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US Open

Las polémicas del US Open que han llevado a Wimbledon a vetar a los ‘influencers’: ruido, flashes y olor a marihuana

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

El US Open de 2026 ha convertido la presencia de influencers en uno de los grandes focos de polémica del torneo. La organización estadounidense duplicó prácticamente las acreditaciones destinadas a creadores de contenido para acercarse a una audiencia más joven, pero la estrategia ha terminado generando críticas por el comportamiento de algunos de ellos y por un ambiente cada vez más alejado de la etiqueta tradicional del tenis. Aros de luz durante los partidos, sesiones de fotos en plena competición, conversaciones, espectadores entrando y saliendo durante los puntos y hasta un partido detenido por el olor a marihuana han dejado una imagen poco habitual de un Grand Slam. Wimbledon, ante este escenario, ha decidido no seguir el mismo camino y mantendrá un modelo mucho más restrictivo.

Casi un centenar de ‘influencers’ en las gradas

La apuesta del US Open era clara: llevar el torneo a TikTok, Instagram y otras plataformas y conseguir que el Grand Slam de Nueva York llegase a espectadores que quizá no siguen habitualmente el tenis. Para ello, la organización prácticamente duplicó el número de creadores acreditados respecto a la edición anterior, hasta acercarse al centenar. Según Reuters, alrededor de 100 creadores recibieron credenciales y unos 20 estaban dedicados específicamente a generar contenido sobre comida y bebida.

El problema llegó cuando parte de ese contenido empezó a competir por protagonismo con lo que ocurría en la pista. Las redes sociales se llenaron de vídeos sobre la experiencia en el US Open, los palcos, los estilismos, la comida o los cócteles, mientras varios jugadores denunciaban que determinados comportamientos estaban afectando a su concentración.

No todos los influencers han provocado problemas ni los jugadores están en contra de su presencia. Coco Gauff, por ejemplo, considera positivo que llegue un público diferente al tenis, siempre que conozca y respete las normas básicas del deporte. Daniil Medvedev también se ha mostrado favorable a la presencia de creadores si no interfieren en los partidos.

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El partido de Naomi Osaka y el aro de luz

Uno de los episodios que más ha alimentado la polémica ocurrió durante un partido de Naomi Osaka. En plena competición, un grupo de personas comenzó a grabar contenido en un palco y llegó a utilizar un aro de luz, un dispositivo pensado para mejorar la iluminación de vídeos y fotografías.

El ruido y el movimiento acabaron llamando la atención del público y del juez de silla. Osaka se mostró posteriormente muy crítica con este tipo de comportamientos y defendió que quienes acuden a un torneo de tenis deberían conocer la etiqueta necesaria para no distraer a los jugadores.

«Si vienes a un evento deportivo, tienes que respetar el deporte», explicó la japonesa, que consideró especialmente irrespetuoso utilizar luces y ponerse a hacer fotografías mientras las jugadoras están compitiendo.

De hacer vídeos a convertir el torneo en un escaparate

La polémica no se limita a las luces o a las grabaciones. El US Open se ha convertido en los últimos años en un enorme escaparate gastronómico y de ocio, y los influencers han contribuido a amplificar esa parte del torneo.

Uno de los productos que más ha llamado la atención son los nuggets de pollo cubiertos con caviar, con un precio de alrededor de 100 dólares, unos 86 euros al cambio. La combinación, pensada casi tanto para ser fotografiada como para ser comida, se ha convertido en uno de los reclamos virales del torneo. También está el famoso Honey Deuce, el cóctel de vodka, limonada y bolas de melón que se ha convertido en uno de los símbolos del US Open. En 2025, las ventas de este cóctel superaron los 17 millones de dólares, alrededor de 14,6 millones de euros al cambio.

Este año, además, otro de los productos que ha causado sensación ha sido el sándwich French Dip de Salt Hank, vendido por 38 dólares y elaborado con carne de primera calidad, provolone, cebolla caramelizada y salsa.

Para los creadores especializados en gastronomía, el US Open ofrece así un segundo torneo paralelo: el de descubrir qué se come, cuánto cuesta y qué producto puede convertirse en el siguiente fenómeno de TikTok.