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El duro relato de Ángel Llácer, jurado de ‘Tu cara me suena’: «El bicho te empieza a comer y te come»

Ángel Llácer desapareció de la televisión durante un tiempo por un importante problema de salud

El comunicador estuvo varios días ingresado en la UCI y su familia no se separó de él

"Tuve una relación con la muerte muy rara, estaba allí", ha comentado al respecto

Ángel Llácer en un programa. (Foto: Gtres)
Ángel Llácer

Ángel Llácer, miembro del jurado de Tu cara me suena, ha compartido uno de los episodios más duros de su vida. Durante una entrevista en un conocido pódcast, ha relatado cómo una infección contraída durante un viaje a Vietnam en 2024 llegó a poner en riesgo su vida y le obligó a enfrentarse a decisiones médicas extremas.

El comunicador fue ingresado en estado grave tras contraer una bacteria del tipo Shigella, una infección que, según ha explicado, evolucionó con rapidez y agresividad. La situación llegó a tal punto que tuvo que permanecer varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde los médicos trabajaron contrarreloj para estabilizar su estado.

«El bicho te empieza a comer y te come», ha recordado con crudeza, subrayando además un factor que, según él mismo, resultó determinante: la localización inicial de la infección en la pierna. «Suerte que empezó en la pierna. Podría haber estado en otro sitio y comerme el hígado y adiós», ha explicado en Una vuelta más, programa presentado por Maya Pixelskaya.

¿Cómo empezó el problema?

El origen del problema se remonta a su estancia en Vietnam, donde contrajo la bacteria que desencadenó el proceso infeccioso. Lo que en un principio pudo parecer una dolencia localizada terminó derivando en una complicación sistémica que obligó a una intervención médica urgente. Llácer ha relatado que, incluso después de la primera intervención para contener la infección, su estado no mejoraba y la preocupación médica aumentaba con el paso de las horas.

Ángel Llácer en el pódcast
Ángel Llácer en el pódcast ‘Una vuelta más’

Durante ese periodo crítico, el propio artista ha reconocido que llegó a tener una conexión cercana con la idea de la muerte, en un contexto de incertidumbre total. «Tuve una relación con la muerte muy rara, estaba allí», ha confesado. Lejos de describirlo desde el dramatismo, Ángel Llácer ha puesto el acento en la extrañeza de sentirse al borde del abismo sin perder del todo la lucidez.

Una operación arriesgada

La evolución de la infección obligó a los especialistas a plantear una intervención de alto riesgo. La única forma de evitar un desenlace fatal era actuar de forma radical, con la posibilidad de que la operación implicara la amputación de la pierna afectada. «Me dijeron: o sales sin pierna o no sales», ha recordado el intérprete, aludiendo a la crudeza del diagnóstico y de las opciones planteadas.

Cuando se ha sentido en confianza, Llácer ha explicado que tuvo que enfrentarse no solo a la posibilidad de perder una parte de su cuerpo, sino también a la de no sobrevivir. Sin embargo, su relato está marcado por una serenidad poco habitual en situaciones de este tipo. Según ha detallado, en esos momentos su preocupación principal no era tanto su propia muerte como el impacto emocional que podría tener en su entorno.

Durante su ingreso, el artista decidió despedirse de sus seres queridos ante la posibilidad real de no superar la intervención. En ese proceso, ha explicado que intentó transmitir calma a su familia y amigos, en un intento de aliviar el dolor que pudiera generar su posible ausencia. «Intentaba consolarles por si yo me iba», ha señalado.

Después ha insistido en que no sintió miedo a morir en sí mismo, sino una profunda tristeza ante la idea de dejar atrás a las personas a las que quiere. «Tenía pena de dejar a esas personas que yo quería mucho. Pensaba que las iba a dejar huérfanas de este amor mío», ha explicado.

La recuperación de Ángel Llácer

Tras la intervención, el proceso de recuperación fue lento, pero exitoso. Uno de los primeros recuerdos que ha compartido Llácer al despertar fue comprobar si conservaba la pierna, consciente del riesgo al que se había enfrentado. Ese instante, según ha explicado, marcó el inicio de una etapa de reconstrucción tanto física como emocional.

Con el paso del tiempo, el artista asegura que ha logrado reinterpretar lo vivido desde una perspectiva distinta. Lejos de quedarse únicamente con el impacto traumático de la experiencia, ha reconocido que ha terminado encontrando un valor inesperado en todo el proceso. «Ha sido una buena experiencia, ya sé que es fuerte decirlo, pero me ha gustado pasar por ahí», ha afirmado.

El testimonio que ha ofrecido pone de manifiesto la fragilidad de la salud y la forma en la que una situación límite puede alterar la percepción de la vida. En los últimos días se está hablando mucho de Ángel Llácer porque la nueva edición de Tu cara me suena está siendo un éxito. Parte de este mérito le pertenece a Jesulín de Ubrique, uno de los concursantes estrella de la temporada.

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