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Muchas amistades se rompen por este motivo y es la única forma de recuperarlas: psicólogos revelan cómo pedir dinero prestado de vuelta de forma respetuosa

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Desde la psicología social, prestar dinero implica una modificación inmediata de los roles dentro de una amistad. El amigo deja de ser simplemente un «igual» para convertirse en deudor. Este desequilibrio, aunque no se exprese abiertamente, puede activar mecanismos que influyen en la forma en que ambas personas se perciben. Los gestos y las conversaciones ya no se interpretan con la misma neutralidad, porque la deuda está presente como telón de fondo.

La neurociencia añade otra dimensión a esta situación. Diversos estudios sobre reciprocidad sugieren que el cerebro humano procesa las deudas de una manera parecida a otras obligaciones. No devolver un favor, o retrasar su devolución, puede generar incomodidad, tensión e incluso conductas de evitación. Por eso, algunas amistades en las que existe una deuda pendiente comienzan a distanciarse progresivamente, incluso sin que ninguna de las dos personas lo decida de forma consciente. El problema no reside únicamente en el dinero, sino en todo lo que puede representar: compromiso, responsabilidad y, en determinadas situaciones, una prueba de confianza.

El motivo por el que se rompen muchas amistades

@cienciascomportamiento ¿Le prestaste dinero a un amigo y no te lo devuelve? Así es como se lo puedes pedir sin que se sienta atacado. #lenguajecorporal #cienciasdelcomportamiento #comunicacionnoverbal #persuasion ♬ sonido original – CIENCIAS DEL COMPORTAMIENTO

«Imagina que le prestaste dinero a un amigo hace al menos tres meses. Te dijo que te lo devolvería en un mes, pero ya ha pasado el tiempo y, cada vez que mencionas el tema, sólo te pone excusas. Esto es complicado porque tu amistad está en juego, pero también lo está tu dinero. Y la forma en la que manejes esta situación puede determinar si acabas perdiendo el dinero, al amigo o ambas cosas», comienza explicando.

El primer error que comete mucha gente es sacar el tema cuando estáis con más personas o en un momento que no es apropiado. Esto puede hacer que tu amigo se sienta avergonzado públicamente y se ponga a la defensiva. En lugar de eso, busca un momento a solas y dile: «Oye, tenemos que hablar de algo importante. ¿Cuándo te viene bien?·. De esta manera, ya le estás avisando de que se trata de un asunto serio.

Cuando os sentéis a hablar, no empieces acusándolo, ya que eso puede hacer que la conversación se vuelva tensa. No digas: «me debes dinero y no me pagas». En su lugar, puedes decir algo como «mira, hace tres meses te presté el dinero y quedamos en que me lo ibas a devolver en un mes. Han pasado tres meses y no hemos hablado del tema». De lo que se trata es de exponer los hechos sin atacar, y dejando espacio para que la otra persona explique qué ha ocurrido.

Si durante la conversación evita el contacto visual, se muestra incómodo o parece nervioso, puede ser una señal de que la situación le resulta difícil. Pero no conviene interpretar automáticamente un gesto concreto como una prueba de que está mintiendo o actuando de mala fe. Si, por el contrario, se pone agresivo, cruza los brazos y te dice que no le presiones, debes mantener la calma. Puedes responder: «Entiendo que puedas estar teniendo problemas, pero necesito que me des un plan concreto. ¿Cómo y cuándo vas a devolverme el dinero?».

Si después de hablar no existe ningún compromiso claro, tendrás que decidir qué límites necesitas establecer y qué valoras más: el dinero o la amistad. Lo más importante es que sea una decisión consciente y no algo que aceptes simplemente por miedo al conflicto.

Control de gastos

Según una investigación de la Universidad de Oregón, las personas que prestan dinero tienden a sentir que tienen cierto derecho a opinar sobre cómo debería utilizarlo quien recibe el préstamo.

En el estudio, los participantes participaron en una simulación en la que prestaban o regalaban una cantidad moderada de dinero, inferior a 60 euros, a un amigo imaginario. En ambos casos, el destinatario utilizaba el dinero para comprar un videojuego u otro producto de ocio que no resultaba imprescindible. Sin embargo, la reacción de quienes entregaban el dinero era diferente dependiendo de si se trataba de un préstamo o de un regalo.

Cuando el dinero era un regalo, los participantes no mostraban especial preocupación. En cambio, cuando se trataba de un préstamo, la reacción era mucho más negativa si el dinero se gastaba en algo considerado innecesario. Dave Ramsey, principal autor del estudio, explica que un préstamo introduce una nueva dinámica entre ambas personas, porque una de ellas pasa a tener una deuda pendiente con la otra.

En definitiva, prestar dinero a un amigo puede parecer un gesto sencillo, especialmente cuando existe confianza y la intención es ayudar en un momento complicado. Sin embargo, cuando el tiempo pasa y no lo devuelve, la situación puede transformar por completo la relación. Lo que comenzó como un favor puede convertirse en una fuente constante de tensión, incomodidad y reproches silenciosos.