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En 1919 un banquero leonés le regaló a su esposa asturiana un castillo construido sobre un yacimiento romano valorado en 75.000 ptas: 107 años después, sus nietos lo venden por 10 millones de €

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El castillo de San Martín, en Soto del Barco (Asturias), tiene nuevo dueño. La familia Fierro lo vendió por unos 10 millones de euros a un empresario sudamericano. La propiedad llegó a sus manos hace más de un siglo, cuando el banquero leonés Ildefonso Fierro Ordóñez se la regaló a su esposa.

La fortaleza ocupa un promontorio en la margen derecha de la ría del Nalón, a pocos kilómetros del Cantábrico.

Según un estudio publicado en 2022 y recogido por la Universidad de Oviedo, el castillo se asienta sobre una antigua fortificación romana.

El banquero que le regaló un castillo en Asturias a su esposa

Ildefonso Fierro se casó en Gijón en 1916 con Florentina Viña Campa, natural de Soto del Barco. Era su segundo matrimonio, ya que su primera mujer, Inés, quien era también hermana de Florentina, había muerto prematuramente en un parto.

Para entonces, la familia ya tenía sus negocios en San Esteban, en la otra orilla del Nalón. Allí había levantado una naviera que la enriqueció con el comercio de carbón durante la Primera Guerra Mundial.

En otro artículo publicado por la Universidad de Oviedo se confirma que el castillo pertenecía entonces a los marqueses de Valdecarzana. Según las escrituras reproducidas en un libro sobre la historia de la familia, Ildefonso Fierro pagó por él 75.000 pesetas en 1919. Ese año la familia adquirió la fortaleza, que hasta entonces seguía en manos de los herederos de los marqueses.

La hija pequeña del matrimonio, Florentina Fierro Viña, conocida como Cuqui Fierro, contó a La Nueva España cómo fue la entrega de aquel regalo.

«Mi madre siempre admiraba el castillo», recordó Cuqui Fierro. Un día, su padre invitó a Flora a merendar y le pidió que se pusiera guapa. «La llevó al castillo y al llegar sacó un montón de llaves», relató. «Toma, para ti. Te lo regalo», le dijo Ildefonso Fierro a su esposa.

Más tarde, el banquero levantó en el recinto la Casona, donde la familia pasaba las vacaciones. Esas estancias se terminaron en 1934, cuando Ildefonso Fierro dejó Asturias porque no se sentía seguro ante la revolución obrera.

Durante la Guerra Civil, la propiedad se convirtió en cuartel republicano.

Un castillo construido sobre una fortificación romana en Asturias

Las excavaciones en el yacimiento, entre 1990 y 1994, identificaron dos fases de fortificación de piedra, una de época romana y otra plenomedieval. Entre ambas, el espacio funcionó como necrópolis, según el estudio de los arqueólogos Elías Carrocera Fernández y Patricia Suárez Manjón.

Sin embargo, la ocupación del promontorio es todavía más antigua. Según el portal Castros de Asturias, sus primeros niveles se remontan a comienzos de la Edad del Hierro (siglos VII y VI a. C.), con restos de varias cabañas prerromanas.

En la Edad Media, el enclave sumó una torre y una nueva muralla. Tras el colapso de la estructura en el siglo XVIII, solo quedaron en pie esa torre y parte de los muros, muy dañados.

Los nietos del banquero venden el castillo de Asturias por 10 millones

Ignacio Fierro, el menor de los hijos varones de Ildefonso, heredó la propiedad en 1988. A principios de los años 90, emprendió una reforma que arrancó con 600 millones de pesetas y superó los 1000 millones. Su objetivo era convertir el castillo en una residencia moderna para su familia y sus invitados.

Tras la muerte de Ignacio Fierro en 2002, su hija Yolanda Fierro Eleta mantuvo el vínculo con Soto del Barco. En 2010, la familia ya había intentado vender la propiedad, pero ella frenó la operación. Según contaron entonces los vecinos a La Nueva España, Yolanda retiró el cartel de venta del muro y dijo: «Esto tiene que quedarse en la familia».

Por lo que se sabe, una nueva negociación comenzó hace varios meses y la familia tomó la decisión la pasada primavera. A principios del verano, Yolanda Fierro Eleta visitó la fortaleza para vaciarla. Actualmente, el castillo de San Martín, sus jardines y las casas del recinto están en manos de un empresario sudamericano cuyos planes se desconocen.