Naturaleza

El ADN revela cómo sobrevive un ratón a 6.700 metros de altitud en los Andes: así se adapta al frío, la falta de oxígeno y las toxinas

Ratón, curiosidades, naturaleza, animales
Recreación artística de Phyllotis vaccarum. Foto: elaboración propia con IA
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Vivir a más de 6.700 metros de altitud no parece compatible con la supervivencia de un mamífero. Sin embargo, allí tiene su hogar el ratón andino de orejas de hoja (Phyllotis vaccarum).

Este pequeño roedor es, según las investigaciones actuales, el mamífero que vive a mayor altitud del planeta. Su capacidad para soportar unas condiciones tan extremas ha despertado el interés de los científicos, que ahora han encontrado algunas de las claves de esta adaptación en su ADN.

Un equipo internacional ha estudiado cómo este animal consigue hacer frente al frío y a la falta de oxígeno. Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista Science.

¿Cómo consigue sobrevivir el ratón andino a 6.700 metros?

En las cumbres de los volcanes de la Puna de Atacama, en los Andes centrales, las temperaturas se mantienen casi siempre bajo cero y el aire contiene apenas el 44% del oxígeno disponible al nivel del mar.

Para conocer los mecanismos que permiten al Phyllotis vaccarum vivir desde la costa del Pacífico chileno hasta las cumbres de los Andes, los investigadores analizaron los genomas de 167 ejemplares procedentes de 33 localidades.

También realizaron experimentos para comparar el comportamiento de animales de zonas altas y bajas en condiciones similares a las que encontrarían a unos 7.000 metros.

Una de las principales diferencias apareció en la forma de producir y conservar el calor. Los ejemplares de las zonas más elevadas presentan una actividad mayor tanto en los músculos esqueléticos como en la grasa marrón. Además, sus músculos tienen una capacidad respiratoria mitocondrial superior.

Sus células están especialmente preparadas para obtener energía a partir de las grasas incluso cuando el oxígeno escasea. Esta adaptación permite generar más calor corporal y hacer frente a unas temperaturas que resultarían extremas para la mayoría de los mamíferos.

El análisis genético también encontró señales de selección relacionadas con la oxidación de lípidos y la actividad de las mitocondrias.

El genoma del ratón también le permite hacer frente a plantas tóxicas

La adaptación del ratón andino no termina en su metabolismo. Los investigadores encontraron además una fuerte señal de selección natural en genes relacionados con la biotransformación, la defensa antioxidante y el procesamiento de toxinas presentes en las plantas.

La razón puede estar en su propia alimentación. La vegetación cambia considerablemente a medida que aumenta la altitud y, con ella, también los compuestos químicos que el animal encuentra en los vegetales disponibles. Algunas de estas sustancias pueden resultar tóxicas. No obstante, el roedor ha desarrollado variantes genéticas que le ayudan a contrarrestarlas.

El hallazgo plantea un interesante problema desde el punto de vista evolutivo. El organismo necesita recursos para responder a la hipoxia, pero también para procesar las toxinas de los alimentos.

Según declaraciones recogidas por la Agencia SINC de Denise Dearing, ecóloga evolutiva de la Universidad de Utah, ambas respuestas metabólicas compiten por recursos a través de un mismo regulador molecular.

Además, existe un flujo genético constante entre las poblaciones de la costa y las de las montañas. Pese a vivir en ambientes muy distintos, los ratones mantienen ese intercambio, lo que hace especialmente llamativa la intensidad de la selección natural necesaria para conservar sus adaptaciones locales.

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