La ley lo confirma: esto es lo que hay que hacer cuándo el semáforo se pone amarillo
Los semáforos forman parte de los elementos de señalización luminosa más importantes para la circulación. Sin embargo, muchos conductores no saben interpretar correctamente la posición «intermedia» de los mismos. Si bien es cierto que el significado de los colores verde y rojo es bien conocido por todos, el semáforo amarillo o ámbar puede generar dudas, ya que da lugar a interpretaciones que algunos conductores utilizan en su favor.
En este contexto, merece la pena conocer el Reglamento General de Circulación, que establece claramente cómo se debe actuar según las distintas situaciones que pueden darse. En el caso de una luz ámbar fija, los conductores tienen la obligación de detenerse, salvo que no puedan hacerlo en condiciones de seguridad. Sin embargo, cuando se trata de una luz ámbar intermitente, la recomendación de la DGT es reducir la velocidad de forma progresiva para aumentar el tiempo de reacción en caso de que haya que ceder el paso.
¿Cómo actuar cuando el semáforo se pone amarillo?
Tal y como recoge el apartado 4.2.d del Anexo I del Reglamento General de Circulación, «una luz amarilla intermitente o dos luces amarillas alternativamente intermitentes obligan a los conductores a extremar la precaución y, en su caso, ceder el paso». Por tanto, aunque existe cierto margen de interpretación por parte del conductor ante un semáforo en amarillo, la norma general sigue siendo priorizar la seguridad: detenerse ante el ámbar fijo siempre que sea posible y, en el caso del intermitente, actuar con la máxima precaución y adaptar la conducción a las condiciones de la vía.
A diferencia de las señales en ámbar, la «prioridad semafórica», que consiste en en ajustar de forma dinámica el ciclo de los semáforos para favorecer el paso de ciertos vehículos, busca agilizar la circulación en determinados casos, especialmente en entornos urbanos. A diferencia de los sistemas tradicionales de tiempos fijos, este modelo adapta la señal en tiempo real según el estado del tráfico.
Normativa
El artículo 146 del Reglamento General de Circulación establece el significado de las distintas luces de los semáforos circulares para vehículos:
- Una luz roja no intermitente prohíbe el paso. Mientras permanece encendida, los vehículos no deben rebasar el semáforo ni, si existe, la línea de detención anterior más próxima a aquél. Si el semáforo estuviese dentro o al lado opuesto de una intersección, los vehículos no deben internarse en ésta ni, si existe, rebasar la línea de detención situada antes de aquélla.
- Una luz roja intermitente, o dos luces rojas alternativamente intermitentes, prohíben temporalmente el paso a los vehículos antes de un paso a nivel, una entrada a un puente móvil o a un pontón trasbordador, en las proximidades de una salida de vehículos de extinción de incendios o con motivo de la aproximación de una aeronave a escasa altura.
- Una luz amarilla no intermitente significa que los vehículos deben detenerse en las mismas condiciones que si se tratara de una luz roja fija, a no ser que, cuando se encienda, el vehículo se encuentre tan cerca del lugar de detención que no pueda detenerse antes del semáforo en condiciones de seguridad suficientes.
- Una luz amarilla intermitente o dos luces amarillas alternativamente intermitentes obligan a los conductores a extremar la precaución y, en su caso, ceder el paso. Además, no eximen del cumplimiento de otras señales que obliguen a detenerse.
Finalmente, una luz verde no intermitente significa que está permitido el paso con prioridad, excepto en los supuestos a que se refiere el artículo 59.1: «Aun cuando goce de prioridad de paso, ningún conductor deberá penetrar con su vehículo en una intersección o en un paso para peatones o para ciclistas si la situación de la circulación es tal que, previsiblemente, pueda quedar detenido de forma que impida u obstruya la circulación transversal».
Semáforos foto-rojo
Las cámaras de los semáforos foto-rojo se instalan en un soporte situado aproximadamente a 25 metros de la línea de detención de los vehículos. Esta ubicación permite captar en una misma imagen tanto a los coches como al propio semáforo en rojo o amarillo. Este sistema únicamente se activa cuando la luz está en rojo y realiza fotografías en color, tanto de día como de noche. Para que una sanción sea válida, se requieren dos imágenes:
- Primera fotografía: el vehículo aparece antes de la línea de detención con el semáforo en rojo. Si el paso se realiza con luz ámbar, no se considera infracción.
- Segunda fotografía: el mismo vehículo se muestra ya después de la línea de detención, con el semáforo aún en rojo, lo que confirma que ha cruzado indebidamente.
Además de estas imágenes, el sistema incorpora una cámara de infrarrojos que registra la matrícula en cuestión de segundos. Una vez obtenidas las dos fotografías, un agente revisa manualmente las imágenes para confirmar que la infracción es correcta antes de emitir la denuncia.
