El nuevo negocio de Rafa Nadal: un vino de Monastrell que cuesta unos 60 euros
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Rafa Nadal amplía su vínculo con la gastronomía con el lanzamiento de El Tenista, su primer vino, fruto de una colaboración con Familia Gil, uno de los grupos bodegueros más reconocidos de Jumilla. El proyecto une la trayectoria de una de las grandes figuras del deporte español con una empresa familiar que lleva más de un siglo ligada a la tradición vitivinícola y a la evolución del vino de calidad en esta región murciana. El tenista visitó recientemente las instalaciones de la bodega en Jumilla para conocer de cerca el trabajo de la familia y presentar esta nueva aventura. Nadal ha explicado que se trata de una iniciativa que nace de una ilusión compartida y de una forma similar de entender el trabajo, el esfuerzo y la dedicación. Una filosofía que conecta su carrera deportiva con el mundo del vino, donde el tiempo, la paciencia y la búsqueda de la excelencia también resultan fundamentales.
Una bodega con más de cien años de historia
Los orígenes de Bodegas Juan Gil se remontan a 1916, cuando Juan Gil Jiménez fundó la empresa en Jumilla. Durante décadas, las siguientes generaciones mantuvieron la actividad vitivinícola, inicialmente centrada en la producción de vino a granel. El gran cambio llegó en 2002, cuando la cuarta generación familiar, encabezada por Miguel Gil Vera, impulsó una nueva etapa con una apuesta decidida por los vinos embotellados de calidad.
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La renovación de la bodega y la atención a la uva Monastrell, variedad emblemática de Jumilla, sentaron las bases de su crecimiento. De aquella transformación surgió Gil Family Estates, un grupo que ha extendido su presencia a distintas regiones vinícolas españolas y que reúne once bodegas en diez denominaciones de origen, con una importante proyección internacional.
La colaboración con Nadal representa un nuevo capítulo en esta trayectoria, al incorporar la imagen y la personalidad del deportista a un proyecto que reivindica el origen y la identidad de Jumilla.
Monastrell, la esencia de El Tenista
El nuevo vino se elabora con uvas Monastrell, una variedad especialmente adaptada al clima seco y soleado de Jumilla. Esta uva suele dar lugar a vinos tintos de color intenso, con fruta madura y una estructura marcada, aunque el perfil definitivo depende de factores como el viñedo, la crianza y las decisiones de elaboración.
En el caso de El Tenista, la elección de esta variedad permite poner el acento en el carácter mediterráneo del vino y en la tradición de la bodega. Su presentación también busca diferenciarse: la etiqueta, de fondo blanco y diseño minimalista, incorpora el nombre del vino y un símbolo que evoca el bote de una pelota de tenis sobre tierra batida, una referencia directa a la carrera de Nadal.

El precio de venta ronda los 60 euros, según la información publicada sobre su lanzamiento, y puede encontrarse en tiendas especializadas. Se sitúa así en una franja prémium, por encima de la de muchos tintos habituales de la denominación.
Una relación con la gastronomía que va más allá del deporte
Aunque El Tenista supone su primera incursión conocida en la elaboración de un vino bajo su propio nombre, la relación de Nadal con el mundo gastronómico no es nueva. Su figura ha estado vinculada a distintas iniciativas empresariales relacionadas con la restauración y la hostelería, además de a encuentros gastronómicos en los que el vino ha tenido presencia destacada.
La Rafa Nadal Academy también ha acogido iniciativas como El Tie-Break: Vinos y Tapas, un evento dedicado a reunir vinos y propuestas gastronómicas. No obstante, esta participación en actividades relacionadas con el sector no equivale a una asociación anterior con una marca de vino concreta. El Tenista se presenta como su primer proyecto vinícola propio junto a Familia Gil.