Una ex concejal trans de Podemos apoya a los violentos okupas de Azuqueca de Henares: «¡No me voy a ir!»
Un edificio de la calle Abetos 22 de Azuqueca de Henares (Guadalajara) se ha convertido en el epicentro de una batalla campal entre vecinos desesperados y una banda de okupas protegidos por una plataforma feminista de Podemos. Al frente de esta defensa de la ocupación ilegal se encuentra Raffaella Corrales, ex concejal trans de la formación morada y ex candidata de Sumar al Congreso de los Diputados en las elecciones del 23 de julio de 2023.
«¡No me voy a ir!», gritó Corrales a los agentes de policía cuando intentaron desalojar hace unos meses a los okupas del inmueble, en una operación que acabó con su detención tras escupir en la cara a los vecinos y atrincherarse en uno de los pisos ocupados.
Un edificio tomado por el narcotráfico y la prostitución
OKDIARIO ha accedido al interior del edificio de la mano de Rogelio Gómez, presidente de la empresa OPS, que asesora a la comunidad de propietarios en su batalla legal contra los okupas. El panorama es desolador: puertas reventadas, contadores manipulados, y una actividad delictiva constante que incluye prostitución, narcotráfico y episodios de extrema violencia.
«Tenemos una batalla declarada con 32 okupas», explica Gómez ante las cámaras de este periódico. «Se nos ha metido la plataforma de Podemos, los cuales fueron detenidos el viernes». Entre los detenidos, además de Corrales, figuran varios activistas de la plataforma feminista vinculada a la formación morada que acudieron a «proteger» a los okupas durante el intento de desalojo.
La ex concejal de Podemos «se puso en medio, intentó atrincherarse dentro del cuarto [piso], escupiéndonos en la cara. De todo pasó», relata el presidente de Desokupa OPS, que ha documentado con vídeos toda la intervención policial.
Un vecino apuñalado por defender su propiedad
El horror que viven los propietarios del edificio alcanzó su punto culminante cuando un vecino fue brutalmente apuñalado por una banda de menas al intentar impedir que reventaran por enésima vez la puerta antiokupa de la comunidad.
«Han apuñalado a un vecino», confirma Gómez mientras muestra las puertas soldadas y los destrozos continuos. «Vinieron 40 o 30 menos de estos encapuchados. Cuando vino la policía les pillaron, se quedaron dos y bajó un vecino que es de aquí de toda la vida y cogió la puñalada con dos destrnilladores».
Las puertas antiokupa del edificio han sido objeto de 40 intentos de reventado. Los okupas llegaron a utilizar una radial para intentar cortarlas, mientras la comunidad de vecinos se ha visto obligada a soldar todos los accesos. «El problema es que si le cortas [el enganche ilegal de la luz] al okupa, te corta la luz a todos los vecinos», explica uno de los propietarios, describiendo el calvario que viven a diario.
Uno de los okupas, según testimonios de los vecinos, «está bajando incluso con una katana todos los días en cuanto hay ruido», sembrando el terror entre las familias que residen legalmente en el inmueble.
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