Del universo Estimar a Cala Nova: el chiringuito de Ibiza que triunfa con un Sol Repsol
Situado en Cala Nova, Es Fumeral se ha consolidado como uno de los destinos gastronómicos imprescindibles
Reconocido por segundo año consecutivo con un Sol Repsol, el restaurante está liderado por el chef ibicenco Alberto Pacheco, actual chef ejecutivo de Estimar Madrid,

Hay lugares que resumen la esencia del verano mediterráneo en una sola imagen. En Ibiza, esa postal tiene forma de mesa junto al mar, pies desclazos, una copa de vino blanco bien frío y el azul turquesa de Cala Nova extendiéndose hasta el horizonte. En ese escenario privilegiado se encuentra Es Fumeral, un chiringuito que ha conseguido algo cada vez más difícil en la isla: convertirse en destino gastronómico sin perder la naturalidad que define a los mejores rincones ibicencos.
Posado literalmente sobre la arena de una de las playas más bonitas de la costa norte, este restaurante vive de cara al Mediterráneo y ha hecho de la sencillez su mayor lujo. Aquí no hay artificios ni excesos. Lo importante está en el producto, en las brasas y en el tiempo que uno decide dedicar a una sobremesa que puede alargarse durante horas mientras las olas rompen a pocos metros de la mesa.

No es casualidad que Es Fumeral haya sido reconocido por segundo año consecutivo con un Sol de la Guía Repsol. El galardón confirma lo que muchos visitantes ya saben: estamos ante uno de esos lugares capaces de elevar el concepto de chiringuito sin renunciar a su alma.
Detrás de este proyecto está Alberto Pacheco, un chef ibicenco que conoce bien tanto la isla como la alta cocina. Su trayectoria incluye cocinas tan respetadas como Zuberoa, Can Jubany o Heart Ibiza, y actualmente ejerce como chef ejecutivo de Estimar Madrid y Rural, dos proyectos ligados al universo gastronómico de Rafa Zafra, uno de los grandes referentes españoles cuando se habla de cocina marinera.

Esa conexión se percibe en algunos detalles de la carta. Especialmente en una gilda de pescado azul que funciona como un elegante guiño a Estimar y que resume perfectamente la filosofía culinaria de Pacheco: respeto absoluto al producto, técnica precisa y una aparente sencillez detrás de la que hay mucho conocimiento.
La propuesta gastronómica gira alrededor de tres grandes pilares: la brasa, los crudos y las frituras. El mar es la despensa principal y cada elaboración busca potenciar el sabor natural de la materia prima sin disfrazarlo.
Entre los imprescindibles aparece la cecina de wagyu, una auténtica delicadeza que se funde en la boca con una textura sorprendentemente untuosa. También destacan los mejillones chilli crab, acompañados por una salsa marinera con un delicado toque oriental que invita inevitablemente a mojar pan hasta el final. Y para quienes quieran acercarse a la cocina tradicional de la isla, la ensalada payesa ofrece una lectura contemporánea de uno de los grandes clásicos ibicencos.

La carta continúa con platos como la almeja gallega a la brasa, las cigalas al ajillo con patatas, pimientos y huevo frito, el katsusando de ventresca de atún de Barbate, la gamba de Huelva aliñada, sashimis, ceviches o una notable fideuá de mero d’Eivissa acompañada de all i oli.
Pero más allá de los platos, lo que convierte a Es Fumeral en uno de los lugares más deseados del verano es la sensación de estar viviendo una Ibiza cada vez más difícil de encontrar. Una Ibiza donde el paisaje sigue marcando el ritmo, donde los pinos llegan hasta la arena y donde la gastronomía no necesita grandes discursos para emocionar.
Quizá por eso quienes descubren este rincón suelen repetir. Porque hay pocos placeres comparables a comer un pescado recién hecho a la brasa, con los pies descalzos y la vista perdida en las aguas cristalinas de Cala Nova.