Un fallo de arranque llamado usbliter8 afecta a varios iPhone con chips A12 y A13, entre ellos los XR, XS, 11 y SE de segunda generación. No permite atacar el teléfono a distancia, pero una persona que lo tenga físicamente puede conectarlo por USB, activar el modo DFU y ejecutar código antes de que iOS llegue a arrancar.
La diferencia clave está en el lugar donde vive el problema. La pieza vulnerable forma parte de la Boot ROM, el primer código que se ejecuta al encender el dispositivo y que Apple graba en el chip durante su fabricación, de modo que una actualización normal no puede sustituirla. Apple sostiene que los modelos con chips A14 o posteriores no están afectados y que el fallo no abre por sí solo fotos, mensajes o archivos.
Qué es usbliter8
La Boot ROM funciona como el vigilante que comprueba el sistema antes de dejarlo entrar. Al estar grabada de forma permanente en el procesador, cualquier error en esa fase acompaña al chip durante toda su vida útil, aunque Apple publique nuevas versiones de iOS.
Los investigadores de Paradigm Shift combinaron un defecto físico del controlador USB con una configuración incorrecta del firmware. El repositorio atribuyó el trabajo a los investigadores que firman como “__gsch” y “hdesk”, junto a un tercer colaborador no identificado, y señala que el hallazgo fue comunicado previamente a Apple Product Security.
Para activar el exploit, el atacante necesita tener el dispositivo, ponerlo en modo DFU y conectarlo a un pequeño controlador externo preparado para enviar datos manipulados. Ese proceso puede hacer que el chip escriba información en una zona de memoria equivocada y permita arrancar código no firmado por Apple.
Los modelos afectados
Entre los iPhone con A12 están el iPhone XR, el iPhone XS y el iPhone XS Max. El grupo con A13 incluye el iPhone 11, el iPhone 11 Pro, el iPhone 11 Pro Max y el iPhone SE de segunda generación.
La lista asociada a esos chips también incluye el iPad Air de tercera generación, el iPad mini de quinta generación y los iPad de octava y novena generación. La investigación señaló además el Apple Watch Series 4, el Series 5 y el primer Apple Watch SE. Otros productos con los procesadores estudiados son el Apple TV 4K de segunda generación, el HomePod mini y el Studio Display.
Los chips A12X y A12Z de algunos iPad Pro aparecen como una posibilidad técnica, pero el soporte no estaba implementado en la prueba pública. Apple indicó además que los dispositivos con A14 o S6 y generaciones posteriores, así como los Mac, no están afectados por este exploit concreto.
Qué pasa con tus datos
Usbliter8 no rompe directamente el Secure Enclave, el componente aislado que protege claves, datos biométricos y otras operaciones sensibles. Apple ha diseñado esa zona para seguir separada incluso cuando el procesador principal queda comprometido, por lo que el exploit no equivale automáticamente a leer la galería, los mensajes o el contenido cifrado.
Eso no convierte el fallo en inofensivo. Poder ejecutar código antes de iOS amplía las opciones de manipulación del sistema y podría resultar más peligroso si se combina con otras vulnerabilidades, sobre todo en dispositivos robados, confiscados o pertenecientes a personas expuestas a ataques dirigidos.
Por qué actualizar no basta
Una actualización de iOS no puede reescribir la Boot ROM y, por tanto, no elimina la causa física de usbliter8. Eso no impide que Apple pueda añadir obstáculos en otras capas del sistema y corregir fallos adicionales que un atacante necesitaría para llegar a los datos.
En la práctica, conviene mantener iOS al día, utilizar un código de desbloqueo robusto y no perder de vista el dispositivo. Para la mayoría de los usuarios, el requisito de acceso físico reduce mucho el riesgo, pero quienes manejan información especialmente sensible deberían valorar un equipo más reciente con A14 o posterior.
Por qué desapareció la investigación
Paradigm Shift publicó usbliter8 el 18 de junio de 2026 junto con una prueba de concepto. Poco después, un tribunal federal de Estados Unidos ordenó retirar el artículo, el código y otros materiales antes del 23 de julio, dentro de una demanda presentada por Magnet Forensics por una supuesta apropiación de secretos comerciales.
La orden es preliminar y no resuelve definitivamente la autoría ni la validez de las acusaciones, tampoco supone una refutación técnica del fallo. El artículo original y el repositorio ya no están disponibles en sus direcciones habituales, aunque siguen existiendo copias archivadas.
La investigación original se publicó el 18 de junio de 2026 en Paradigm Shift y actualmente solo permanece accesible mediante copias archivadas, después de que una orden judicial preliminar obligara a retirar el artículo y el código.












