Álex Roca, deportista español con parálisis cerebral: «Me veía como un monstruo, pero a medida que pasaba el tiempo, gracias al amor de mi familia, me di cuenta de que era una persona diferente que podía ayudar mucho»
Álex Roca ha llegado muy lejos gracias a su esfuerzo y al apoyo que ha recibido por parte de su familia
"Gracias al amor de mis papás y de mi familia me di cuenta de que no era un monstruo"
El deportista se ha convertido en un ejemplo para todos sus compañeros
Álex Roca ha compartido uno de los recuerdos más difíciles de su infancia en el pódcast Roca Project. El deportista, que tiene parálisis cerebral y se ha convertido en un referente por sus logros deportivos, ha explicado cómo llegó a percibirse a sí mismo como un monstruo y el largo camino que tuvo que recorrer hasta aprender a mirarse de otra manera. En ese proceso, el apoyo de sus padres y de su familia desempeñó un papel fundamental.
Su testimonio pone palabras a una experiencia que comenzó cuando todavía era un niño y que condicionó durante años la imagen que tenía de sí mismo. Roca ha recordado las visitas al psicólogo y un ejercicio que realizaba en aquellas sesiones: dibujar a su familia. En sus dibujos aparecían sus padres, su hermano y una figura que representaba cómo se veía él.
«Dibujaba a mis papás, a mi hermano y después dibujaba un monstruo porque me veía a mí como un monstruo», ha contado durante la conversación. Una confesión que permite comprender hasta qué punto la percepción que tenía de sí mismo estaba marcada por el modo en que sentía que los demás le trataban.
Una imagen condicionada por el entorno
La infancia es una etapa decisiva en la construcción de la identidad. Las experiencias que se viven durante esos años, así como las reacciones del entorno, pueden influir en la manera en que una persona se comprende y se relaciona con los demás. En el caso de Álex Roca, aquella sensación de ser diferente terminó convirtiéndose en una imagen negativa de sí mismo.
El deportista ha explicado que su percepción no surgió de manera aislada, sino que estuvo relacionada con las miradas y las actitudes que encontraba a su alrededor. «Si te tratan de esa manera, pues igual te lo llegas a creer», ha reflexionado en el pódcast.
Estas palabras reflejan una realidad que va más allá de su experiencia personal: la importancia de cómo se trata a las personas con discapacidad y las consecuencias que pueden tener los prejuicios durante la infancia. Sentirse observado de forma diferente, no encontrar comprensión o percibir que uno no encaja puede terminar afectando a la autoestima.
El amor de su familia
Con el paso de los años, esa percepción comenzó a transformarse. El apoyo de su familia fue decisivo para que pudiera empezar a reconocerse desde una perspectiva distinta, alejada de la imagen que había construido durante su infancia.
«Gracias al amor de mis papás y de mi familia me di cuenta de que no era un monstruo, sino una persona diferente», ha explicado. El cambio no consistió en dejar de ser quien era, sino en comprender que sus diferencias no le hacían menos valioso.
La aceptación personal fue un proceso gradual. Roca ha reconocido que no hace demasiado tiempo que empezó a verse de una forma más cercana a quien realmente es. Una reflexión que muestra que superar determinadas inseguridades no siempre responde a un momento concreto, sino que puede requerir años de aprendizaje, acompañamiento y experiencias que ayuden a reconstruir la autoestima.
Un mensaje sobre la diversidad
La experiencia que ha compartido en Roca Project también le ha servido para trasladar un mensaje sobre la discapacidad y la aceptación de las diferencias. Álex Roca defiende que no hay nada malo en tener parálisis cerebral, llevar gafas o desenvolverse de una manera distinta a la mayoría.
«No pasa nada por tener parálisis cerebral, por llevar gafas o por funcionar de forma diferente», ha afirmado. Con estas palabras, el deportista cuestiona la idea de que solo existe una manera válida de vivir, relacionarse o participar en la sociedad.
El mensaje cobra especial relevancia al recordar que él mismo llegó a interiorizar una imagen tan negativa de su persona. Su historia permite observar cómo el entorno puede influir en la autoestima, pero también cómo el acompañamiento y la aceptación pueden contribuir a modificar la manera en que alguien se percibe.
Una historia que va más allá del deporte
Álex Roca es conocido por sus retos deportivos y por haber demostrado que la parálisis cerebral no impide perseguir objetivos exigentes. Sin embargo, su conversación en el pódcast ofrece una mirada más íntima a una parte de su vida que no se mide en distancias, marcas o metas alcanzadas.
Antes de convertirse en un referente para muchas personas, fue un niño que tenía dificultades para reconocerse a sí mismo de una manera positiva. Su relato recuerda que detrás de los logros públicos también existen experiencias personales que pueden dejar una huella profunda.
Su testimonio deja una idea clara: la manera en que una persona se ve a sí misma no tiene por qué quedar definida para siempre por las experiencias de su infancia. Con tiempo, apoyo y comprensión, esa mirada puede cambiar. En el caso de Álex Roca, el niño que se dibujaba como un monstruo ha dado paso a un adulto que reivindica su identidad y defiende que ser diferente no es algo que deba ocultarse, sino una realidad que merece respeto.