La carta abierta de Lucía Rivera tras la muerte de su abuelo, al que consideraba un padre: «Ojalá rebobinar y volver atrás»
A través de estas fotografías, Lucía Rivera ha abierto una pequeña ventana a una relación familiar profundamente especial
Para Lucía, la pérdida supone decir adiós a alguien que fue mucho más que su abuelo
Lucía Rivera atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida. La hija de Blanca Romero ha recurrido a sus redes sociales para despedirse públicamente de su abuelo, una figura fundamental en su vida y a quien estaba profundamente unida. Días después de su muerte, la modelo ha compartido un emotivo álbum de fotografías familiares en blanco y negro y a color con el que recupera algunos de los recuerdos más especiales que guarda junto a él.
La publicación no necesita demasiadas explicaciones para transmitir el dolor de Lucía. Ocho fotografías sirven como recorrido por diferentes etapas de su relación, desde recuerdos familiares hasta imágenes mucho más recientes en las que ambos aparecen juntos, sonrientes y demostrando la enorme complicidad que existía entre ellos. «Ninguna de las cartas que te escribo son suficientes para agradecerte todo el amor que me has dado, güeli», comienza escribiendo Lucía. Un mensaje íntimo con el que deja claro que la relación que mantenía con su abuelo iba mucho más allá de la habitual relación entre nieta y abuelo.
Lucía Rivera, rota tras la muerte de su abuelo
Las palabras que ha elegido para despedirse reflejan hasta qué punto él ocupaba un lugar esencial en su vida. Lucía le recuerda como una persona que estuvo siempre a su lado y a la que considera una de las grandes figuras de referencia de su historia personal. Para ella, su abuelo fue también una especie de padre y uno de sus principales pilares. «Ojalá poder rebobinar y volver atrás», continúa la joven en su publicación. Una frase que concentra el deseo de regresar a esos momentos compartidos y detener, aunque solo fuera durante unos instantes, el paso del tiempo. La pérdida todavía es muy reciente y Lucía parece aferrarse precisamente a esos recuerdos para afrontar su ausencia.