Reforma

Sole y Rudy compraron una casa de 400 años en ruinas en la montaña de Asturias, y la reforman para convertirla en un santuario de animales abandonados

sole y rudy
Sole y Rudy en la casa que remodelaron. Imagen de Youtube @hilux_aventura.

Dejarlo todo para meterse en una casa en ruinas, en mitad de un bosque, no suele figurar en los planes de nadie. Una pareja lo hizo en la montaña asturiana: compró un caserón abandonado y, mientras lo levanta de nuevo, lo va convirtiendo en refugio de animales sin hogar y en un lugar para reconectar con la naturaleza.

Son Sole y Rudy, y su historia la cuentan un vídeo de @hilux_aventura en YouTube. Vivían en Cercedilla, en la sierra norte de Madrid, pero buscaban más espacio, tranquilidad y pastos para sus animales, sobre todo caballos. Lo encontraron en Asturias, en un lugar al que hay que llegar atravesando el bosque.

Cómo restauraron su nueva casa

Se enamoraron del lugar de casualidad, pero la casa y la cuadra estaban en muy malas condiciones. Los antiguos dueños vivían en una parte pequeña y el resto estaba cerrado, con el techo apuntalado. En las fotos de entonces se ven el tejado hundido, otro a punto de caer y los muros deshechos por arriba, donde el agua se los iba comiendo, porque en tierra caliza la lava con facilidad.

No se hicieron una idea del trabajo que les esperaba. Se instalaron dentro mientras seguía la obra y el peor momento llegó con el tejado quitado y la lluvia encima: de noche había que levantarse a achicar el agua acumulada en las lonas. Hoy lo cuentan entre risas: «Esto se hace una vez en la vida».

Rudy, de origen alemán, trabaja la madera y es muy mañoso, de modo que buena parte de las obras han salido de sus manos. La escalera es el mejor ejemplo: la construyó con lo que pudo salvar del tejado antiguo y con un par de árboles secos de la finca que bajó a peso desde el bosque.

Cómo decidieron respetar la impronta de la casa

La pareja ha querido mantener el carácter de una casa que, según Rudy, puede tener entre 400 y 500 años. Conservan la cantería de grandes piedras y la amplia balconada, y de los muebles originales apenas queda una puerta.

La cocina sigue en el mismo sitio. Limpiaron las piedras, ennegrecidas por el humo con el que antiguamente se combatían la carcoma y los parásitos, y guardaron el tiro de la vieja cocina de leña, aunque la actual es nueva y de aire rústico.

Los gruesos muros ayudan: basta una o dos estufas de leña, que se alimentan con árboles caídos del bosque, para templar la casa en invierno, y en verano se mantiene fresca.

Un santuario abierto a animales y personas

Más que un hogar para ellos, quisieron crear un espacio compartido. En Socueto Santuario, han acogido caballos, perros y gatos que ya no tenían esperanza, y el proyecto está abierto a quien quiera formar parte de él. Fue Pedro, un madrileño de 33 años que llegó al proyecto buscando naturaleza y animales, quien puso al youtuber sobre la pista.

Sole, bailarina de formación, dio clases en una escuela de danza en Cercedilla. Aquí ha dejado la danza aparcada para dedicarse al yoga y al pilates: tiró un tabique de la planta superior, aprovechó espejos y barras y ha montado un centro de yoga al que acuden alumnos.

Rudy, que se formó como pintor de vidrio y porcelana, trabaja en su taller esculturas y joyas de vidrio laminado, y las vende a las visitas del santuario y en la galería familiar del Bosque Bávaro. Su filosofía: hacer lo que te pida el cuerpo, y que el dinero llegue después.

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