablamos específicamente del plástico, vemos cómo en 2023, último año del que se tienen datos, únicamente se consiguió reciclar poco más del 42% de los residuos de envases de plástico generados.

Economía circular

Todas estas cifras indican que falta mucho para llegar a una verdadera economía circular capaz de reutilizar la mayor parte de los residuos que produce. La mejor solución pasa, en conclusión, por la sustitución de los plásticos de un solo uso por alternativas que ya existen en el mercado.

Ciertamente, parece un desafío complejo en estos momentos, pero en realidad es un cambio más sencillo de lo que nos imaginamos. Las soluciones existen y están al alcance de la mano.

Alternativas al plástico de un solo uso en la cocina

Film transparente

Podemos comenzar, por ejemplo, con el film transparente, quizá el símbolo más claro de lo prescindible que puede ser un producto de un solo uso. Generalmente este tipo de envoltorios se fabrica en polietileno de baja densidad, un compuesto que suele contaminarse con restos de comida, lo que impide su recuperación.

A ello se suma el hecho de que, al estar en contacto directo con los alimentos, puede favorecer la migración de aditivos plásticos, especialmente cuando se utiliza para cubrir comidas calientes o se emplea en el microondas.

Film de plástico

Sustitutos del film

La buena noticia es que existe un amplio repertorio de posibles sustitutos del film: los recipientes de vidrio permiten almacenar y recalentar sin riesgos; los envoltorios de tela impregnados con cera de abeja o con cera vegetal se adaptan a la perfección a frutas, pan, quesos y verduras, y las tapas de silicona crean un sellado hermético en cuencos y ollas de distintos tamaños.

También están ganando popularidad las fundas o bolsas producidas igualmente con silicona, que resultan perfectas para congelar, marinar o guardar sobras sin necesidad de plástico desechable. Incluso alternativas tan sencillas como un plato invertido sobre un bol funcionan de maravilla para proteger alimentos durante horas.

Tuppers y envases

Los tuppers y envases de plástico, tanto reutilizables como de un solo uso (habituales en la comida para llevar), también están siendo reemplazados por otros fabricados con vidrio templado, cristal y acero inoxidable.

Estos materiales tienen innumerables ventajas: no liberan microplásticos ni otros compuestos tóxicos, no se deforman, no desprenden ni absorben olores y permiten almacenar o recalentar alimentos sin riesgo.

También están apareciendo envases plegables de silicona alimentaria, reutilizables y fáciles de limpiar, que resultan especialmente útiles para quienes comen a diario en la oficina o llevan comida preparada. Todo ello está favoreciendo que muchos establecimientos permitan que los clientes lleven su propio recipiente, reduciendo así la necesidad de recurrir a envases de plástico.

Cubiertos y platos

Igualmente hay cada vez más sustitutos para los cubiertos y platos de plástico, como los que están elaborados con madera y bambú, materiales que son biodegradables y compostables. Incluso existen alternativas confeccionadas a partir de almidón vegetal, procedente del maíz, la patata o la yuca.

Y si queremos atrevernos con otras propuestas todavía más innovadoras,  ahí están los utensilios comestibles, producidos con harinas de trigo, maíz o mijo, mezcladas con aceites vegetales y horneadas hasta adquirir consistencia sólida. Estos cubiertos pueden utilizarse igual que los convencionales y, después, comerse o compostarse sin dejar residuos.

Compra sin plásticos

También existen una serie de trucos para reducir todavía más la presencia de plásticos de un solo uso. Un buen consejo es planificar la compra semanal, costumbre que hace más difícil que caigamos en la tentación de los productos ultraprocesados y sobreenvasados.

Igualmente interesante es la opción de comprar a granel alimentos como arroz, pasta, frutos secos, galletas, legumbres, especias, etc. Todo esto puede almacenarse en tarros de vidrio, manteniendo la frescura y eliminando la entrada constante de bandejas, envases y bolsas de plástico en la cocina.

Precisamente, otro sencillo truco que funciona es pasarnos a las bolsas de tela, que eliminan la necesidad de recurrir a las bolsas de plásticos, incluyendo a las ultraligeras que se ofrecen en los supermercados para la fruta y la verdura.

Comprando en el supermercado con bolsa de tela. Generado por IA.
Comprando en el supermercado con bolsa de tela. Generado por IA.

Pequeño almacén a mano

Un truco muy eficaz consiste en crear un pequeño almacén de artículos reutilizables en algún punto estratégico de la casa. Si las bolsas de tela, los tarros vacíos o los recipientes de vidrio los tenemos muy a mano, será más factible que los utilicemos.

Todo esto no hace falta que se haga en un solo día. Basta con ir paso a paso y que vayamos realizando estos cambios cuando mejor nos vengan. No se trata de ir rápido, sino de saber adónde queremos llegar: una cocina que genere menos residuos, libre de sustancias tóxicas y que además sea un reflejo de lo que queremos para nosotros y para el planeta.