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El verdadero peligro de las gasolineras ‘low cost’: «el combustible es el mismo pero…»

Gasolineras

Todos los combustibles refinados en España provienen de alguna de las ocho refinerías que existen en la actualidad. En este contexto, la principal diferencia entre la gasolina «low cost» y la gasolina normal está en el mantenimiento de los tanques de la propia gasolinera (si tienen filtraciones de agua, si no están muy limpios…) y en los aditivos que se añaden a los combustibles para mejorar su rendimiento.

Su función principal es optimizar el comportamiento del motor, reduciendo la formación de depósitos en los inyectores y manteniendo más limpio el sistema de combustión. Además, algunos aditivos ayudan a mejorar la estabilidad del combustible durante su almacenamiento, reduciendo la degradación con el paso del tiempo. Otros están diseñados para favorecer una combustión más eficiente.

¿Las gasolineras ‘low cost’ son peligrosas?

Aunque en España la empresa Exolum garantiza unos estándares mínimos de calidad en todos los carburantes, la diferencia real entre combustibles suele estar en los aditivos que cada compañía incorpora posteriormente. En el caso de algunas estaciones de bajo coste, estos aditivos se reducen o eliminan para abaratar el precio final.

Estos componentes añadidos aportan propiedades detergentes y anticorrosivas que ayudan a reducir la formación de depósitos en el motor y protegen piezas clave como los inyectores frente al desgaste y la oxidación. Como resultado, se favorece un funcionamiento más eficiente del motor, con un consumo más estable, menos emisiones y un mayor rendimiento a largo plazo.

«La diferencia entre gasolina low cost y la que normalmente encuentras en gasolineras de marcas de calidad reside, principalmente, en la ausencia de aditivos de alto rendimiento en la primera. Si bien el combustible base cumple con los estándares mínimos, no ofrece la protección y eficiencia de una gasolina aditivada. El uso continuado de gasolina sin estos componentes puede afectar a las prestaciones,  incrementar el consumo y las emisiones, y requerir un mantenimiento más exhaustivo del motor para conservar su estado óptimo», explica Repsol.

La OCU ha visitado 80 estaciones de servicio en distintas provincias de España, pertenecientes a 26 cadenas diferentes, incluidas grandes superficies e instalaciones consideradas low cost. La selección de muestras se realizó de forma proporcional a la presencia de cada marca en el mercado nacional. En 40 estaciones se ha recogido gasolina de 95 octanos y en las otras 40 gasoil convencional, con el objetivo de analizar su calidad.

El estudio se basó en las normativas europeas de calidad de combustibles para automoción vigentes en España (EN 228 para gasolina y EN 590 para gasoil), recogidas en el Real Decreto 1088-2010. La supervisión del cumplimiento de estos estándares corresponde a las comunidades autónomas, que realizan controles periódicos mediante toma de muestras.

En laboratorio, los investigadores evaluaron los principales parámetros de calidad exigidos por la normativa en las 80 muestras analizadas, entre ellos la presencia de azufre, la densidad, la apariencia, la presión de vapor, la temperatura de evaporación, el punto de ebullición, la presencia de agua y el punto de obstrucción de filtro, entre otros indicadores técnicos.

«Tras el exhaustivo análisis, comprobamos que todos los combustibles recogidos cumplen los márgenes que exige la normativa. Es verdad que algunos están más cercanos a los límites, pero ninguno los supera por lo que podemos afirmar que cumplen la ley. Las diferencias entre unos combustibles y otros no son muy grandes y no tienen relación con su precio.

No hay relación entre los valores de los distintos parámetros y la cadena (grande, mediana, bajo coste…) en la que se compró. Por ejemplo, el azufre, un contaminante de las gasolinas, se detectó en niveles parecidos tanto en las gasolinas y los gasóleos «caros» como en los más baratos y en todos los grupos ha habido también combustibles excelentes con unos niveles muy bajos», concluye la OCU.

¿Y la gasolina premium?

Según la OCU, algunas petroleras distribuyen combustibles «premium», que son unos céntimos más caros que los normales. La diferencia, una vez más, puede estar en algunos aditivos. Deco Proteste en Portugal realizó una prueba de larga duración con el diésel premium y no constató ninguna diferencia de rendimiento ni duración del motor. Lo que sí está claro es que estos combustibles nunca van a perjudicar al coche. Si quieres repostar premium de vez en cuando, está bien, pero los beneficios son a muy largo plazo y difíciles de comprobar.

Este viernes, 22 de mayo de 2026, la gasolina sin plomo 95 presenta variaciones de precio según la provincia, situándose aproximadamente entre 1,596 euros por litro en Sevilla y 1,676 euros en Barcelona. En el caso de Madrid, el precio medio se sitúa en torno a 1,628 euros por litro, mientras que en Valencia ronda los 1,619 euros. Estas diferencias se reflejan directamente en el coste de llenar un depósito estándar de unos 55 litros, que actualmente oscila entre los 87 y 92 euros. El gasóleo A se mantiene en niveles elevados de precio en prácticamente todo el territorio nacional. En este contexto, Toledo registra uno de los valores más bajos, situándose en torno a 1,702 euros por litro.

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