David y Rocío apuestan por quedarse en la montaña cántabra y recuperar el oficio ancestral de forjar campanos en su fragua: «Desde que te levantas hasta que te acuestas, la felicidad es estar aquí”
David y Rocío son una joven pareja originaria de Sel de la Carrera, una pequeña localidad cántabra en el municipio de Luena, que ha decidido apostar por quedarse en su pueblo para mantener vivas las tradiciones de sus antepasados.
Entre sus proyectos destaca la recuperación de la herrería tradicional y la fabricación artesanal de campanos, unos cencerros de hierro ligados a la ganadería. Su iniciativa busca preservar conocimientos que corren el riesgo de desaparecer con el envejecimiento y la despoblación de la montaña.
En Sel de la Carrera, estos jóvenes cuidan también de una pequeña cabaña ganadera junto al tío de David y mantienen las fincas familiares. Para ellos, estas tareas van más allá de la rentabilidad económica, representando una forma de conservar el legado y el trabajo de generaciones anteriores.
David recupera el oficio de herrero y fabrica campanos artesanales
Uno de los principales proyectos de David consiste en recuperar la herrería tradicional del pueblo. Para ello, trabaja en la antigua fragua donde ejerció el último artesano de la localidad. Aprendió el oficio de un vecino que se dedicaba a herrar caballos, una actividad que durante décadas resultó esencial para la vida agrícola y ganadera.
En el canal de YouTube @hilux_aventura, David muestra cómo aprovecha esos conocimientos para fabricar campanos de hierro de forma artesanal. Estas piezas se colocan alrededor del cuello del ganado y permiten localizar a los animales por el sonido, incluso cuando se alejan por los pastos.
La fabricación requiere habilidad para trabajar el metal y conseguir un sonido adecuado, además de resistencia para soportar el uso continuado. Frente a los productos industriales, el trabajo artesanal permite prestar atención a las características de cada pieza y mantener técnicas tradicionales que dependen de la experiencia práctica.
La historia de la pareja también conecta con la memoria familiar. «Desde que te levantas hasta que te acuestas, la felicidad es estar aquí», reconoce David.
La figura del tío Ramón aparece vinculada a esa transmisión de conocimientos y al deseo de recuperar formas de trabajo que durante generaciones estuvieron presentes en los pueblos de montaña.
La despoblación rural amenaza la continuidad de los oficios tradicionales
La historia de David y Rocío refleja una de las dificultades que afrontan muchas localidades rurales: la falta de personas que continúen las actividades de sus mayores. Cuando desaparecen los artesanos sin transmitir sus conocimientos, también se pierden técnicas que forman parte del patrimonio cultural de cada territorio.

En el caso de Sel de la Carrera, la pareja quiere contribuir a que el pueblo conserve su actividad y tenga perspectivas de futuro. Sin embargo, vivir exclusivamente de la ganadería resulta complicado, por lo que ambos buscan alternativas que les permitan permanecer allí de forma estable.
El turismo rural, otra apuesta para mantener vivo el pueblo
David y Rocío también trabajan en la diversificación de su actividad mediante el turismo rural. Su proyecto contempla rehabilitar una vivienda tradicional para convertirla en alojamiento y estudiar la posibilidad de instalar un pequeño hotel burbuja.
La iniciativa pretende atraer visitantes y ofrecerles la oportunidad de conocer el entorno, las costumbres y la vida cotidiana de la montaña cántabra. De esta forma, la pareja aspira a combinar la conservación de las tradiciones con nuevas fuentes de ingresos.
Temas:
- Cantabria
- Curiosidades
- Pueblos