Qué significa el lema árabe «El que quiere hacer algo encuentra un medio; el que no quiere encuentra una excusa»
Esta antigua enseñanza nos invita a reflexionar sobre la perseverancia y la actitud con la que hacer frente a la vida
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Los proverbios resumen, en pocas palabras, enseñanzas que han atravesado a varias generaciones y fronteras culturales, aportando sabiduría y consejos de vida muy útiles para las personas. Este antiguo proverbio árabe afirma que «el que quiere hacer algo encuentra un medio; el que no quiere encuentra una excusa», una enseñanza acerca de cómo afrontar las distintas situaciones de la vida.
La frase propone una aguda reflexión sobre la diferencia entre quienes buscan soluciones y quienes se detienen ante los primeros obstáculos. Su mensaje es claro y directo: la determinación suele ser el motor que impulsa a encontrar alternativas frente a la adversidad, mientras que, en ocasiones, esta motivación se ve frenada por uno mismo y justificaciones para no actuar.
¿Qué significa este proverbio?
La enseñanza detrás de esta frase es sencilla, pero profunda. Una persona realmente decidida a conseguir un objetivo suele intentar distintos caminos para lograrlo. «Muchos de ellos le llevarán a caer, en otros encontrará obstáculos e incluso le harán replantearse si verdaderamente merece la pena seguir con ello», versan los sabios árabes.
Sin embargo, una persona con metas y autoconvicción lo acabará logrando. Caso contrario al de aquellos que carecen de motivación, quienes, según el proverbio, tienden a concentrarse más en los impedimentos que en las posibles salidas, terminando con sus esperanzas y aspiraciones a la primera de cambio.
Esto no significa de ningún modo que todas las metas sean fáciles de conseguir, ni que el mero esfuerzo nos garantice un éxito asegurado. Más bien, el proverbio destaca que la actitud frente a los problemas puede marcar una gran diferencia a la hora de enfrentarlos. Cuando aparece una dificultad, generalmente existen dos opciones: quedarse atrapado en las razones por las que algo parece imposible o intentar encontrar una vía para resolverlo.
Una frase que continúa vigente
Aunque este proverbio tiene siglos de historia, parece pensado para la era de Netflix y las redes sociales. Hoy en día tenemos más facilidades que nunca para aprender, ponernos en forma o emprender un negocio, pero también tenemos el mayor catálogo de distracciones de la historia de la humanidad. Es facilísimo caer en la trampa de la «falta de tiempo».
¿De verdad no tienes 20 minutos al día para leer o hacer ejercicio, pero sí tienes dos horas para mirar la pantalla del móvil? Ahí es donde la frase golpea de forma más contundente. Aplicarla a nuestra rutina actual sirve para hacer un ejercicio de honestidad brutal con nosotros mismos. Te ayuda a dejar de culpar al tráfico, a la economía o al jefe, y a entender que la pelota está en tu tejado.
Diferencia entre querer y decir que quieres
Al final, este sabio consejo nos enseña a distinguir entre el deseo real y el puro postureo. Hay cosas que nos gusta decir que queremos, porque queda bien, pero cuando llega el momento de arrimar el hombro, la motivación se esfuma.
Para romper este bucle de excusas, el truco está en cambiar el chip con estos tres pasos:
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Sé sincero: Si no quieres hacer algo, admítelo. Es mejor decir «no me apetece ir al gimnasio» que inventarte que «hace mucho frío».
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Empieza en pequeño: No intentes cambiar tu vida de la noche a la mañana. Busca un «medio» pequeño, como caminar 10 minutos o leer dos páginas.
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Enfócate en la solución, no en el drama: Cuando aparezca un obstáculo, no lo uses como salida de emergencia para rendirte. Pregúntate: «¿Cómo puedo saltarme este bache?».
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