El Real Madrid vuelve a lo grande a la final de la Euroliga y acaba con el sueño del Valencia Basket
Gran triunfo de los blancos para meterse en el duelo por el título ante Olympiacos (90-105)
Así te lo hemos contado en directo
¡El Real Madrid vuelve a la final de la Euroliga! Su travesía por el desierto sólo ha durado un año, en el que ni se clasificó para la Final Four, pero el rey de Europa tendrá que obrar la más grande de sus machadas para llevarse este título (90-105). Su gran victoria ante el Valencia Basket iba camino de ser la más celebrada de la temporada, hasta que Usman Garuba se rompía en el inicio del último cuarto, dejando más cojos a los suyos.
En cualquier caso, este domingo tendremos al Real Madrid en la gran final de la Euroliga para luchar por su duodécimo título contra el, a priori, imbatible Olympiacos, con el que reeditará la gloriosa de 2023 con aquella canasta imposible de Sergio Llull. Tercera final seguida contra equipos de Grecia… y en Atenas contra los de El Pireo (en Berlín 2024 fue Panathinaikos).
Lo hará sin Garuba, pero con un grupo comprometido hasta la última gota de sudor en las buenas y en las malas. Exhibición total de Mario Hezonja, máximo anotador con 25 puntos, con 8/14 en tiros de campo y 33 de valoración. Además, sus siete rebotes, tres asistencias y un robo le convierten en el jugador que Sergio Scariolo le pide que sea. Lo mismo que exige a un brutal Trey Lyles (17+7+1 y 19), como también lo fueron Gaby Deck y Théo Maledon en una cita de máxima importancia para el devenir de los madridistas.
Con un aspecto menos lúcido en la grada tras el Olympiacos-Fenerbahce, algo lógico, la semifinal entre españoles arrancaba con la tensión de dos equipos que se han enfrentado ya siete veces esta temporada. Así, los cinco primeros minutos pasaron volando y el Real Madrid, pese a conceder alguna canasta fácil a Kameron Taylor que no gustó a Scariolo, empezó con acierto. Alberto Abalde y Hezonja enchufaban de tres y el croata se iba a los ocho puntos en dicho tramo (8-13).
Primera parte de escándalo anotador
Scariolo sentó a Garuba y su equipo encajó un parcial de 8-2. Aviso de lo que le espera en una Final Four que iba a suponer un calvario en ese aspecto. Lyles no se encontró a gusto de pívot, causó una grieta que aprovechó Braxton Key (nueve puntos en cinco minutos) y el regreso del español le liberó. Triple para igualar casi final del primer cuarto y otro para poner a los suyos por delante en el inicio del segundo (28-29).
Preciosa semifinal como se esperaba y un Real Madrid que daba la cara a pesar de las bajas que arrastraba: con Garuba como único pívot puro y sin Edy Tavares ni Alex Len. Al aluvión anotador se sumaba un duelo de triples dominicanos en el que Andrés Feliz se hacía fuerte respondiendo con dos seguidos al de su compatriota Jean Montero, desatando un parcial de 2-14 que obligaba a Pedro Martínez a tocar teclas diferentes.
Garuba anotaba y asistía, mientras que Chuma Okeke, Lyles y Facu Campazzo por partida doble confirmaban el brutal acierto de los blancos desde el perímetro: ¡11 de 19 en la primera parte y 22/36 en tiros de campo! El plan le estaba saliendo mejor de lo pensado a un Scariolo que en formato eliminatoria a vida o muerte se sigue desenvolviendo como pocos. Sabía el italiano que ganar requería una película de tiros y su ejército disparó hasta ¡62 veces! por las 56 de los taronja antes del descanso.
Atenas vivió un nuevo hito para la historia de la competición, ya que la primera parte fue la más anotadora de cualquier Final Four (118 puntos entre los dos). La última canasta era de Montero, que maquillaba su falta de puntería inicial con un triplazo en su escenario fetiche. A la vuelta de vestuarios el ritmo ya se parecía más al de un partido ‘típico’ de Final Four. Y bajaría más con la eterna revisión de la falta de Abalde al base dominicano del Valencia, que los árbitros terminaron dando de banda y no con tres tiros libres.
Hezonja aplaca a la revelación
Le daba igual a Montero, pues ya estaba con la chispa necesaria para resistir al gigantesco Hezonja. El croata volvía a enchufar de tres, se sentaba con 22 puntos (máximo anotador de la Final Four de momento) y el Real Madrid seguía haciendo méritos para meterse en la batalla por el título. Los blancos doblaron su estadística en el rebote (16 en el tercer cuarto, uno menos que toda la primera parte) y así generaron segundas oportunidades que marraban Deck, Maledon y Feliz.
El Real Madrid se escapó a +13 antes del último cuarto con 44 puntos que venían del banquillo hasta entonces (73-86). Todos le funcionaban a Scariolo en su rotación de 10 jugadores… hasta que de repente el hombre del que dependía el conjunto blanco se rompía. Garuba no pudo acabar la semifinal al caer de la peor manera posible y llevarse la mano al tendón de Aquiles.
Su camino hasta la banda y luego a vestuarios a la pata coja y apoyado en los médicos del club dejaba helado a un Real Madrid que lo notó en la pista. Reuvers apareció con ocho puntos en un cuarto periodo trabadísimo y marcado por esa lesión de Garuba en su arranque, pero la ventaja blanca a falta de dos minutos era parecida (81-93) y terminó siendo mayor para colarse en la final a lo grande.