El primer Zara baja la persiana: así se reinventa el gigante de la moda
El cierre de la primera tienda de Zara en la calle Juan Flórez de A Coruña marca un punto de inflexión en la estrategia de Inditex
Lejos de ser una despedida nostálgica, la clausura simboliza la culminación de una transformación
Con crecimiento en ventas y expansión digital, Inditex demuestra que la clave de su éxito es la capacidad de adaptarse

El próximo 30 de enero de 2026 marcará una fecha histórica para Inditex y para la moda española: la primera tienda de Zara, inaugurada en 1975 en la calle Juan Flórez de A Coruña, bajará definitivamente la persiana. Lejos de tratarse de un fracaso o de una despedida melancólica, este cierre simboliza un profundo cambio de estrategia en el modelo de negocio del gigante textil fundado por Amancio Ortega. Más que el final de una era, es la confirmación de una nueva forma de entender el comercio.
Durante medio siglo, este pequeño local de unos 300-350 metros cuadrados fue el origen de un imperio que hoy opera en decenas de países y cuenta con miles de tiendas en todo el mundo. Sin embargo, el peso de la historia ya no basta para justificar su continuidad. Inditex ha dejado claro que el establecimiento de Juan Flórez «no encaja con la propuesta comercial actual del grupo», centrada ahora en espacios más grandes, tecnológicos y orientados a la experiencia del cliente.
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El cierre no implicará despidos: las once empleadas que formaban parte de la plantilla serán recolocadas en otras tiendas de A Coruña, una ciudad que sigue siendo clave para la multinacional. Allí, Inditex mantiene cerca de 20 establecimientos de sus distintas marcas, entre ellas Zara, Bershka, Stradivarius o Pull&Bear, y utiliza la ciudad como laboratorio para probar nuevos conceptos comerciales.
Antes de su clausura, la tienda de Juan Flórez vivió una última etapa de gloria. Coincidiendo con el 50 aniversario de Zara, el local fue transformado en un espacio conmemorativo que funcionó casi como un museo. Se recrearon las galerías de La Marina, se instaló una cafetería en el centro, se exhibieron revistas históricas y se presentó una colección especial con 50 piezas diseñadas por 50 creadores, entre ellos Rosalía o Pedro Almodóvar. Fue un homenaje al pasado, pero también una forma elegante de cerrar un ciclo.

Marta Ortega en una reunión de Inditex. (Foto: Gtres)
La razón principal del cierre es clara: el tamaño. Para Inditex, la tienda ya no es solo un lugar de venta, sino una herramienta de comunicación, imagen de marca y experiencia sensorial. La estrategia actual apuesta por menos tiendas, pero mucho más grandes, con amplios escaparates, recorridos estudiados al detalle, integración total con el canal online y capacidad para ofrecer servicios como recogida de pedidos digitales o experiencias personalizadas. Un buen ejemplo de este nuevo modelo es la tienda de Zara en la calle Compostela, también en A Coruña, que supera los 2.400 metros cuadrados de superficie comercial y que fue el primer flagship store de la marca en Galicia. En su última planta se encuentra El Apartamento, un espacio híbrido de Zara y Zara Home diseñado por el arquitecto belga Vincent Van Duysen, donde moda y decoración se presentan en un entorno que simula una vivienda real.
Además, el 31 de enero, justo un día después del cierre de Juan Flórez, Inditex inaugurará en ese mismo edificio un nuevo concepto: Zacaffé, una cafetería de especialidad que ya ha pasado por Madrid, China y Japón. Más que un simple servicio de restauración, Zacaffé busca alargar el tiempo de permanencia del cliente en la tienda, crear una experiencia sensorial y reforzar el vínculo emocional con la marca.
La fórmula del éxito de Inditex
Los datos respaldan esta transformación. En 2024, Inditex cerró 129 tiendas en todo el mundo, pero aumentó un 2% su superficie comercial gracias a locales de mayor tamaño. La facturación creció un 5,9%, demostrando que menos tiendas no significan menos ventas. Además, el canal online ya representa más del 26% de los ingresos globales, superando por primera vez los 10.000 millones de euros.
La integración entre la tienda física y el comercio electrónico es uno de los pilares de la nueva estrategia. El cliente puede comprar por internet, recoger en tienda, devolver productos con facilidad y acceder a colecciones exclusivas en espacios cuidadosamente diseñados. Todo forma parte de una experiencia unificada. Así, el cierre de la primera tienda de Zara es, por tanto, un punto de inflexión. No se trata de renegar del pasado, sino de adaptarse al futuro. El verdadero legado de Juan Flórez no está en sus paredes, sino en haber sido el punto de partida de un modelo que supo evolucionar. Cincuenta años después, Inditex demuestra que su fortaleza no reside solo en su historia, sino en su capacidad para reinventarse.