Jude Bellingham vuelve a volar en el Real Madrid. José Mourinho ha terminado de liberar al inglés y el resultado empieza a recordar al futbolista arrollador que maravilló durante sus primeros meses vestido de blanco y a la versión que posteriormente exhibió con Inglaterra. Ya no está encorsetado en una posición determinada. Puede bajar para participar en la construcción, aparecer entre líneas, atacar el área o ayudar defensivamente. Mourinho le ha entregado las llaves y Bellingham está respondiendo. Ante el Málaga volvió a demostrarlo con una actuación espectacular en la goleada por 4-0 del conjunto madridista.
El inglés fue el gran protagonista del encuentro. Abrió el marcador en el minuto 19 con una acción individual en la que protegió el balón, se abrió espacio y colocó un disparo cruzado imposible para Alfonso Herrero. Apenas siete minutos después volvió a ser decisivo en el 2-0, cuando cazó un rechace tras un remate de Mbappé y conectó un potente cabezazo que terminó convirtiéndose en gol en propia puerta. Pero su partido fue mucho más que eso. Completó 35 de sus 38 pases, ganó los tres tackles que intentó y volvió a aparecer prácticamente en todas las zonas del campo. Se marchó en el minuto 87 con el Bernabéu rendido a sus pies y unos números que confirman su espectacular inicio de temporada: dos goles y dos asistencias en tres jornadas.
Mourinho encuentra a su líder
Pero hay algo que dentro del Real Madrid está gustando casi tanto como su fútbol. Bellingham está dando pasos para convertirse en uno de los grandes líderes del equipo de Mourinho. Y la mejor demostración llegó precisamente después de golear al Málaga. Mientras cualquiera podía marcharse satisfecho después de ganar 4-0, el inglés puso el foco en lo que no le había gustado. Fue crítico con la última parte del encuentro y reconoció públicamente que el equipo se había relajado demasiado. Una mentalidad que encaja perfectamente con la exigencia permanente que Mourinho pretende instalar en su vestuario.
El portugués quiere futbolistas que no se conformen únicamente con ganar y Bellingham está demostrando ser uno de ellos. Su personalidad siempre ha sido uno de sus grandes rasgos, pero ahora empieza a acompañarla de un peso cada vez mayor dentro del grupo. En el Real Madrid valoran especialmente esa capacidad para exigir cuando las cosas funcionan, no únicamente cuando llegan los malos resultados. Es una característica fundamental para convertirse en un líder de verdad y Mourinho sabe que tiene en Jude a un futbolista preparado para asumir esa responsabilidad.
El español, otro paso para Bellingham
Hay otro aspecto que está siendo importante en ese crecimiento: su aprendizaje del español. Bellingham todavía tiene mucho camino por recorrer y dentro del club no consideran que domine el idioma, pero sí destacan que está progresando de manera importante. El inglés ha dado un impulso a su aprendizaje y esa evolución está siendo considerada decisiva para comunicarse mejor con sus compañeros y aumentar todavía más su influencia en el vestuario.
Mourinho tiene claro desde el Mundial qué Bellingham quiere para su Real Madrid y poco a poco está consiguiendo encontrarlo. Le ha dado libertad absoluta para interpretar el fútbol, le exige trabajo cuando el equipo no tiene el balón y le permite llegar al área cuando encuentra espacios. Pero también está apareciendo algo que va más allá de la pizarra. Bellingham juega, marca, defiende, exige y empieza a ejercer de líder. A sus 23 años, el inglés está dando un paso adelante. Mourinho le ha liberado sobre el césped y Jude está respondiendo convirtiéndose en uno de los grandes jefes de este nuevo Real Madrid.