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Perfumería

La ‘spugnatura’, la técnica que extrae la esencia de la bergamota: «Produce una fragancia imposible de obtener industrialmente»

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

La perfumería moderna se apoya en tecnología de precisión, laboratorios de última generación y sofisticados procesos de extracción capaces de obtener materias primas de forma rápida y eficiente. Sin embargo, algunas de las esencias más apreciadas siguen naciendo de gestos que apenas han cambiado con el paso de los siglos. Es el caso de la spugnatura, una técnica artesanal originaria de Calabria que transforma la piel de la bergamota en un aceite esencial de extraordinaria calidad utilizando únicamente herramientas sencillas, esponjas marinas y la destreza de manos expertas. Aunque hoy apenas sobrevive gracias a un reducido grupo de artesanos, este método continúa despertando el interés de las grandes casas de perfumería por su capacidad para preservar los matices más puros del fruto.

Hablamos con Paola Paganini, Product Development and Innovation Director de Acqua di Parma para descubrir la historia, el proceso y el valor de una tradición que sigue demostrando que el lujo también puede encontrarse en la paciencia.

Una técnica nacida en Calabria hace casi 300 años

«La spugnatura es una antigua técnica completamente artesanal utilizada para extraer el aceite esencial de la bergamota. La piel del fruto se presiona sobre esponjas marinas naturales, que absorben la esencia aromática y posteriormente se exprimen suavemente sobre un recipiente de terracota».

Mucho antes de que las máquinas revolucionaran la industria del perfume, la extracción de los aceites esenciales dependía por completo del trabajo manual. La spugnatura surgió en la provincia italiana de Reggio Calabria alrededor de 1750 y se mantuvo como el principal método para obtener la esencia de la bergamota hasta finales de la década de 1920, cuando comenzó a ser sustituida progresivamente por sistemas mecánicos.

Paola Paganini explica que «la spugnatura es una antigua técnica completamente artesanal utilizada para extraer el aceite esencial de la bergamota. La piel del fruto se presiona sobre esponjas marinas naturales, que absorben la esencia aromática y posteriormente se exprimen suavemente sobre un recipiente de terracota».

(Foto: Canva)

No es casualidad que esta tradición naciera precisamente en Calabria. Las condiciones climáticas de una estrecha franja de la costa jónica han convertido este territorio en el hogar natural de la bergamota. Sol, vientos marinos, inviernos suaves, suelos fértiles y la influencia conjunta del mar Jónico y las montañas del Aspromonte crean un ecosistema prácticamente imposible de reproducir en otro lugar.

De hecho, la firma recuerda que alrededor del 95 % de toda la producción mundial de bergamota procede todavía de esta pequeña zona del sur de Italia, una cifra que demuestra hasta qué punto este cítrico está ligado a la identidad del territorio.

Durante más de dos siglos, además, la bergamota ha sido uno de los grandes motores económicos de Calabria. Su cultivo, transformación y exportación no solo han generado empleo, sino que han convertido a la región en un referente internacional para la perfumería.

(Foto: Acqua di Parma)

Un oficio transmitido de generación en generación

«La técnica sigue viva gracias a las manos expertas de un reducido grupo de artesanos que conservan unos movimientos transmitidos de generación en generación», explican desde Acqua di Parma.

Como ocurre con muchos oficios tradicionales, la spugnatura no se aprende en los libros. Se transmite observando, repitiendo gestos y perfeccionando una técnica que exige años de práctica.

«La técnica sigue viva gracias a las manos expertas de un reducido grupo de artesanos que conservan unos movimientos transmitidos de generación en generación», explica Paola Paganini.

(Foto: Acqua di Parma)

Los antiguos maestros de la spugnatura desarrollaban un trabajo extremadamente especializado y físicamente exigente. La recolección de la fruta era completamente manual y las bergamotas se seleccionaban cuidadosamente para descartar cualquier ejemplar imperfecto. Posteriormente, muchas veces trabajaban de noche o en talleres con muy poca iluminación para proteger la delicada composición aromática del fruto.

La piel se separaba de la pulpa y se prensaba una y otra vez sobre las esponjas marinas naturales, que absorbían lentamente el aceite esencial. Después, estas esponjas se exprimían sobre recipientes de terracota esmaltados donde el aceite terminaba separándose del agua por decantación.

Era un procedimiento lento y con un rendimiento muy inferior al de los métodos actuales, pero precisamente esa lentitud contribuía a obtener una esencia especialmente apreciada por su riqueza olfativa.