Naturaleza
Especie amenazada

Quedan apenas 150 ejemplares adultos de esta planta en Tenerife y se los está comiendo una especie invasora que introdujeron en la isla hace 55 años

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Quedan algo más de 150 ejemplares maduros del cardo de plata (Stemmacantha cynaroides), una planta que solo crece en las cumbres de Tenerife. A esos adultos se suman varios cientos de ejemplares jóvenes, repartidos en cinco localidades de la alta montaña de la isla.

Sus principales amenazas son el muflón y el conejo, dos herbívoros introducidos, junto con una dinámica poblacional muy lenta y algunos parásitos naturales. Lamentablemente, si no se reducen esas presiones, el Cabildo de Tenerife calcula que la especie, catalogada en peligro de extinción en Canarias, podría desaparecer en unos 100 años.

¿Por qué el muflón pone en peligro al cardo de plata de Tenerife?

Un estudio publicado en la revista científica Vieraea en diciembre de 2004 midió el efecto de los herbívoros introducidos sobre el cardo de plata. En las zonas donde entraban muflones y conejos, la producción de semillas cayó en ocasiones hasta el 100 %, no aparecieron plantas nuevas y la mortalidad rondó el 50 %.

Con esos datos, los autores calcularon que la especie tiene un riesgo de extinción del 98 % en menos de 50 años si se mantiene la presión de los herbívoros. En cambio, sin esos animales, la probabilidad de desaparecer era de apenas el 1 % en un siglo.

Los investigadores señalan al muflón como el caso más delicado, ya que, por sus necesidades de alimento, un solo ejemplar «puede abortar toda la producción anual en un lapso temporal muy corto». Por eso, el estudio considera su erradicación «un factor clave para la supervivencia del cardo de plata».

El experimento con vallados en el Parque Nacional del Teide

El equipo siguió durante siete años la población del Corredor de Mario, la única con un número aceptable de reproductores (101 ejemplares). Allí instaló una parcela vallada y otra abierta a los animales.

En la zona abierta, las plantas de más de 10 centímetros de diámetro bajaron de 44 en 1995 a solo 12 en 1999. En la parcela protegida, pasaron de 33 a 32.

Durante 1997 y 1998, conejos y muflones eliminaron por completo las partes aéreas de las plantas sin protección. Hasta entonces, los animales solo comían las cabezuelas (las cabezas florales donde se forman las semillas). Dentro del vallado, en cambio, un adulto llegó a producir hasta 12 cabezuelas al año, con unas 148 semillas cada una.

Tras vallar también la segunda parcela en 1999, muchas plantas rebrotaron desde sus partes subterráneas. Sin embargo, la mortalidad llegó al 46 % y los ejemplares supervivientes no desarrollaron flores. El estudio estimó, además, que un cardo de plata sin depredadores puede vivir más de 100 años.

El trabajo lo firmaron Eduardo Carqué Álamo y Manuel Marrero Gómez, de la Empresa de Transformación Agraria (TRAGSA), junto con Manuel Durbán Villalonga y Ángel Bañares Baudet, del Parque Nacional del Teide.

¿Cómo llegó el muflón al Parque Nacional del Teide?

Según la Universidad de La Laguna, en 1971 un grupo de aficionados a la caza de Tenerife echaba de menos las monterías. Una armería local avivó ese interés y el antiguo Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) vio con buenos ojos introducir una especie para ese fin.

La elegida fue el muflón (Ovis ammon musimon), un herbívoro originario de Córcega y Cerdeña. Los primeros once ejemplares llegaron al Parque Nacional del Teide, aunque hoy la población supera el centenar.

Un muflón macho en el recinto de fauna de Oberrabenstein, en Chemnitz (Alemania). Foto: Jörg Hempel vía Wikimedia Commons – CC BY-SA 3.0 DE

De acuerdo con el estudio de Vieraea, el muflón ocupa en Tenerife un amplio territorio por encima de los 1000 metros de altitud. Su dieta incluye una amplia gama de especies endémicas y no tiene ningún depredador, salvo el ser humano.

Cada año, unos mil cazadores participan en las batidas de control. Tras más de 30 campañas, la erradicación todavía está lejos de conseguirse. Actualmente, el nuevo plan estratégico del parque plantea eliminar la especie en un plazo de cinco años.

El plan del Cabildo de Tenerife para recuperar el cardo de plata

La Administración del Parque Nacional del Teide lleva a cabo actuaciones de conservación del cardo de plata desde 1988. El plan de recuperación de la especie fija como meta llegar al menos a 1500 ejemplares reproductores, repartidos en ocho núcleos (los cinco naturales y tres nuevos), con un mínimo de 150 en cada uno.

El cardo de plata sobrevive hoy en el Corredor de Mario, Arenas Negras, Corral del Niño, Montaña Rajada y Llano de Maja. En cambio, la planta ya desapareció de Gangarro, Roques Blancos, La Fortaleza y la Cañada de Diego Hernández.

Para frenar a los herbívoros, el plan prevé vallados, más presión de caza sobre conejos y muflones y refuerzos de las poblaciones con plantas cultivadas fuera de su hábitat. También incluye el depósito de muestras en bancos de germoplasma (colecciones donde se conservan semillas y material genético), estudios genéticos y de dinámica poblacional y tareas de seguimiento.