Una fábrica de tabletas en Nanchang, en la provincia china de Jiangxi, se ha convertido en un escaparate bastante raro. No era una feria tecnológica ni un vídeo editado con música épica. Eran robots humanoides AgiBot Genie G2 trabajando en una línea real de Longcheer Technology, con personas alrededor y con el ritmo normal de una planta de producción.
La prueba se emitió del 23 al 28 de junio de 2026 y, según AgiBot, acumuló más de 64 horas de operación. La compañía asegura que sus robots realizaron 64.828 tareas de línea, participaron en más de cuatro flujos de trabajo y alcanzaron una tasa de éxito del 99,99 por ciento. Suena a dato de laboratorio, pero aquí la gracia estaba justo en lo contrario. La fábrica no se detuvo para ellos.
Robots en fábrica real
Los Genie G2 fueron colocados en una sección de control de calidad para tabletas fabricadas en masa. Su trabajo consistía en manipular dispositivos, colocarlos en equipos de prueba y clasificar los productos según el resultado, una tarea repetitiva, exigente y fácil de imaginar si has visto alguna vez una cinta transportadora que no perdona despistes.
Longcheer Technology explica que este tipo de puesto obliga al robot a coger tabletas desde una cinta en movimiento, comunicarse con el equipo de prueba y devolver cada unidad al flujo correcto. No basta con tener brazos bonitos. Hay que acertar muchas veces seguidas, en poco espacio y con humanos trabajando cerca.
Qué hacía el Genie G2
El AgiBot Genie G2 es un robot de operación industrial basado en inteligencia incorporada. Dicho fácil, es inteligencia artificial metida en un cuerpo que percibe, decide y mueve piezas en el mundo físico, no solo responde preguntas en una pantalla.
AgiBot presenta el G2 como un robot preparado para entornos industriales, con control de fuerza de alta precisión y montaje de precisión submilimétrica. En la práctica, eso significa que puede ajustar sus movimientos cuando una pieza no está exactamente donde esperaba. Esa pequeña diferencia es clave en una fábrica, porque nada está quieto del todo.
Por qué importa
La automatización industrial tradicional funciona muy bien cuando todo está fijo, ordenado y repetido millones de veces. Pero las líneas de electrónica cambian de modelo, de tamaño y de ritmo con frecuencia, y ahí los sistemas rígidos empiezan a sufrir. AgiBot sostiene que los robots con inteligencia incorporada encajan mejor en escenarios donde hace falta ver, juzgar y adaptarse.
Longcheer lleva más de 20 años en fabricación de precisión y cadena de suministro, y aportó la línea real para que el sistema se ajustara bajo presión industrial. La empresa no habla solo de comprar robots, sino de meterlos en los procesos diarios para aprender con los equipos de planta. Ese matiz importa. Una demo puede salir bien una tarde, pero producir todos los días es otro partido.
Los datos de la prueba
La retransmisión no fue una operación de veinticuatro horas al día durante seis jornadas completas. AgiBot habla de más de 64 horas acumuladas y de una línea con materiales en movimiento, operadores humanos, equipos alrededor y condiciones cambiantes. Ese entorno es más incómodo que un laboratorio, pero también más útil para saber si el robot vale para trabajar.
En abril de 2026, AgiBot y Longcheer ya habían anunciado una integración anterior del G2 en líneas de tabletas, con hasta 310 unidades por hora y ciclos de unos 19 a 20 segundos por operación. Esa prueba previa sirvió como base para el salto a una validación más larga y visible en junio.
Voces del proyecto
Yao Maoqing, socio y vicepresidente sénior de AgiBot, resumió el cambio con una idea sencilla. «La pregunta ya no es solo qué puede demostrar un robot», dijo, sino si puede desplegarse, integrarse y crear valor en entornos reales.
Li Long, director general de la unidad de robótica de Longcheer, ha defendido que la colaboración con AgiBot no se limita a adquirir una máquina. Según la compañía, Longcheer quiere abrir escenarios reales de fabricación para que los robots evolucionen junto a los equipos de primera línea. Ahí está el reto menos vistoso, pero quizá el más serio.
El siguiente salto
AgiBot también anunció el 28 de junio de 2026 la salida de su robot número 15.000 de la línea de producción. La unidad destacada fue precisamente un G2, presentado como un robot de tarea industrial para escenarios reales. La empresa vincula ese hito con una etapa de producción a mayor escala y despliegues fuera del laboratorio.
Queda por ver cómo se comportan estos sistemas con más turnos, más modelos de producto y más fábricas distintas. También falta comprobar con datos externos hasta qué punto reducen costes, errores o cansancio humano. Pero la señal es clara. Los robots humanoides ya no solo bailan en vídeos virales. Algunos empiezan a fichar en planta.
El comunicado oficial ha sido publicado en AgiBot.












