Las obras de la línea 3 Norte del Metro de Sevilla sacan a la luz 214 esqueletos de una necrópolis andalusí fechados entre los Siglos XI y XIII

Hoy por hoy, la construcción de la línea 3 Norte del Metro de Sevilla avanza por la avenida Doctor Fedriani, en el distrito Macarena, con un equipo de arqueólogos pendiente de cada metro excavado. Y con mucha razón, porque en ese tramo han aparecido esqueletos de una necrópolis andalusí que obligaron a reservar una parte de la obra para su estudio detallado durante varios meses.
Recordemos que Sevilla acumula siglos de historia islámica bajo sus calles, así que encontrar restos de esa época no es extraño. Sin embargo, la Junta de Andalucía reconoce que se trata del primer yacimiento que aparece en todos los tramos del metro en ejecución. Su tamaño, la época a la que pertenece y el tipo de comunidad que lo utilizó plantean nuevas preguntas sobre el entorno.
Las obras del Metro de Sevilla sacan a la luz 214 esqueletos de una necrópolis andalusí
Recientemente, los arqueólogos han documentado 214 individuos enterrados en una necrópolis andalusí situada a la altura del parque infantil El Cerezo, antes de llegar al Hospital Virgen Macarena. Las sepulturas se fechan entre los siglos XI y XIII, un periodo que va desde la época de los reinos de taifas hasta poco antes de la conquista cristiana de Sevilla por Fernando III, en 1248.
La zona afectada ocupa unos 50 metros de longitud, apenas un 5% del tercer tramo de la línea, de 1.013 metros. Al principio se localizaron unas 40 fosas funerarias, pero la cifra creció con el avance de una excavación que se ha prolongado durante nueve meses en su primera fase, con antropólogos físicos analizando los restos sobre el terreno.
En este marco, Jacobo Vázquez, codirector de la intervención, define el lugar como una gran maqbara (el término árabe para cementerio) «utilizada durante muchos siglos» en el entorno de la Macarena.
Justamente, ese uso prolongado indica que una misma población enterró allí a sus muertos generación tras generación, durante cerca de 200 años y sin abandonar el lugar pese a los cambios políticos de la época.
¿Cómo se enterraban los muertos en la Sevilla andalusí?
La forma en que aparecieron los cuerpos permitió identificar pronto su origen. Los esqueletos estaban en decúbito lateral derecho, es decir, tumbados sobre el costado derecho, una postura que responde al ritual funerario islámico.
Tanto la disposición de los restos como las técnicas de enterramiento encajan con las prácticas habituales en al-Ándalus durante la Edad Media.
A su vez, en al-Ándalus, este rito seguía normas bastante estrictas. El difunto se envolvía en un sudario y se depositaba directamente en la tierra, sin ataúd, en fosas poco profundas.
El cuerpo se colocaba con el rostro orientado hacia La Meca (al sureste, en el caso de la península) y las piernas ligeramente flexionadas. Lo habitual era que las tumbas no incluyeran ajuar, porque la tradición priorizaba la sencillez.
Esa sencillez explica por qué estas necrópolis suelen pasar desapercibidas hasta que una obra las destapa: no hay lápidas monumentales ni objetos de valor, solo fosas alineadas en el subsuelo.
Además, en las ciudades andalusíes los cementerios solían situarse fuera de las murallas, junto a los caminos de salida, una ubicación que encaja con la de la avenida Doctor Fedriani respecto a la Sevilla de entonces.
Una alquería en las afueras: lo que revelan los esqueletos de la necrópolis andalusí
La principal hipótesis de los investigadores es que el cementerio pertenecía a una alquería, un pequeño asentamiento rural dedicado a la agricultura y la ganadería, y no a la ciudad de Sevilla propiamente dicha.
Este tipo de núcleos era habitual en el campo andalusí: unas pocas familias que cultivaban las tierras cercanas y abastecían a los mercados urbanos.
El problema es que, por ahora, solo se conoce el lugar donde enterraban a sus muertos. No se ha localizado el poblado, ni cómo se organizaban las viviendas o los espacios de trabajo.
Y tampoco se sabe hasta dónde llega el cementerio fuera del corredor del metro. Vázquez admite que la necrópolis continúa más allá de la zona excavada, aunque desconocen si en gran o en poca extensión.
Para resolver esas dudas, está prevista una segunda fase de excavación en los próximos meses. El estudio antropológico de los restos también podrá aportar datos sobre la edad, el sexo, la dieta o las enfermedades de aquella población rural, una información que rara vez recogen los textos de la época, centrados casi siempre en las élites de la ciudad.
¿Qué pasará con los restos y con las obras de la línea 3?
La Junta de Andalucía ha asegurado que el hallazgo no afectará a los plazos de la línea 3 Norte, que tendrá 7,5 kilómetros y doce estaciones entre Pino Montano y el Prado de San Sebastián. Las obras siguen en el resto de la avenida Doctor Fedriani mientras el equipo científico trabaja en paralelo, y los arqueólogos deberán entregar un informe técnico a la Consejería de Cultura.
Por su parte, la comunidad musulmana de Sevilla (que ronda entre unas 30.000 personas) ha pedido que el lugar se convierta en un espacio de memoria.
En este sentido, Mohammad Idrissi Alcaraz, rector de la Universidad Islámica de España Al-Ándalus, ha propuesto dar nombre a una plaza o instalar paneles informativos, y ha recordado que probablemente aquellos vecinos participaron en la construcción de la Giralda.
Por último, según el informe arqueológico, los restos serán trasladados a otro lugar una vez concluyan la documentación y el análisis antropológico.