Virginia Satir, psicoterapeuta estadounidense: «Nos conectamos más profundamente con los demás cuando nos mostramos tal y como somos»
La experta señala que la necesidad más profunda en cualquier relación es sentirse reconocido por el otro
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En la vida de las personas hay detalles que no se pueden regalar y no tienen un precio definido. Por lo tanto, los gestos cotidianos son los que pueden cambiar la manera en la que una persona se siente dentro de una relación. Así que, escuchar, prestar atención, comprender lo que el otro intenta expresar y hacerle saber que su presencia importa es algo esencial. La psicoterapeuta, Virginia Satir, resumió lo anterior con una reflexión basada en que uno de los mayores regalos que podemos recibir de otra persona es sentir que una persona ve, escucha y comprende a alguien de verdad.
¿Qué es lo importante?
Cuando una persona ve a otra, no conlleva que alguien la esté mirando, es decir, en el ámbito emocional es la implicación que tiene la presencia de esa persona con otra. Por lo tanto, una persona puede estar rodeada de familiares, amigos, compañeros de trabajo o pareja y sentirse invisible. Además, cuando alguien presta atención de verdad, transmite un mensaje importante que es decirle en silencio al emisor que lo que le pasa le importa. La especialista relaciona esta forma de contacto humano con la autoestima y la calidad de las relaciones. Un enfoque derivado a la importancia de la comunicación y a la posibilidad de que las personas pudieran expresarse de una manera más auténtica.
El don de saber escuchar
La reflexión está en la escucha, ya que oír es el recibimiento de sonidos y escuchar consiste en prestar atención a lo que la otra persona está tratando de comunicar. Además, en numerosas conversaciones cotidianas la respuesta ya está preparada antes de que el otro haya terminado de hablar. La persona piensa qué es lo que va a decir, busca una solución o espera su turno. Esto puede desembocar en una conversación sin conexión verdadera. Al contrario, escuchar da pie a atender a las palabras y también a las emociones que las acompañan. En ocasiones, la persona no necesita un consejo, sino simplemente ser entendida.
El contacto humano
La reflexión de Virginia Satir introduce la dimensión física cuando habla de contacto. Por eso, el contacto humano, dentro de una relación de confianza, puede transmitir cercanía, afecto y seguridad de una forma que las palabras no siempre consiguen. Así que, coger de la mano o abrazar comunican un «estoy aquí» sin necesidad de pronunciar una sóla palabra.