El Real Madrid se encuentra ante su inicio de Liga más duro de siempre. Nunca antes en su historia había jugado un número tan alto de partidos pertenecientes al campeonato doméstico como lo hará en el comienzo de esta temporada 2026-27. La estructura fallida del calendario provoca que el equipo blanco vaya a disputar sus cuatro primeras jornadas en tan sólo 13 días, algo inédito a lo que jamás se había enfrentado.
Sí lo había hecho en años anteriores en los que se le juntaban las primeras jornadas con la Supercopa de España cuando aún se celebraba a doble partido, o incluso en cursos que disputaba la Supercopa de Europa, pero entonces cabía lugar para las rotaciones. En el caso de este año, los de José Mourinho empiezan a jugarse la temporada con una maratón a la que les obliga la Liga de Javier Tebas.
Lejos de premiar que sea uno de los equipos con más representación en las semifinales del Mundial (dos jugadores en Francia (Kylian Mbappé y Aurélien Tchouaméni), uno en España (Marc Cucurella) y uno en Inglaterra (Jude Bellingham), la Liga castiga la larga participación de los blancos en el torneo de selecciones exprimiéndoles desde los inicios de la competición.

El Real Madrid debutará contra el Espanyol este sábado en Cornellá (22 de agosto), volverá a jugar entresemana ante la Real Sociedad (26 de agosto), cuatro días después recibirá al Málaga en el Santiago Bernabéu (30 de agosto) y cerrará este primer bloque de partidos visitando al Betis en La Cartuja (4 de septiembre). De primeras, cuatro choques en 13 días. Casi nada.
La culpa es de la Liga
Por fortuna para los blancos, Mourinho dispone de una plantilla amplia en la que ha ido incorporando caras nuevas progresivamente durante la pretemporada. Las rotaciones serán la clave en las primeras semanas de competición, teniendo en cuenta que cuando cierren estos cuatro encuentros ligueros será turno para el debut en la Champions (8 o 9 de septiembre).
El técnico portugués cuenta con todas las posiciones dobladas y eso supone un alivio en un inicio de temporada en el que la exigencia será máxima. De ahí su plan a lo largo de los amistosos, en los que ha tratado de igualar los minutos entre titulares y suplentes, dejando claro que cada uno de los 26 jugadores (cifra sin contar lesionados) será importante a su debido momento.
Pero la ventaja de ese fondo de armario no debe ocultar que una vez más la Liga ha perjudicado al equipo blanco, al colocarle estos cuatro partidos en un corto espacio de tiempo, nunca antes visto en encuentros ligueros. El capricho de Tebas de empezar la Liga el 15 de agosto está en el origen de todo: se tuvo que aplazar la primera jornada al tener el Real Madrid jugadores en semifinales del Mundial (igual que la Real Sociedad, su rival en la primera jornada), lo que comprimió el calendario.
Ese duelo se colocó el 26 de agosto, entre la segunda y tercera jornada de Liga. Si el torneo hubiera comenzado una semana después, como ocurre en Italia o Inglaterra, no habría este atasco de encuentros. A ello se suma, además, que Tebas colocó al Real Madrid a jugar ante el Betis en la jornada 4 el viernes, dando menos espacio entre el encuentro de la tercera jornada, aunque sí con más tiempo para después preparar el primer partido de Champions.