Rusia dio un paso importante en el desarrollo del Oréshnik el 1 de agosto de 2025. Durante una visita a la isla de Valaam, Vladímir Putin aseguró que el primer misil de producción en serie ya había sido entregado a las tropas.
El cambio importa porque el arma pasó de una demostración experimental a una fase industrial y operativa, al menos según el Kremlin. Pero los datos públicos no permiten llamarla «el misil más letal de la historia de Rusia», ni confirman varias de las cifras de precisión difundidas sobre ella.
El anuncio de Putin
Putin compareció junto al presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, y afirmó que Rusia había producido «el primer sistema Oréshnik en serie». La Presidencia rusa no indicó cuántos ejemplares existen, dónde se desplegó el primero ni qué calendario seguirá la fabricación.
Producción en serie significa que un diseño puede repetirse mediante un proceso industrial estable. No equivale necesariamente a disponer ya de un gran arsenal, algo que sigue sin poder comprobarse con información independiente.
Qué es el Oréshnik
El Oréshnik es un misil balístico de alcance intermedio. Dicho de forma sencilla, asciende con gran potencia, recorre buena parte de su trayecto siguiendo un arco y después deja caer sus cargas hacia el objetivo a enorme velocidad.
También se presenta como hipersónico, una palabra que describe velocidades superiores a cinco veces la del sonido. Suena excepcional, pero el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales recuerda que alcanzar velocidades hipersónicas no es raro en los misiles balísticos durante el descenso.
Alcance y carga
Las estimaciones estadounidenses recopiladas por el proyecto Missile Threat del CSIS sitúan su alcance entre 3.500 y 5.470 kilómetros. Incluso el cálculo más bajo permitiría alcanzar buena parte de las capitales europeas desde territorio ruso.
El mismo análisis considera probable que el Oréshnik sea una modificación del RS-26 Rubezh, un proyecto anterior de misil intercontinental. Emplearía combustible sólido y un lanzador móvil por carretera, dos rasgos que facilitan moverlo y prepararlo con menos tiempo.
Rusia sostiene que puede transportar cargas convencionales o nucleares. Los análisis de fuentes abiertas también apuntan a una cabeza múltiple capaz de liberar varias cargas, pero el número exacto, su guiado y su precisión real no han sido verificados públicamente.
La prueba en Dnipro
El primer uso conocido del Oréshnik ocurrió el 21 de noviembre de 2024 contra Dnipro, en Ucrania. El misil recorrió unos 800 kilómetros desde la zona rusa de Kapustin Yar y dispersó varias cargas sobre un objetivo industrial.
La evaluación pública del Pentágono lo describió entonces como un misil balístico experimental de alcance intermedio basado en el diseño del RS-26. También señaló que Estados Unidos recibió un aviso poco antes del lanzamiento mediante los canales creados para reducir el riesgo de una confusión nuclear.
Ese detalle da una idea del problema. Un lanzamiento balístico puede parecer, durante sus primeros minutos, el inicio de un ataque mucho mayor, por lo que la notificación previa ayuda a evitar una interpretación equivocada.
Bielorrusia entra en escena
Durante la comparecencia de Valaam, Lukashenko dijo que Bielorrusia preparaba la infraestructura necesaria y que pretendía terminar las obras ese mismo año. Meses después, el 24 de diciembre de 2025, la Presidencia de Bielorrusia informó de la colocación de sistemas Oréshnik y de su entrada en alerta de combate.
El despliegue bielorruso acerca el sistema a Polonia, Lituania y Letonia, todos miembros de la OTAN. Aun así, su alcance estimado ya permitiría amenazar gran parte de Europa desde Rusia, por lo que el movimiento tiene también un fuerte valor político.
Europa sin el antiguo tratado
Durante décadas, el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio prohibió a Estados Unidos y Rusia los misiles terrestres de esta categoría. El acuerdo dejó de existir el 2 de agosto de 2019, después de que Washington se retirara alegando incumplimientos rusos que Moscú negó.
¿Por qué importa ahora? Sin aquel marco, hay menos límites específicos para desarrollar y desplegar armas terrestres capaces de recorrer miles de kilómetros, justo el espacio estratégico que ocupa el Oréshnik.
La OTAN sostiene que estos sistemas reducen el tiempo disponible para detectar, evaluar y responder a un lanzamiento. Rusia, por su parte, presenta el Oréshnik como una respuesta a las capacidades occidentales y al apoyo militar a Ucrania.
Lo que todavía no se sabe
La velocidad elevada y una posible cabeza múltiple pueden complicar la interceptación, pero no prueban que el misil sea imposible de detener. El CSIS afirma que una configuración con varias cargas dificulta la defensa, mientras que el Pentágono no confirmó públicamente todos los detalles observados en el ataque de 2024.
Tampoco hay información independiente sobre el ritmo de producción, el margen de error, la fiabilidad o el número de unidades operativas. Por eso, afirmaciones como «sin parangón» o «el más letal» deben entenderse como mensajes del Kremlin, no como conclusiones técnicas demostradas.
Al final, el dato más sólido es otro. Rusia ha convertido el Oréshnik en un sistema producido en serie y lo ha vinculado a su despliegue estratégico junto a Bielorrusia, una decisión que añade presión militar y política sobre Europa.
La declaración oficial se publicó en la Presidencia de Rusia.








