En su mano

La gran oportunidad perdida de Isabel Pantoja

La madre de Kiko Rivera ha dejado pasar la ocasión de sellar la paz con su hijo con tan solo un abrazo en este momento de tremendo dolor tanto para él como para su mujer, Irene Rosales.

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Dicen que hay trenes que solo pasan una vez en la vida y quién sabe si Isabel Pantoja lo ha dejado ir delante de sus narices. La triste noticia del fallecimiento de Manuel Rosales, padre de Irene Rosales, ponía en bandeja una oportunidad de oro para ella: enterrar el hacha de guerra con su hijo. La dureza de la situación por la que pasan Kiko e Irene invitaba a que la cantante hiciera un paréntesis en su confinamiento en Cantora para desplazarse hasta el tanatorio de Sevilla y dar un abrazo a su nuera, un gesto que a todas luces habría sido interpretado como un puente hacia la reconciliación.

 

Pero Isabel Pantoja no ha puesto un pie en la calle, aunque bien es cierto que sí que ha descolgado el teléfono para marcar el número de teléfono de Irene y darle su pésame desde la distancia. Es verdad que hay restricciones por la pandemia, pero también lo es que hay excepciones y permisos para acudir, con ciertas medidas de seguridad, a la última despedida de familiares directos. La llamada no llegó a buen puerto porque Irene -devastada- no se encontraba en condiciones de descolgar el móvil, según ha podido saber Chelo García Cortés por boca de Kiko Rivera. Con esta llamada deja en el aire los rumores sobre una mala posible relación con la mujer de su primogénito, a quien se ha dicho que culpa del enfrentamiento que Isabel mantiene con Kiko. La circunstancia también se presentaba como una gran ocasión para quedarse al cuidado de sus nietas, que siendo tan pequeñas han perdido en tan solo nueve meses a sus dos abuelos maternos.

¿Mandará al menos una corona de flores? Una de las primeras en llegar hasta el tanatorio de Bormujos ha sido la de Anabel Pantoja, que se encuentra en Canarias rehabilitándose de su lesión. A esta hora, que se sepa, la tonadillera no ha enviado ninguna, pero sí que lo ha hecho es su club de fans de Valencia a través de su presidenta, María Ángeles Moreno, persona de total confianza de Isabel Pantoja e incluso una de sus elegidas. Esta organización también ha dado el pésame público a Irene Rosales a través de su Instagram.

Respecto al gesto de enviar flores hay que recordar la gran polémica suscitada con Isabel Pantoja cuando el pasado mes de febrero falleció la madre de Irene Rosales. Aquel día Isabel Pantoja sí que acudió al tanatorio (no al entierro) en Sevilla, donde ya se encuentra su nuera.  Pero la presencia de Pantoja allí se vio salpicada de polémica. Jorge Javier Vázquez destapó que esta habría pasado a Mediaset la factura por la corona que envió y por el coche que la transportó de Cantora a la ciudad hispalense. Ese día, Kiko Rivera le mandó un mensaje a su madre: «Mamá, solo quedas tú, te pido que estés con ellas», refiriéndose a sus nietas.

El otro movimiento de Isabel Pantoja

Para lo que sí que se movió en el día de ayer fue para otro frente abierto que tiene, quizás el que más le preocupa. La tonadillera ha contestado a tiempo a los hijos de Francisco Rivera Paquirri ante el requerimiento notarial que solicitaron y que debía ser respondido en un plazo máximo de 48 horas. La artista no acepta la petición de entrega de los bienes personales del torero gaditano que le hicieron los hermanos de Kiko Rivera a través de su abogado, Joaquín Moeckel Gil.

 

Con la decisión de no acudir al velatorio, Isabel Pantoja deja clara su postura: no quiere encontrarse ni hablar con su hijo Kiko y sigue mostrando su dolor y orgullo por las acusaciones que su pequeño del alma ha vertido hacia su madre durante las últimas semanas. La sevillana ha tenido al alcance de la mano la posibilidad de dar el primer paso en pro de la paz familiar  pero la ha desaprovechado, sigue firme en su postura de mantener silencio, expectante de acontecimientos.

Aún así, no está todo perdido. Kiko Hernández ha sostenido con seguridad en ‘Sálvame’ que «Isabel Pantoja va a ir al tanatorio al 100%». Todas las miradas están puestas en los pasos que pueda dar la viuda de Paquirri. Cada movimiento puede resultar clave en el devenir de una historia que a cada día que pasa está más enquistada. Hoy, la paz entre Isabel y Kiko está más lejos.

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