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Los mecánicos piden parar tu coche inmediatamente si se enciende esta luz en el salpicadero

Los mecánicos

El mantenimiento del vehículo no es simplemente una cuestión de estética o comodidad, sino un pilar fundamental para garantizar la seguridad en carretera. Circular con un automóvil en buen estado reduce el riesgo de averías, mejora el consumo de combustible y disminuye las emisiones contaminantes. Según el RACE, las averías más frecuentes están relacionadas con  la batería, los neumáticos, el motor, el alternador y el motor de arranque.

Mateo, mecánico y divulgador  en redes sociales, ha lanzado un aviso claro a los conductores: «Cuando se os encienda esta luz en marcha, tenéis que parar rápido. No se ha roto el motor de milagro». Todo empieza cuando se enciende el testigo de la batería mientras el vehículo está en marcha. Muchos conductores interpretan esta señal como un simple aviso relacionado con la batería, pero la realidad puede indicar un problema en el alternador o en la correa de accesorios.

¿Qué hacer si se enciende esta luz en el salpicadero?

@talleresmateo2.0 Mucho ojo ‼️ correa rota 🥵 mucho cuidado cuando se encienda la luz #parati#fyp#auto#coches ♬ sonido original – TALLERES MATEO 2.0

«Nos acaban de traer este vehículo y quiero enseñaros algo muy importante. Cuando se os encienda la luz de la batería en marcha (da igual que el coche sea diésel, gasolina o incluso eléctrico) no podéis seguir circulando como si nada. Si aparece ese testigo en el cuadro, hay que detener el coche lo antes posible. Mirad este caso: a esta conductora se le encendió la luz y, por suerte, no ha roto el motor de milagro. Si os fijáis en la zona de las correas, la correa de accesorios se ha deshecho y se ha enrollado por todas partes. Cuando esta correa se rompe, los fragmentos pueden colarse por detrás de la polea del cigüeñal e introducirse en la zona de la distribución.

Si la correa de distribución llega a saltar aunque sea un solo diente, las válvulas pueden golpear contra los pistones y el resultado sería una avería gravísima, directamente motor roto. Por eso, si se enciende la luz de la batería, hay que parar inmediatamente para evitar daños mayores. Ahora toca revisar por qué se ha roto la correa de accesorios; en muchos casos ocurre porque el tensor, que es el encargado de mantenerla en su sitio y con la tensión correcta, se tuerce ligeramente. Ese pequeño desajuste va desplazando la correa poco a poco hasta que termina partiéndose. Y si los restos acaban detrás de la polea del cigüeñal, estamos perdidos».

El mecánico explica que, cuando aparece la luz roja, lo mejor es detener el coche lo antes posible, ya que seguir circulando puede agravar la avería y, por ende, multiplicar los costes de respiración. La correa cumple una función muy importante: transmite el movimiento del cigüeñal a distintos elementos del motor, como el alternador, la bomba de agua o el compresor del aire acondicionado. Sin ella, estos sistemas dejan de funcionar correctamente.

Pero el verdadero peligro reside en lo que puede ocurrir tras la rotura. Cuando la correa de accesorios se rompe, puede fragmentarse en pequeños trozos que se introducen por la zona de las poleas del cigüeñal y llegar hasta la correa de distribución, provocando inestabilidad en la marcha, falta de potencia e incluso la colisión entre válvulas y pistones. En ese escenario, la avería puede suponer un duro golpe para el bolsillo de los conductores. Cambiar una junta de culata puede situarse entre los 750 y los 1.750 euros. Si el daño afecta a válvulas, pistones o a la propia culata, la factura puede superar con facilidad los 1.500 euros.

Las averías más frecuentes según la DGT

El mantenimiento del vehículo es fundamental para circular con seguridad y comodidad, así como para garantizar su eficiencia energética y reducir tanto el consumo de combustible como las emisiones contaminantes. La falta de cuidado de la mecánica, unida al desgaste propio del uso, puede provocar averías que afectan al comportamiento del automóvil y comprometen la seguridad de sus ocupantes.

Según datos de asistencias en carretera del RACE, la batería es la avería más frecuente. Con una vida útil de entre tres y cinco años, requiere revisiones periódicas, aproximadamente cada 10.000 kilómetros, para comprobar su estado de carga, ya que no suele avisar antes de fallar. En segundo lugar se sitúan los neumáticos, elemento clave para la seguridad activa. Retrasar su sustitución cuando el dibujo baja de 1,6 milímetros, no revisar posibles desperfectos o circular con presiones inadecuadas aumenta el riesgo de incidente.

El motor, corazón del coche, necesita especial atención en lubricación, refrigeración y sustitución de filtros y correas. El alternador, encargado de generar la electricidad que alimenta la batería y los sistemas del vehículo, también puede fallar. Por último, el motor de arranque, sometido a desgaste, especialmente en vehículos con sistema Start-Stop, puede presentar dificultades evidentes al girar la llave y afectar a otros componentes.

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