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Pensábamos que había pasado de moda pero el suelo de terrazo va a ser la tendencia este 2026 y los interioristas expertos coinciden: elegante y fácil de limpiar

Hubo un tiempo en el que el terrazo que era un tipo de suelo que no faltaba en prácticamente ninguna casa, desapareció casi sin hacer ruido. Se quedó en muchas viviendas antiguas, asociado a otra época, y durante años apenas se contemplaba en reformas nuevas. Sin embargo, el interiorismo tiene esa capacidad de rescatar materiales que parecían olvidados y darles una segunda vida. Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora ya que el terrazo vuelve, y lo hace con argumentos suficientes como para convertirse en una de las tendencias más claras de cara a 2026.

No se trata de una recuperación nostálgica ni de una moda pasajera impulsada por redes sociales. Detrás de este regreso hay una evolución real del material, tanto en su aspecto como en su comportamiento. Interioristas y arquitectos coinciden en que el terrazo actual poco tiene que ver con el de hace décadas, y que precisamente ahí está la clave de su éxito. Ha cambiado lo suficiente como para encajar en viviendas modernas, pero sin perder del todo su identidad. Además, hay un factor que pesa cada vez más en cualquier decisión de diseño y que tiene que ver con la practicidad, así que en un momento en el que se buscan materiales duraderos, fáciles de mantener y que no obliguen a grandes cuidados, el terrazo vuelve a encajar.

El suelo de terrazo va a ser la tendencia este 2026

Quien piense en el terrazo de hace 30 o 40 años probablemente esté imaginando superficies con fragmentos pequeños y colores más bien recargados. Esa imagen es la que hizo que durante un tiempo se considerara un material pasado de moda. Sin embargo, lo que se está viendo ahora en proyectos actuales es bastante distinto y responde a otra lógica estética. Los nuevos diseños apuestan por piezas más grandes, composiciones más limpias y una paleta de colores mucho más contenida. Tonos neutros, blancos rotos o grises suaves dominan las propuestas, lo que facilita su integración en distintos estilos decorativos. El resultado es un suelo que no satura, que acompaña y que permite construir espacios más equilibrados.

Aun así, mantiene su origen. El terrazo veneciano, elaborado a partir de mármol triturado, piedras y cemento o cal, sigue siendo la base de todo. Esa mezcla, utilizada ya en los palacios italianos del siglo XV, es la que le da ese carácter reconocible que muchos interioristas valoran. No es un material nuevo, pero sí uno reinterpretado.

Un material práctico que encaja en la vivienda actual

Más allá de la estética, el terrazo ha vuelto porque funciona. Las nuevas versiones han mejorado en aspectos clave como la resistencia y el mantenimiento, algo que hoy pesa mucho en cualquier reforma. Se trata de superficies menos porosas, más duraderas y que requieren menos cuidados que otros materiales más delicados.

Eso ha ampliado mucho su uso dentro de la vivienda. Ya no se limita a zonas concretas, sino que se utiliza en cocinas, baños, salones e incluso exteriores sin grandes complicaciones. Esa versatilidad es una de las razones por las que se está viendo cada vez más en proyectos recientes, donde se busca unificar espacios sin perder coherencia. También influye su capacidad para reflejar la luz. En viviendas donde no sobra la iluminación natural, el terrazo ayuda a potenciarla sin necesidad de grandes artificios.

De los palacios venecianos a los pisos actuales

El origen del terrazo no es casual ni reciente. Surge en Venecia, cuando se reutilizaban fragmentos de mármol para crear superficies continuas, resistentes y más económicas. Con el tiempo, esa técnica se perfeccionó y acabó formando parte de la arquitectura de numerosos edificios, especialmente en Italia.

Hoy ese mismo concepto se recupera, pero adaptado a otro contexto. Un buen ejemplo es la Casa Viale della Tecnica, en Roma, un proyecto de la arquitecta Maria Adele Savioli. En esta vivienda, el terrazo recorre prácticamente todo el suelo, dialogando con materiales como el hormigón visto y creando una continuidad muy marcada.