Naturaleza
Setas

Los expertos en alimentación coinciden al 100%: si vas a conservar los níscalos en el frigorífico, guárdalos siempre en una bolsa de papel porque el plástico acelera su deterioro

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Saber buscar setas es un arte, pero también es fundamental saber guardarlas cuando llegan a casa si queremos mantenerlas en buen estado. Si no lo hacemos, lo más probable es que los níscalos hayan perdido la firmeza.

Un buen truco es meter los níscalos en una bolsa de papel para conservarlos frescos, ya que facilita la transpiración y absorbe parte de esa humedad. Sólo con este pequeño cambio, ya vas a notar una mejora en la textura y en el sabor.

Eso sí, el truco no es infinito y no sirve para recuperar setas que ya estén deterioradas. De hecho, es útil para un tiempo corto, pero no para guardar los níscalos durante semanas.

El truco para guardar los níscalos sin que se humedezcan

Los níscalos contienen mucha agua y siguen perdiendo humedad después de recolectarlos. Dentro de una bolsa de plástico hermética, esa humedad queda retenida y puede condensarse sobre las propias setas.

Una bolsa de papel limpia, sin plastificar y apta para alimentos es la solución perfecta para evitar que parte de esa humedad salga. Basta con doblar ligeramente la abertura, sin apretarla ni llenar la bolsa hasta dejar las setas comprimidas.

El truco es especialmente útil en setas sueltas que cojas en el campo, porque los envases comerciales preparados para conservarlas pueden mantenerse siguiendo sus indicaciones.

Al colocarlas en la nevera, procura que no queden debajo de otros alimentos. Los sombreros pueden romperse si soportan peso, y una bolsa demasiado llena dificulta revisar cómo están los ejemplares del fondo.

Si el papel se empapa, cámbialo. Ten en cuenta que guardar las setas en una bolsa húmeda durante varios días anula buena parte de la ventaja que buscábamos al elegir este material.

Cuándo limpiar los níscalos antes de cocinar

Después de coger setas en el campo, es tentador llegar a casa y ponerse directos a limpiar los hongos. Sin embargo, si van a pasar un tiempo en el frigorífico es mejor reservarlas hasta cocinarlas.

Puedes retirar con cuidado los restos sueltos de tierra y las hojas que traigan. Después, cuando vayas a preparar la receta, limpia los pliegues y las zonas donde se haya quedado suciedad adherida. Si necesitas agua, evita dejarlas en remojo y sécalas bien antes de cocinarlas.

La textura merece tanta atención como el aspecto porque un ejemplar que se ha vuelto viscoso, tiene moho o desprende un olor desagradable debe desecharse. Cocinarlos no es suficiente para recuperarlos y protegerte de su toxicidad.

Otros consejos para conservar los níscalos en casa

Planifica primero cuándo vas a comerlos, y si tienes prevista una receta para los próximos días, guárdalos refrigerados y revísalos antes de usarlos. Comprar o recoger más de lo que necesitas sólo va a hacer que tires comida.

Separa los ejemplares dañados al llegar a casa y evita manipular repetidamente el resto. Si has comprado una cantidad abundante, repártela entre varias bolsas para no aplastar las setas y sacar solo las que necesitas.

Si quieres conservar las setas más tiempo, es mejor guardarlas cocinadas y congeladas en porciones. Así tendrás preparada la cantidad necesaria para un arroz, un revuelto o una guarnición, sin descongelar todo el lote.