La historia de amor de Harald y Sonia que casi le cuesta el trono al rey
El rey ha tenido que ser ingresado en Tenerife, pero ya ha sido dado de alto
Su esposa no se ha separado de su lado y ahora han retomado ambos sus vacaciones
El rey Harald de Noruega ha sido dado de alta tras varios días ingresado en Tenerife donde estaba de vacaciones con su esposa cuando tuvo que ser hospitalizado. A sus 89 años, el monarca tiene una salud delicada y ha tenido varios problemas en los últimos tiempos, sobre todo, infecciones y episodios relacionados con temas cardíacos. De momento, la casa real ha enviado un mensaje de tranquilidad, aunque reconoce que su estado es delicado, sobre todo, por su avanzada edad. No obstante, está respondiendo al tratamiento de manera adecuada.
Este ingreso del rey Harald se ha producido en uno de los momentos más complicados para la institución, en medio del juicio de Marius Borg y con la princesa Mette-Marit en el punto de mira por su relación con Jeffrey Epstein. La popularidad de la monarquía está en mínimos y algunos sectores consideran que la princesa no es apta para ser reina, incluso hay quien apunta que ni siquiera Haakon debería suceder a su padre. Sin embargo, en estos momentos la princesa Ingrid todavía es demasiado joven y Harald no tiene intención de abdicar.
Junto al monarca en Tenerife está su esposa. La reina Sonia, cuya salud también se ha visto resentida en los últimos tiempos, es el mejor apoyo de Harald. Varios medios han publicado fotografías de la consorte a las puertas del centro médico en el que está ingresado, con gafas de sol y cabizbaja. De momento no parece que el traslado a Noruega vaya a ser inmediato, ni tampoco que los príncipes herederos vayan a visitarlo. Sí se sabe que en España están la princesa Marta Luisa y su marido, el chamán Durek Verrett.
Un amor contra viento y marea
La historia de amor de Harald y Sonia de Noruega es uno de esos romances que parecen sacados de una novela o de una película. De hecho, no hace mucho fue llevada a la pequeña pantalla en forma de miniserie. Un proyecto que se estrenó en Prime Video el pasado año coincidiendo con el Día de San Valentín.
Harald y Sonia fueron pioneros en algo a lo que ahora estamos muy acostumbrados en la realeza: los matrimonios morganáticos (desiguales). Hasta hace relativamente poco era impensable que un miembro de la realeza se casara con una plebeya, pero ellos abrieron el camino y en la actualidad prácticamente todas las monarquías europeas tienen como consortes a alguien que no procede de la aristocracia -con excepción de Bélgica-.
Harald y Sonia se conocieron cuando él era todavía príncipe heredero y su historia de amor supuso una amenaza contra los cánones establecidos. Sonia era hija de un comerciante acomodado de ropa en Oslo y cuando conoció al príncipe trabajaba como costurera en el negocio familiar.
En los años 50, el príncipe era uno de los solteros de oro de la realeza y como era lógico, no le faltaban las candidatas a futura reina de Noruega. Es más, hasta la reina Federica de Grecia, que tenía fama de Celestina, consideró que Harald era perfecto para la Reina Sofía. Sus esfuerzos fueron en vano, porque él ya estaba enamorado de Sonia y desafió las indicaciones de su padre.
Jaque al rey
Harald y Sonia se conocieron en casa de un amigo común a finales de los años 50 y el flechazo entre ambos fue instantáneo. Al principio llevaron su relación en secreto para evitar llamar la atención, pero los intentos del rey Olav de acabar con su historia hicieron que Harald se enfrentara a él. Le dijo que, o le dejaba casarse con Sonia, o renunciaría al trono. Unas palabras que hicieron mella en el monarca, que sintió pánico al ver que se podía quedar sin heredero. Harald presionó a su padre después de saber que había intentado suicidarse por los rumores de boda del príncipe con doña Sofía.
Si Harald renunciaba para casarse con Sonia, la monarquía en Noruega estaba amenazada. En aquel momento la legislación solamente permitía que reinasen los varones, por lo que sin Harald no había otra opción. El monarca transigió y la boda se celebró a finales de agosto de 1968 en Oslo. Habían pasado casi 10 años desde el primer encuentro de la pareja. El día de la boda, Harald le dijo a Sonia: «Sabes mejor que nadie lo que siento, tanto ahora como en el pasado. Y mejor que nadie entiendes lo que este momento significa realmente».
Unidos en vida y más allá de la muerte
Casi 60 años después de su enlace y cerca de los 70 de su primer encuentro, el matrimonio sigue tan unido como siempre y quiere seguir así hasta el final de sus días y más allá de la muerte. De hecho, en 2024 se confirmó que se habían invertido dos millones de euros en un sepulcro compartido ubicado en la capilla funeraria real del castillo de Akershus.