Cartier ficha a Sebastian Stan para protagonizar la nueva era de su reloj más icónico
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Jugar al quién es quién con la cartera de embajadores y el catálogo de Cartier siempre es algo sencillo. Por ejemplo, muy pocos relojes son tan conocidos como el Santos de Cartier, a quien atribuimos el mérito de ser uno de los primeros relojes de pulsera diseñados específicamente para hombres y el primero en popularizar los relojes de pulsera dentro de la elegancia. Y cuya historia y relevancia ha estado siempre acompañada de nuestros conocidos. El último: Sebastian Stan.
El actor no ha dejado de sumar éxitos a su portafolio de trabajos, con apariciones estelares en el universo de Marvel o la película The Apprentice. Por eso, el hecho de que se haya convertido en el último embajador de la versión mejorada del cronógrafo Santos de Cartier no resulta extraño; más bien es algo que nos hace estar un poco más pendientes de este clásico de la relojería.
El Santos de Cartier
No es difícil levantar la mirada para intentar recordar por qué el Santos de Cartier es un reloj que a todos nos suena tan familiar. Lleva entre nosotros más de un siglo de historia, cuando en 1904 la icónica casa de joyería decidió romper con el clásico reloj de bolsillo masculino. Según cuenta la historia, y los múltiples artículos que se han escrito sobre este icono hasta la época, la idea de poner brazalete a un reloj surgió de una conversación entre Alberto Santos-Dumont y Louis Cartier, cuando el piloto le diría al joyero que sería interesante poder tener un reloj a mano, nunca mejor dicho, durante los vuelos y así poder cronometrar sus hazañas.
Dicho y hecho. El Santos nació en plena revolución aeronáutica, cuando medir el tiempo durante el vuelo empezaba a ser una necesidad práctica. Nunca antes una petición había tenido tanto éxito ni tanta gloria como la creación que daría lugar al Santos de Cartier, que por descontado lleva el nombre del artífice de la idea. Tiempo después, sería con este reloj con el que el piloto registró su récord de velocidad. Pero eso es otra historia.
Si nos centramos en la de Santos Cartier, el reloj, lo que aparece es una historia con cientos de rostros. El modelo perteneció al piloto en exclusiva durante casi siete años, hasta que en 1911 este modelo salió al mercado y se democratizó como icono de estilo. Ahora existe en diferentes versiones, con modelos masculinos y femeninos, y es uno de esos relojes de todo fan del old money y de los relojes con historia.
Tanto formando parte de la casa Cartier en forma de embajadores como admiradores de la elegancia y el legado de la pieza, la historia de Cartier con algunos de los referentes masculinos más representativos de los últimos años es envidiable. Casi bilateral, convirtiéndose en una relación entre referentes de la cultura y uno de los relojes más reconocibles de la historia. Porque desde entonces, este modelo se ha convertido en la joya mecánica de tantos hombres durante la historia.
Para todos ellos, esta pieza ha supuesto un símbolo de elegancia, un emblema que toma cierta simbología cuando acompaña a las estrellas que lo han llevado. En los últimos años, los hombres que protagonizaban portadas lo hacían con un Santos Cartier. Pedro Pascal se convertía en 2018 en la imagen de este reloj, al mismo tiempo que acudía a premieres alrededor del mundo para anunciar el lanzamiento de su película The Equalizer 2. Mismo tiempo en el que compartía embajaduría con Jake Gyllenhaal, y mientras que otros rostros como Tom Cruise, Bad Bunny o, en español, Manu Ríos acudían a dar la talla frente a los focos con uno de estos modelos.