Gallagher resucita a Oasis en una noche cien por cien británica
Aunque sin renunciar a su creación en solitario, lo de Liam Gallagher en Cap Roig, el festival que impulsa la Fundación «la Caixa» y CaixaBank y organiza Clipper’s Live, ha sido una invocación para resucitar a Oasis y aquella atmósfera de pop británico que lo envolvía casi todo en los 90.
No faltó ni un tópico, desde la lluvia, que obligó a que el concierto comenzase con una hora de retraso, a la actitud desafiante y provocadora del protagonista, cuyo mal humor de manual tuvo además la excusa de verse obligado en la segunda canción a abandonar el escenario durante algo más de diez minutos por tormenta eléctrica.
Gallagher, capaz de encontrar el orden dentro del caos, arrancó como se espera de una actuación suya, con «Rock’n’Roll Star» tras un vídeo centrado en su figura y en esa pose de alguien que está contra todo lo que se mueve a su alrededor.
Después vino «Morning Glory», otro temazo, pero a media canción y cuando la lluvia ya prácticamente había desaparecido, cayó ese rayo cerca y, tal y como había pactado con la organización, tanto él como sus músicos dejaron el escenario a toda velocidad, no sin renegar una vez más para no dejar ni un segundo de representar a su personaje.
Cumplió al esperar los diez minutos de rigor para ver cómo evolucionaba la tormenta y, después de comprobar que desaparecía, volvió al punto donde lo había dejado.
El numeroso público británico presente en el auditorio de Cap Roig, seguramente más acostumbrado a todos estos tópicos que el local, disfrutó de todos esos gestos y, mientras esperaba, optó por cantar a viva voz el popularísimo ‘Wonderwall’, canción que se hizo esperar hasta el final.
Liam Gallagher, una de las dos almas de aquel mítico grupo, ha combinado sus temas propios como «Wall of glass», «Greedy soul» o «FWIW» con varios de aquellos himnos de hace dos décadas, aunque su producción está claramente inspirada en aquellos temas.
Incluso su pose era la de entonces, con lo que el concierto ha tenido algo también de regreso en el tiempo y, por supuesto, de joya impagable para los más fieles a aquella banda que integraban por entonces los ahora enfrentados Liam y Noel.
«Slide away» o «Cigarettes and alcohol» han sido algunas de esas canciones de Oasis que el público ha podido corear para acabar con el momentazo de la noche, «Wonderwall», que ha convertido Cap Roig en un karaoke gigante.
De postre, «Supersonic» y «Supernova», cada vez con un Gallagher con más acento de Manchester y toda su chulería convertida casi en producto de mercadotecnia.
Lo mejor es que quien estaba en Cap Roig de los dos hermanos era el que ponía la voz en aquellos 90 y, por tanto, la invocación al grupo que le dio la fama tenía muchas posibilidades de dar resultado.
Casi, casi pueden decir quienes se han sentado en el auditorio que, pese a la defunción de aquella banda y a que nunca acaban de confirmarse los rumores de regreso, ellos han estado en un concierto de Oasis y eso, en 2019, ya es mucho.
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