Un puente de 1973 sobre el Misisipi aguantó con su viga clave casi partida: el culpable, hidrógeno en una soldadura
Las pruebas con ultrasonidos hallaron otras 12 soldaduras con grietas de hidrógeno y la reparación costó unos 9,7 millones de dólares.
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El 11 de mayo de 2021, un inspector que revisaba por debajo el puente Hernando de Soto, el que lleva la autopista Interstate 40 sobre el Misisipi entre Memphis (Tennessee) y West Memphis (Arkansas), encontró una de sus grandes vigas de acero rota casi de lado a lado. En cuestión de horas se cortó el tráfico en los dos sentidos.
Por aquel puente, abierto en 1973, pasaban a diario unos 41.000 vehículos, casi un tercio camiones, según el Departamento de Transporte de Arkansas. ¿Cómo sigue en pie una estructura con su pieza clave partida? La respuesta estaba escondida dentro de una soldadura de hace medio siglo.
Una viga que trabaja como una cuerda
El Hernando de Soto es un puente de arco atirantado, con dos vanos principales de unos 274 metros. En la base de cada arco hay una viga horizontal, el tirante, que impide que el arco se abra hacia los lados. Funciona como la cuerda de un arco de flechas, siempre tensa.
Ese tirante es una caja de acero soldado de unos 66 por 84 centímetros. La grieta había atravesado por completo una placa lateral de unos 3,5 centímetros de grosor y la placa superior, y se había comido casi la mitad de la inferior. Vamos, que el puente se sostenía casi de milagro.
El culpable, hidrógeno atrapado en el acero
El informe forense que Arkansas encargó a la consultora Wiss, Janney, Elstner Associates apuntó a dos grandes grietas por hidrógeno en una soldadura de fábrica. Durante el soldado, unos electrodos contaminados o un mal precalentamiento del acero pueden meter hidrógeno en el metal fundido. Al enfriarse, ese gas queda atrapado y abre fisuras invisibles a simple vista.
El tipo de acero empeora las cosas. Se trata de un acero templado de alta resistencia conocido como T-1, muy fuerte pero propenso a estas grietas si no se suelda con cuidado. La Administración Federal de Carreteras de Estados Unidos (FHWA) ya lo había advertido en un aviso técnico de 2011, tras cerrar el puente Sherman Minton, sobre el río Ohio, por fallos casi idénticos.
¿Y nadie lo vio antes? En 1982, Tennessee revisó esa soldadura con ultrasonidos y encontró un pequeño defecto, pero no las dos grietas grandes de al lado. El problema venía de fábrica.
Las señales que se pasaron por alto
La grieta llevaba años a la vista. Un vídeo de dron de 2019 ya la mostraba, y hay una foto de un kayakista de 2016 en la que se aprecia, según la revista técnica de la ASNT, la sociedad estadounidense de ensayos no destructivos. El inspector responsable acabó despedido.
Hay un detalle curioso. La Universidad de Memphis tenía instalados sensores sísmicos en el puente, y al repasar sus registros vio que su forma de vibrar cambió en 2018 y siguió cambiando en 2019 y 2020. El puente llevaba tres años avisando.
La reacción llegó desde Washington. El 13 de diciembre de 2021, la FHWA obligó a todos los estados a localizar los puentes con piezas críticas de acero T-1 anteriores a 1978 y a revisar sus soldaduras con ensayos no destructivos, como los ultrasonidos, que permiten mirar dentro del metal sin romperlo. El plazo terminó el 31 de marzo de 2024.
Una reparación contra el reloj
La ingeniería Michael Baker diseñó una reparación en tres fases. En 14 días se colocaron placas provisionales para estabilizar la rotura. Después se tensaron barras de acero para aliviar el tirante y se reforzaron con placas atornilladas unos 46 metros de viga.
Al revisar con ultrasonidos el resto de soldaduras a tope (las que unen dos placas por sus cantos) aparecieron otras 12 con grietas de hidrógeno, ninguna visible. Se arreglaron en la tercera fase y el puente reabrió el 2 de agosto de 2021, tras 83 días cerrado y unos 9,7 millones de dólares (unos 8,4 millones de euros) de factura.
Mientras tanto, el tráfico pesado se desvió por el puente de la Interstate 55. Cuando falla un solo tramo, hasta las autopistas gigantes se colapsan.
Qué ha cambiado desde entonces
Arkansas exige ahora ingenieros titulados sobre el terreno en las inspecciones de puentes como este, ha certificado a 29 como jefes de equipo y usa más drones. En pocas palabras, el ojo de una sola persona ya no basta.
El puente funciona con normalidad. En junio y julio de 2026 hubo cortes de carril por mantenimiento rutinario, sin relación conocida con aquella avería. Y la soldadura sigue siendo un punto delicado en muchas industrias, tanto que en Alemania ya se prueban paneles solares sin soldaduras.
La orden oficial con los detalles de las grietas se ha publicado en la web de la Administración Federal de Carreteras.
Crédito de la imagen: Jkatze3 (Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0).