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DEFENSA ANTIAÉREA

Helsing calcula que Rusia fabrica 4.000 drones a reacción al mes y responde con Contra, una defensa antiaérea autónoma con dos misiles de más de 700 km/h

La empresa alemana Helsing presentó el 26 de octubre de 2026 en Berlín Contra, un sistema de defensa antiaérea autónoma controlado por inteligencia artificial. Llega con dos misiles interceptores nuevos, el AD-1 Inferno y el AD-2 Ambush. Según la compañía, puede detectar y atacar a la vez cientos o miles de drones y misiles.

Según la nota de prensa de Helsing, Rusia ya fabrica 4.000 drones a reacción Geran-4 y Geran-5 al mes. La empresa atribuye el dato a «informes de inteligencia recientes». También afirma que Moscú construye nuevas bases de lanzamiento que dejan partes de la Unión Europea a su alcance.

Un cerebro común para sensores

El corazón de Contra es una capa de software. Une radares, cámaras y armas en una sola imagen del cielo y decide los ataques por su cuenta. Helsing insiste en que lo hace «bajo un control humano significativo».

Por debajo funciona Altra, la plataforma de mando y control de la empresa. La ficha oficial explica que mezcla radar, cámaras ópticas, infrarrojos y sensores acústicos de cualquier fabricante. Además, se conecta con SitaWare y con los sistemas nacionales de gestión de batalla.

Según la compañía, Contra sigue operando con interferencias, enlaces cortados o nodos perdidos. En el frente de Ucrania, las interferencias electrónicas forman parte del día a día.

Helsing enumera cuatro escenarios de uso: ciudades, fronteras, bases militares y tropas en movimiento. En cada caso cambia la mezcla de sensores y armas, pero el sistema es el mismo.

Inferno, el interceptor a reacción

El AD-1 Inferno lleva motor a reacción y supera los 700 km/h. Tiene un alcance de al menos 20 kilómetros y opera por encima de los 9.000 metros. Despega en cuanto se detecta la amenaza y recibe guía desde los radares de Contra durante el vuelo.

A diferencia de un misil clásico, puede quedarse merodeando en el aire. También actúa en enjambre y vuelve a atacar si falla la primera pasada.

Presentación oficial de Contra y de los interceptores AD-1 Inferno y AD-2 Ambush. Vídeo: Helsing

Helsing lo coloca entre dos extremos. Por un lado están los drones interceptores eléctricos, que se quedan cortos de velocidad. Por otro, los misiles tradicionales, demasiado caros para usarlos en masa.

Ambush, el cohete más rápido

El AD-2 Ambush cubre el tramo alto del cielo. Usa un motor cohete de combustible sólido y alcanza más de 20 kilómetros. Sus blancos son los drones de ataque que vuelan alto y rápido y los misiles de crucero subsónicos.

En la velocidad hay un pequeño baile de cifras. La ficha del producto habla de más de Mach 2. La nota de prensa eleva el dato a Mach 2,5, unas dos veces y media la velocidad del sonido.

El AD-2 tendrá una cadena de suministro distinta de la del AD-1. Así, un ejército no dependería de una sola línea de producción para seguir disparando. Los dos interceptores salen de contenedores.

Un radar en la punta

La apuesta técnica está en el buscador, el sensor que guía al misil en los últimos segundos. Helsing recuerda que los buscadores baratos suelen usar cámaras ópticas o infrarrojas. Esas cámaras fallan de noche, con nubes o con niebla.

Los AD-1 y AD-2 llevan un buscador de radar hecho con componentes comerciales. Según la empresa, la inteligencia artificial ajusta la trayectoria para aumentar la probabilidad de impacto.

Niklas Köhler, cofundador y presidente de Helsing, lo resume así en la nota: «Contra acaba con el dilema de la defensa aérea». Ese dilema, explica, enfrenta a «drones lentos que solo sirven con buen tiempo» con «misiles de un millón de euros disparados contra blancos baratos».

Fábricas propias y socios

La producción en serie se hará en las Resilience Factories de Helsing. La nota promete precios por unidad muy por debajo de los interceptores actuales. La primera planta, la RF-1, abrió en diciembre de 2024 en el sur de Alemania con capacidad inicial para más de 1.000 drones HX-2 al mes, según la web de la compañía.

Contra también admite armas de otros fabricantes. Helsing asegura que integra en días otros interceptores, láseres, cañones antidrones o redes. Ya está enseñando varias de esas integraciones a clientes militares.

Seis días antes, la empresa anunció una alianza comercial con Destinus, fabricante europeo de defensa aérea. Estados Unidos explora vías parecidas con el interceptor con estatorreactor de L3Harris o el cañón Raid Hunter de Northrop Grumman. Alemania, por su parte, ya fabrica en serie miles de drones para Ucrania.

Precios y pruebas, sin publicar

Helsing no ha dado el precio de cada interceptor ni una fecha de entrega. En la nota explica que todavía está desarrollando los dos misiles y no aporta resultados de pruebas de vuelo.

Tampoco hay datos independientes sobre los 4.000 Geran al mes, porque la empresa no identifica esos informes. Y los documentos oficiales difieren en detalles como la velocidad del AD-2 o el techo de diez kilómetros que cita Köhler, frente a los más de 9.000 metros de la ficha.

La nota se ha publicado en la sala de prensa de Helsing el 26 de octubre de 2026.

Crédito de la imagen: Helsing.