Roger Federer vuelve a llevar en Wimbledon el Rolex que le acompañó en una de sus victorias más icónicas
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Hay gestos que pasan desapercibidos y otros que, sin necesidad de una sola palabra, cuentan una historia completa. Roger Federer pertenece desde hace años a esa segunda categoría. Cada una de sus apariciones públicas genera expectación por su elegancia, su forma de comportarse y también por los detalles que acompañan su imagen. Su reciente presencia en Wimbledon no sólo despertó la emoción de los aficionados al tenis, sino también la de los amantes de la relojería, que rápidamente identificaron una pieza muy especial en su muñeca. El extenista suizo decidió recuperar uno de los relojes más emblemáticos de su colección, un modelo cargado de simbolismo que conecta directamente con uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva y demuestra que, para algunas leyendas, el tiempo también se mide en recuerdos.
Un reloj con mucha más historia de la que parece
Roger Federer lleva más de dos décadas siendo embajador de Rolex, una relación que comenzó en 2001 y que ha convertido al suizo en una de las imágenes más representativas de la firma relojera. A lo largo de estos años se le ha visto lucir algunas de las referencias más exclusivas de la marca, pero la elección que hizo durante su visita a Wimbledon 2026 fue especialmente significativa.
El exnúmero uno del mundo apareció en el All England Club con un impecable traje marrón de doble botonadura, corbata a juego y gafas de sol. Sin embargo, el verdadero protagonista de su estilismo estaba en la muñeca: un Rolex Datejust II con esfera plateada y caja de 41 milímetros, un modelo que ya forma parte de la historia personal del tenista.
No se trata de un reloj cualquiera. Este Datejust II únicamente estuvo en producción entre 2009 y 2016, lo que ha incrementado notablemente su atractivo entre coleccionistas. Fue concebido como una reinterpretación más moderna y deportiva del clásico Datejust, manteniendo la elegancia característica de la colección, pero con una presencia mucho más contundente gracias a su mayor tamaño.