Pedro Sánchez vuelve a perder altura frente al Rey Felipe VI: el gesto que aminora su talla
La Pascua Militar de 2026 llega marcada por la posible ausencia de Pedro Sánchez
A lo largo de su mandato, Sánchez ha acumulado errores de protocolo y decisiones que han erosionado su imagen institucional
Su relación con la Monarquía se percibe tensa, en parte por limitaciones impuestas a la presencia internacional del Rey
La Pascua Militar de 2026 se acerca envuelta en incógnitas y tensión. Por primera vez en años, Pedro Sánchez podría ausentarse del tradicional acto castrense, previsto para el 6 de enero, un gesto que, aunque no confirmado oficialmente, ya genera especulación sobre la relación del presidente del Gobierno con la Monarquía. La cita, que normalmente reúne al Rey Felipe VI, la Reina Letizia y la cúpula militar, no es solo un acto protocolario; es un termómetro del respeto institucional y la autoridad simbólica del jefe del Ejecutivo. Y en este terreno, Sánchez acumula antecedentes que, año tras año, han minado su imagen frente al Monarca.
Desde el inicio de su mandato, Sánchez ha protagonizado errores de protocolo que no han pasado desapercibidos. En el desfile del 12 de octubre, por ejemplo, llegó tarde y obligó a los Reyes a retrasar su bajada del coche oficial, un descuido que no solo generó críticas públicas, sino que también puso en evidencia un problema de coordinación que molestó a la Casa Real. Otro episodio controvertido tuvo lugar en Murcia, durante la inauguración de una línea de AVE, donde Sánchez adelantó el paso y se colocó por delante del Rey mientras saludaban a los asistentes, ignorando las normas jerárquicas del protocolo. Y no se puede olvidar Paiporta, en 2025, cuando el presidente optó por abandonar la zona de inundaciones mientras Felipe VI y Letizia permanecían entre los vecinos, un gesto interpretado por muchos como una desconexión del sufrimiento ciudadano y un distanciamiento respecto a la solemnidad del Monarca.

Pedro Sánchez junto al Rey Felipe VI. (Foto: Gtres)
Estas situaciones aisladas podrían considerarse simples descuidos, pero, sumadas a una pauta constante de gestos que restan preeminencia al Rey, dibujan un patrón preocupante para la imagen de Sánchez. La ausencia en la Pascua Militar de este año, de confirmarse, podría ser otro capítulo de esta tendencia. Moncloa ha optado por no explicar públicamente los motivos, alimentando rumores de celos institucionales o de incomodidad ante la preeminencia del Rey en actos de Estado. Aunque se trata de especulación, la historia reciente ofrece precedentes que no permiten descartarla: el Gobierno ha limitado en varias ocasiones la presencia internacional del Monarca, y los encuentros entre Felipe VI y Sánchez se han vuelto menos frecuentes y menos visibles.
La situación de Sánchez se agrava por los tres frentes que sacuden su legislatura. En primer lugar, los escándalos judiciales: casos como los de su entorno familiar, ex ministros y dirigentes del PSOE siguen bajo investigación, y algunos podrían derivar en consecuencias judiciales graves. En segundo lugar, los socios de Gobierno evidencian fracturas: partidos independentistas y aliados tradicionales cuestionan cada vez más la autoridad de Sánchez, complicando cualquier gesto de consenso ante la Corona. Por último, la debilidad parlamentaria y las elecciones locales y autonómicas pendientes aumentan la presión sobre su figura, dejando al presidente en una posición vulnerable frente al Rey, cuya autoridad permanece incuestionable y cuya imagen pública supera la de cualquier jefe del Ejecutivo.




Pedro Sánchez junto al Rey Felipe VI. (Foto: Gtres)
Así, la Pascua Militar de 2026 se perfila como un espejo en el que Sánchez podría ver reflejada su fragilidad institucional y simbólica. Mientras el Monarca mantiene su talla política y ceremonial, el presidente del Gobierno acumula episodios que aminoran su autoridad, desde errores de protocolo hasta decisiones que erosionan la percepción de respeto hacia la Corona. La cita militar, que debería ser un acto de concordia y solemnidad, vuelve a situar a Sánchez en una posición incómoda, recordándole que, frente a Felipe VI, la altura real no solo se mide en centímetros, sino en valores, disciplina y autoridad.