Dos temporadas le han hecho falta al Como de Nico Paz para llegar a la Champions League. El equipo que dirige Cesc Fàbregas no dependía de sí mismo, puesto que necesitaba un tropiezo del Milan o de la Roma y, además, ganar a domicilio al Cremonese, que se jugaba la permanencia. Ambas cosas pasaron. Golearon 1-4 y los rossoneri cayeron en San Siro ante un Cagliari que no se jugaba nada, por lo que el resultado final de la Serie A es que el Como va a la máxima competición continental y el heptacampeón de Europa se tiene que conformar con la Europa League.
Eran varios los resultados que debían darse para que el Como finalizara entre los cuatro primeros. Y no empezó nada bien la noche, puesto que el Milan se adelantaba en el primer minuto de la jornada unificada. Entonces, los de Luka Modric certificaban esa tercera posición que ostentaban. El Como marcaba pasada la media hora para cercar a la Roma y, ya en la segunda parte, ampliaban distancias. Entonces llegaría el vuelco que necesitaban.
Pasó lo que parecía imposible, puesto que la Roma jugaba en superioridad. Todo apuntaba a que el Como se quedaría a las puertas, pese a hacer los deberes. Pero el Milan volvió a las andadas. Poco queda ya de aquel equipo temible que asustaba casi con sólo mencionarle. Desde hace casi dos décadas que son un club endeble, que falla en los momentos clave, salvo en contadas ocasiones. Una vez más, los de Allegri decepcionaron.
Ganando ante un Cagliari que no se jugaba nada, le dio la vuelta al partido, poniendo el 1-2. Y todo coincidió con el gol de Malen para la Roma. El Como culminaba su goleada, consumando el descenso del Cremonese pero, sobre todo, su clasificación para la Champions League. Junto a ellos, la jugarán el equipo capitalino y los dos primeros clasificados: Inter de Milán y Nápoles.
La Europa League queda, de esta forma, reservada para dos gigantes del fútbol italiano como son el Milan y la Juventus. La plaza de Conference League queda reservada para la Atalanta. El descenso a la Serie B estaba prácticamente decidido ya, con Pisa como colista y Hellas Verona como penúltimo. Quedaba por saber si sería el Cremonese o el Lecce el que les acompañaba. Los primeros estaban obligados a ganar y esperar un pinchazo. No sucedió.