Giro de 180º en la ITV: la novedad del Gobierno que pone a tu coche en el punto de mira y la DGT ya lo ha confirmado
Ahora que ha comenzado el 2026, muchos conductores se preguntan qué cambia en relación a la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) este año. Aunque hay quienes lo consideran un simple trámite burocrático, se trata de una obligación legal cuyo principal objetivo es verificar que los vehículos pueden circular de manera segura por las carreteras españolas y, por ende, salvar vidas. En este contexto, el Gobierno ha anunciado un endurecimiento de los controles, y la Dirección General de Tráfico (DGT) lo ha confirmado.
La DGT recuerda que «la antigüedad del vehículo está relacionada con su nivel de seguridad. De hecho, el riesgo de fallecer o resultar herido grave se multiplica por dos al comparar los accidentes ocurridos con vehículos de 10 a 15 años de antigüedad, en relación con vehículos de menos de 5 años». En España, la antigüedad del parque automovilístico continúa creciendo y ya se sitúa en los 14,5 años de media, frente a los 14,2 años de 2023.
Novedades de la ITV en 2026
Juan José Arriola, Subdirector adjunto de Movilidad de la DGT, señala que «el papel de la ITV es fundamental para garantizar que todo vehículo que circula lo haga con unas condiciones mínimas de seguridad, tanto para el usuario del propio vehículo como para el resto de usuarios que compartimos la vía con él. La ITV es clave para avisarnos si hay algún fallo en nuestro vehículo».
Europa se prepara para introducir un nuevo modelo de ITV mucho más digitalizado, técnico y exigente. Las autoridades y los profesionales del sector coinciden en que el modelo tradicional, basado en gran medida en comprobaciones visuales y mecánicas, empieza a quedarse obsoleto.
Uno de los pilares del cambio será la implantación de una ITV «conectada»; las estaciones deberán comunicarse digitalmente con los vehículos para acceder al sistema de diagnóstico a bordo (OBD). Otra de las grandes novedades será el acceso obligatorio a los datos del vehículo. Las estaciones de ITV podrán consultar sensores, avisos de error, datos de emisiones y sistemas avanzados de asistencia a la conducción.
Además, la nueva inspección pondrá el foco en la verificación real de los sistemas de seguridad y control de emisiones. Con estos cambios, Bruselas pretende mejorar la seguridad vial, reducir el fraude, controlar mejor las emisiones contaminantes y adaptar la ITV a la evolución de la industria automovilística.
Asimismo, se plantea la creación de una plataforma europea unificada para gestionar los datos recogidos durante las inspecciones. Esta plataforma garantizará la transparencia, favorecerá la competencia entre fabricantes y estaciones ITV y homogeneizar los procedimientos.
Frecuencia de la inspección
La ITV periódica se realiza con una frecuencia distinta según el tipo de vehículo. En el caso de los turismos, la primera inspección debe pasar cuatro años después de la fecha de la primera matriculación; a partir de ese momento se realiza cada dos años, y cuando el vehículo supera los diez años de antigüedad, la inspección pasa a ser anual.
Para las motocicletas y cuatriciclos, la ITV también es obligatoria cuatro años después de la primera matriculación y, desde entonces, debe realizarse cada dos años. En el caso de los autobuses, la primera inspección se efectúa a los cinco años de la fecha de matriculación y, a partir de ahí, la periodicidad es semestral. Por último, los ciclomotores deben pasar la ITV por primera vez tres años después de su matriculación y, posteriormente, cada dos años.
Elementos a comprobar
La Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) recuerda la importancia de realizar comprobaciones periódicas en el coche entre una ITV y otra. Estas revisiones básicas ayudan a garantizar la seguridad, prevenir averías y alargar la vida útil del vehículo.
Uno de los puntos clave son los neumáticos. Es fundamental revisar la presión de inflado y el estado general, prestando atención a la profundidad del dibujo, desgastes irregulares, cortes o posibles ampollas. Unos neumáticos en mal estado afectan directamente a la estabilidad y al frenado.
También es esencial comprobar el sistema de frenos. Hay que vigilar que el pedal mantenga un tacto adecuado, revisar el nivel del líquido de frenos y estar atentos a ruidos extraños al frenar, que pueden indicar desgaste de las pastillas. El aceite del motor debe situarse siempre entre los niveles mínimo y máximo indicados en la varilla, ya que un nivel incorrecto puede ser síntoma de una avería grave.
Otros elementos a revisar son el sistema de escape, para detectar fugas o cambios en el ruido y el color del humo; los limpiaparabrisas y su líquido; la batería, comprobando su fijación y el estado de los bornes; y todas las luces del vehículo, asegurando su correcto funcionamiento.
Por último, conviene revisar la carrocería, los cristales, espejos y puertas, así como el interior del vehículo, especialmente cinturones de seguridad, asientos y testigos luminosos, para garantizar una conducción segura en todo momento.
