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WELLNESS

Javier Díaz Esterri, chef del santuario de bienestar de Altea: «La comida afecta directamente a cómo envejecemos»

El chef lleva más de una década investigando la relación entre alimentación, rendimiento y bienestar

Desde una finca ecológica de 200.000 metros cuadrados, ZEM Wellness Clinic apuesta por la nutrición personalizada

La búsqueda de la eterna juventud ya no pasa únicamente por los avances médicos o por las últimas terapias de bienestar (que también). Cada vez más estudios apuntan hacia un elemento mucho más cotidiano, accesible y decisivo: lo que ponemos en nuestro plato. La alimentación se ha convertido en uno de los pilares fundamentales para envejecer con salud, prevenir enfermedades y mantener una buena calidad de vida durante más años.

No es casualidad que algunos de los lugares más avanzados del mundo en medicina preventiva y wellness hayan situado la gastronomía en el centro de sus programas. Es el caso de ZEM Wellness Clinic, el exclusivo centro ubicado en Altea que forma parte del sello SIE, una distinción que reconoce proyectos comprometidos con la excelencia, la innovación, la sostenibilidad y la personalización de la experiencia.

Al frente de su propuesta gastronómica se encuentra el chef Javier Díaz Esterri, un profesional que lleva más de una década investigando la relación entre alimentación y salud. Su filosofía es clara: la cocina no debe limitarse a satisfacer el paladar, sino convertirse en una herramienta capaz de influir directamente en el bienestar físico, la recuperación, el rendimiento e incluso el proceso de envejecimiento.

Nos reunimos con el equipo de ZEM Wellness Clinic en el restaurante La Favorita, en Madrid, donde el chef Javier Díaz Esterri preparó algunos de los platos que forman parte de la propuesta gastronómica del exclusivo centro de bienestar de Altea. Durante el encuentro, el cocinero compartió su visión sobre la relación entre alimentación y salud: «Después de más de 10.000 terapias nutricionales realizadas a personas de todo el mundo, he podido comprobar cómo la comida afecta directamente a todo: desde una recuperación hasta potenciar la belleza o mejorar el rendimiento deportivo», explica.

Javier Díaz Esterri. (Foto: ZEM Wellness Clinic)

Para Díaz Esterri, la clave está en entender la alimentación como una inversión a largo plazo. «Cada técnica culinaria, producto y elaboración que seleccionamos tiene el propósito de mejorar la salud y el bienestar», señala. Una filosofía que va mucho más allá de las dietas de moda y que se apoya tanto en la evidencia científica como en la tradición gastronómica mediterránea.

La ciencia parece darle la razón. Diversas investigaciones han demostrado que los patrones alimentarios inspirados en la dieta mediterránea están asociados a una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, deterioro cognitivo y determinados tipos de cáncer. No en vano, es considerada uno de los modelos nutricionales más saludables del mundo y uno de los pocos vinculados de forma consistente a una mayor esperanza de vida.

Uno de los platos elaborados por el chef Javier Díaz Esterri. (Foto: COOL)

«Lo importante es aprender a conocer cómo responde nuestro cuerpo a los alimentos»

Pero más allá de los nutrientes concretos, el chef insiste en un concepto que considera esencial para envejecer mejor: la personalización. «Cada persona es un mundo. Ningún estudio funciona al cien por cien en todos los individuos. Lo importante es aprender a conocer cómo responde nuestro cuerpo a los alimentos», afirma.

Por eso, en ZEM Wellness Clinic los menús se diseñan de forma individualizada tras una evaluación médica previa. El objetivo no es únicamente perder peso o mejorar determinados parámetros clínicos, sino enseñar hábitos que puedan mantenerse una vez terminada la estancia.

Otro aspecto fundamental es la calidad de los ingredientes. El chef trabaja con productos ecológicos y de proximidad, muchos de ellos procedentes de una finca de más de 200.000 metros cuadrados donde se cultivan frutas, verduras y plantas aromáticas destinadas a abastecer la cocina del complejo. «La calidad está en el producto. No se trata de demonizar alimentos, sino de elegir las mejores materias primas posibles», sostiene.

Su planteamiento también desmonta uno de los grandes prejuicios asociados a la alimentación saludable: que comer bien implica renunciar al placer. «Mi misión es unir la experiencia gastronómica y la salud en un mismo espacio. Quiero que la gente entienda que comer saludable puede ser igual o incluso más satisfactorio que cualquier propuesta puramente lúdica», explica.