Esto es lo que te puede pasar si te pillan avisando de un control por Waze y Telegram
Agentes de la Guardia Civil de Santa Eulalia des Riu (Ibiza) estaban realizando un control en la EI200, cuando dieron el alto a un vehículo ocupado por dos mujeres, que tras ser identificadas continuaron su marcha. Minutos más tarde, los agentes observaron que «el flujo de vehículos por esa vía disminuyó considerablemente», observando que varios vehículos tomaban «un camino vecinal paralelo a la vía» donde se encontraba el control.
Al revisar el grupo de Telegram ANONYMOUS GROUP, vieron un mensaje que indicaba: «Control rotonda Santa Eulària». Las gestiones posteriores permitieron identificar a la persona que había escrito el mensaje, coincidiendo con una de las mujeres identificadas en el control. Una vez localizada, se le informó que se había levantado acta de denuncia según la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo. La sanción prevista para esta infracción oscila entre 601 y 30.000 euros.
La multa por avisar de un control
Según la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, artículo 36.23: «»El uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo el éxito de una operación, con respeto al derecho fundamental a la información».
En 2024 ya se empezaron a aplicar sentencias contra quienes difunden este tipo de información, incluyendo a un particular gallego que gestionaba grupos de WhatsApp con más de 15.000 usuarios y a una empresa que desarrollaba una aplicación para alertar sobre radares y controles.
«Todos estos grupos, que comenzaron como mera colaboración ciudadana, evolucionaron mucho en 2020 con la pandemia, cuando se establecieron limitaciones a la movilidad y había más controles, no sólo de tráfico. En estos momentos, el 90% de los mensajes que se cruzan en esos grupos son de tráfico. Son muy dinámicos porque van radiando los movimientos de las patrullas.
En realidad, los guardias civiles hemos pasado de controlar a ser controlados y es la lucha que tenemos día a día. Este es un fenómeno extendido por toda España, aunque en Galicia lo sufrimos especialmente porque la población aquí está muy diseminada y nuestra red de carreteras es como una telaraña, con cruces continuos, por lo que es muy fácil evitar un control si estás avisado de su ubicación», afirma el teniente coronel Antonio Hidalgo Romero, máximo responsable de la ATGC en Galicia.
Para combatir esta situación, la Guardia Civil ha lanzado cortometrajes con títulos como «No seas cómplice», «¿Quién lo avisó?» y «¿Sabes a quién ayudas?». En cuanto a la vigilancia, se aplican «controles exprés» de sólo 15 minutos en más puntos y «controles dinámico» donde patrullas paran vehículos de manera aleatoria, incrementando el factor sorpresa y, por ende, la efectividad de los operativos.
Para el responsable de la Agrupación de Tráfico en Galicia, «el problema es que nos ven como recaudadores y no se dan cuenta de que los controles de la Guardia Civil lo único que recaudan son vidas».
Avisadores, detectores e inhibidores de radar
Los avisadores de radares sí son legales. Informan de la ubicación de los radares publicados oficialmente por la Dirección General de Tráfico. Según el artículo 13.6, «quedan excluidos de esta prohibición los mecanismos de aviso que informan de la posición de los sistemas de vigilancia del tráfico». Por tanto, no conllevan sanción y son muy comunes, incluso integrados en aplicaciones y redes sociales de la DGT.
Los detectores avisan de que hay un radar. Quienes los usan suelen ir a más velocidad de lo permitido y frenar al detectarlo, aunque esta maniobra no siempre garantiza evitar la sanción, especialmente frente a radares de tramo. Con la nueva ley, se incluyó la prohibición de llevar estos aparatos en el vehículo, aunque no se utilicen, según el artículo 13.6: «Asimismo se prohíbe llevar en el vehículo mecanismos de detección de radares o cinemómetros». La multa por llevar un detector de radares en el coche es de 500 euros y la retirada de 3 puntos del carnet de conducir.
Un inhibidor de radar tiene como misión bloquear un cinemómetro, tanto de ondas como láser, para que no pueda medir la velocidad a la que circula un coche, explica el RACE, y se sanciona tanto por instalarlo en el coche como por simplemente llevarlo en el vehículo. Así lo indica el artículo 13.6 de la Ley de Tráfico: «Se prohíbe instalar o llevar en los vehículos inhibidores de radares o cinemómetros o cualesquiera otros instrumentos encaminados a eludir o a interferir en el correcto funcionamiento de los sistemas de vigilancia del tráfico, así como emitir o hacer señales con dicha finalidad».
La multa tanto por la pertenencia como por la utilización de un inhibidor de radar es de 6.000 euros y conlleva también la retirada de seis puntos del carnet de conducir. Además, el taller que lo instale tampoco se libra y puede enfrentarse a una sanción de 30.000 euros.
